“Yo necesito que ud. haga memoria”

Lamentablemente, los testigos de hoy tienen en común una frase: “Pasaron más de treinta años, algunas cosas son difíciles recordar”. Frente a eso, el pedido del fiscal, y las necesidades de hacer justicia: “yo necesito que ud. haga memoria”.

El primer testigo, Bernardo Schiffrin, declaró sobre el asesinato de Mario Lerner, en el edificio donde vivía, antes de ser él mismo secuestrado. Luego declaró María Soledad Paz por el secuestro de su hermana Agustina, el 21 de abril de 1976. El portero del edificio recordó también el secuestro hecho por personas que se identificaron como perteneciente de la comisaría 21. Agustina continúa desaparecida.

Ana María López declaró luego sobre el secuestro y la desaparición de su marido Jorge Omar Cazenave, secuestrado en la librería donde trabajaba por un grupo de personas que se identificaron como pertenecientes a la policía federal. Dijeron llevarlo a Coordinación Federal y que tenían una orden de detención. Dos días después allanaron el departamento donde vivía con su esposa y robaron todo. 

Luego declararon Daniel Cena y Verónica Cena sobre el secuestro y desaparición de María Celina Blanca Martelli. Verónica presenció el secuestro de su madre.

Finalmente, declararon las hermanas Olmos sobre la desaparición de su primo Armando Pruneda, quien sigue desaparecido

Las audiencias siguen el martes a las 10hs.

Eso era Orletti…

Hoy declaró Alfredo Manuel Juan Buzzalino sobre su detención ilegal en la ESMA, donde fue testigo de la detención de Alejandro Calabria, a quien conocía antes de ser secuestrado. Luego declaró Daniel Alejandro Delgado Ballesty sobre el secuestro y la desaparición de su hermana Mónica y su cuñado Eduardo Benito Francisco Corvalán. Los hijos del matrimonio desaparecido, declararon la semana pasada y contaron haberse enterados que su madre estaba embarazada al momento de su secuestro. No supieron más nada de ellos.
Declaró también Delia Esther Hernández sobre la desaparición de su cuñada y su hermano. Ella estaba presa en Devoto en el momento de los hechos y se enteró luego de una visita de sus padres a la cárcel.

Los últimos testigos son sobrevivientes del centro clandestino de detención Orletti. Alicia Raquel Cadenas Ravela, Nelson Eduardo Deán, Sergio López Burgos declararon sobre su secuestro y detención ilegal en Orletti. Allí fueron testigos del cautiverio de Manuela Santucho, Cristina Navajas Gómez de Santucho (llamada “Beba”) y Carlos Santucho. Contaron las torturas que padecieron todos, y el asesinato de Carlos Santucho que “enloqueció” luego de las torturas. Un testigo recordó:
“El señor – Carlos Santucho- estaba loco, y un día se les ocurrió que comiera cuando nunca le dieron de comer (a nosotros tampoco); era un diálogo de locos obviamente, ahora vas a comer, le decían. No quiero comer, contestaba Carlos. Si no comes te matamos, decían los secuestradores. Llamaron a Manuelita para que convenciera a su hermano de comer; ella trató de convencerlo. Carlos decía: “a mi no me interesa que me maten, ya me destrozaron la vida”. Llenaron un tanque de agua, metieron su cabeza en el agua, y esperaron que dejara de patalear, hasta que estuvo muerto”.

Según relató un testigo, “otro día las llamaron a las 2 –a Manuela y Cristina-, porque habia muerto Roberto Santucho y tenían la nota de un diario; a Manuelita le hicieron leer en voz alta toda la página sobre la muerte de su hermano, publicada en el diario Clarín; después la subieron en un camión y nunca mas la ví.” Los uruguayos fueron trasladados a Uruguay. Manuela y Cristina permanecen desaparecidas.

Las audiencias siguen el jueves a las 10hs.

“No puedo creer que eso me paso a mí”

La primer testigo Leonor Fuciños declaró sobre la desaparición de su hermana y su cuñado Aída Fuciños Rielo y Juan Alberto Gallizzi Machi quienes fueron secuestrados el 26 de agosto de 1976, y desde entonces permanecen desaparecidos. La testigo concluyó su declaración interpelando a los jueces: “¿acá no se puede preguntar nada? ¿dónde puedo preguntar el destino de mi hermano?”. A lo que el Juez respondió: “No se preocupe señora, si el tribunal llega a tener información sobre el paradero de su hermano, la vamos a avisar”. También declaró la hija del matrimonio y su tío.

A continuación declaró Mercedes Borra sobre su cautiverio de nueve meses en varios centros clandestinos de detención y comisarías de la provincia de Buenos Aires. Al revés de lo que pasaba hace 30 años, hoy es la democracia quien busca nombres. Nombres de represores para juzgarlos respetando sus garantías –como no lo hicieron ellos hace 30 años – y nombres de victimas y de desaparecidos que fueron detenidos ilegalmente en los centros clandestinos de detención de la dictadura. Por eso, el testimonio de un sobreviviente es un tesoro en cuanto puede ayudar a conocer la suerte de los desaparecidos. Mercedes fue testigo de la detención entre otros de Cristina Navajas y Manuela Santucho, embarazada de dos meses al momento de su detención.

Los últimos testigos declararon sobre la desaparición de Olga Irma Cañueto y el asesinato de su pareja Miguel Angel Zabala Rodríguez. Su hija Camila Zavala Rodríguez, abogada en Abuelas de Plaza de Mayo (Mar del Plata), declaró sobre su historia, con esas palabras “No puedo creer que eso me paso a mí”. Ella y su hermana de 4 y 2 años respectivamente en la época de los hechos, fueron testigos presenciales del asesinato de su padre y del secuestro de su madre, el 22 de diciembre de 1976. Luego, fueron abandonadas en la calle. Las llevó la policía y estuvieron tres meses en el Instituto Píglos de Moreno hasta que fueron recuperadas por su abuelo. Dijo: “El cuerpo de mi papá lo entregaron a los 5 días por orden de Suarez Mason. Fue asesinado delante nuestro. El cuerpo de mi mamá no, ella está desaparecida y lamentablemente nunca supe nada de lo que paso con ella, ningún testigo que la ha visto. La figura del desaparecido es algo que duele porque durante años, uno lo espera, cree que ya va venir; después tenía la fantasía que quizás estuviera en otro lado; que la iba a cruzar por la calle; y eso también lo quería expresar porque es algo muy doloroso, que uno va llevar toda su vida; es un dolor que es muy fuerte.”

También declaró la otra hija del matrimonio, Jimena, y empezó su declaración con las primeras palabras del fiscal: “eras muy chiquita cuando fue el secuestro de tu mama y el asesinato de tu papa”. Por último, declaró el hermano de Miguel Angel sobre el asesinato de su hermano y la desaparición de su otra hermana Julia Elena el 21 de noviembre de 1978.

Las audiencias siguen el martes a las 10hs.

“Me pidió que no me acordara de nada”

La audiencia de hoy empezó con el testimonio de un hombre a quien le pidieron expresamente “que no se acordara de nada”. Así, que a los treinta y dos años de la desaparición de su hermana, Pedro Luis Bordini declaró sobre las persecuciones de las cuales fue victima su hermana, él y su esposa, y más tarde del secuestro de Marisa y su desaparición. “Tres o cuatro años después, viene una señora a la casa de mis padres donde tenia mi lugar de trabajo; nunca he visto una persona con tanto terror como esta mujer; me dice que era compañera de celda de mi hermana”, cuenta el testigo. Ella le pide que no se acuerde nunca de su nombre, y él la acompaña a declarar a la CONADEP. El testigo no puede recordar su nombre. Su hermana, Marisa era profesora de pintura y dibujo, y trabajaba en facultad de Bellas Artes como promotora de la editoral EUDEBA.

La siguiente testigo, Marta Alvarez, es sobreviviente de la ESMA. Declaró sobre el cautiverio de Alejandro Luis Calabria Ferreira, hoy desaparecido.
Declaró también otra sobreviviente, Nilda Delgado, sobre su cautiverio con el dirigente gremial Juan Vicente Jakilewics, y los secuestros y desapariciones de los obreros de una fábrica en BÉcar.

El secuestro de Héctor Sarraceno y Haydée Noemí Zagaglia Freddi, fue relatado por el dueño del departamento de donde se los llevaron. Además testificó la escribana que acompañó el descubrimiento del lugar, luego del saqueo.

Declararon las hermanas Risau sobre el secuestro y desaparición de su padre Juan Carlos Risau.

Por último, el hijo de la encargada del edificio de la calle Pacheco de Melo 2972, confirmó el operativo en agosto 1976, en el cual secuestraron al matrimonio Susana Leonor López de Moyano y José Andrés Moyano.

Las audiencias siguen mañana a las 10hs.

Escenas de saqueos y secuestros

Marta Beatriz Scavac de Bonavetti, esposa de Haroldo Conti declaró sobre el secuestro del escritor el 5 de mayo de 1976. En un operativo muy violento, se llevaron a Haroldo y un amigo que estaba en ese momento. “Robaron todo, y lo que no robaron, lo rompieron” dijo la testigo. Además, querían robarse a su hijo Ernesto, de tres. Marta contó que la casa donde vivían fue vendida ilegalmente mientras ella estaba exiliada, con la falsificación de su firma. Hasta ahora, no ha podido recuperarla.

Otro saqueo y secuestro relatado hoy concierne el caso de Graciela Mellibovsky, cuya desaparición fue parte del testimonio de Mirta Zon, compañera de piso de la victima. Hacía pocos días que se habían mudado juntas, cuando una noche Graciela no volvió a la casa. Tiempo después, saquearon el departamento y el padre de la testigo fue convocado por el Primer Cuerpo del Ejército para pagar el alquiler el resto del año y el costo de la reparación causada por el saqueo. También declaró el primo de la víctima, Leonardo Letkin, sobre la carta que le mandadó Graciela diciendo que se sentia perseguida.

Luego declaró el portero del edificio de donde fue secuestrada Monica Goldstein.

Por último, declaró Margot Alac sobre el secuestro de su hermana Diana. Declaró también la hija de la víctima, Diana. Dijo: “Yo tenia 5 meses, así que recordar, nada; lo que sé es que ella desapareció el 8 de noviembre de 1976. Lo demás es muy subjetivo porque es lo que me dice mucha gente. Ese es el tema: ordenarlo, porque uno va adquiriendo información a medida que nos cuentan”.

Las audiencias siguen el martes próximo a las 10hs.

“Esta es la historia que tenemos”

La audiencia de hoy contó con el relato de dos sobrevivientes del centro clandestino de detención de la Policía Federal.

El testimonio de María del Socorro Alonso cerró la audiencia. Alonso declaró por el caso de Evangelina Emilia Carreira, con quien compartió cautiverio en Coordinación Federal. Contó que Evangelina la defendía y cuidaba. Se conocieron, se contaron su vida, su compromiso político y por los derechos humanos. Evangelina, con 37 años, era mayor que María. Tenía un hijo con su compañero Daniel Hopen, también detenido ilegalmente en Coordinación. María y Evangelina fueron muy torturadas y violadas. María contó: “a nosotros nos violaban. La violaban a ella y a mi. Un día viene el correntino a buscarme; cuando intenta violarme me desmayo: aquí estoy yo hijo de puta, hacélo conmigo, no ves que ella esta muy mal” le dijo Evangelina. “Ella me pidió que hablara con su madre para decirle que no tenía la culpa; me dio señales de su vida, para que yo hablara aquí por ella; me dijo que la habían sentenciado a muerte y que sabía que iba a morir; yo le decía que íbamos a salir juntas. Para mi la presencia de Evangelina, ha llegado hasta aquí” subrayó.

Los testimonios de los hermanos de Evangelina, Ariel y Eliana, confirmaron que Evangelina fue secuestrada el 17 de agosto de 1976, junto con su compañero Daniel Hopen.

María Cristina Feijoo declaró sobre su cautiverio en Coordinación Federal, hasta fines de septiembre de 1976. Hasta ese momento, Evangelina seguía viva y todavía detenida ilegalmente en la Superintendencia de Seguridad Federal.

Por último, la testigo Laura Kogan declaró sobre el secuestro y la desaparición de su marido Luis Daniel García, el 12 de agosto de 1976. Luis estaba haciendo el servicio militar cuando lo secuestraron. Su esposa, Laura, detalló los trámites realizados desde entonces, hasta la apertura de una causa contra el General Bignone, que figura ahora en la causa de Campo de Mayo.

Las audiencias siguen mañana a las 10hs.

Con toda impunidad

La coordinación represiva entre Argentina y Uruguay fue otra vez un tema central, esta vez relatado por la familia Gutiérrez Ruiz. Por primera vez en este juicio, declaró la esposa de Héctor Gutiérrez Ruiz y su hijo Leandro Mateo, ambos presentes el día del secuestro. Contaron que el 18 de mayo de 1976, un grupo de hombres armados que se identificó como de la policía, irrumpieron en su casa a la madrugada y se llevaron a Héctor, encapuchado, y se robaron todo. Todo sucedió “con mucha violencia y con toda impunidad”, sin ninguna precaución particular para no ser vistos mientras robaban y se llevaban a Héctor para después asesinarlo. Según Mateo, “las valijas las tiraban directamente, fue hecho con total impunidad, sin pasar desapercibidos”. La familia junto con amigos realizaron todo tipo de gestiones para conocer el paradero de Héctor y luego para identificar su cadáver en la morgue, cuando fue encontrado asesinado en un coche junto a Zelmar Michelini, Wiliam Whitelaw y Rosario Barredo. El hijo del presidente de la Cámara de diputados uruguayos realizó un documental sobre la muerte de su padre, que se estrenó el año pasado en Uruguay.

Además de los familiares, declaró Enrique Schwengel, amigo de Héctor Gutiérrez Ruiz con quien tenían un almacén. Había estado con Héctor, unas pocas horas antes que lo fueran a buscar. Declaró sobre la inseguridad que sentía Héctor, en ese período de “razzia” y luego los trámites que hicieron para encontrar su paradero.

Declaró también Julia Bowland, directora del departamento de docentes de ILVEM en la época en la cual desaparecieron los profesores Eduardo Nadra, Víctor Noé y Marcel Boudet.

Por último, declaró Ana Ghigliano Di Stefano sobre la desaparición de su hermano y su cuñada en septiembre 1976.

Las audiencias siguen mañana a las 10hs.

El último recurso, treinta y tres años después

En el grupo de víctimas de la última dictadura se cuentan también a sus familiares directos. Esa sería la primera conclusión de la audiencia de hoy, luego de los relatos de la familia Ponce de León, Irene Leonor Korin de Mitelman, y Liliana Alicia Calvello. Además declaró la sobreviviente María Julia Harriet sobre su secuestro y su detención en un centro clandestino, que sigue sin poder identificar después de tantos años.

María Julia fue secuestrada en su domicilio en los primeros días de mayo de 1976. “Estuve unos días en cautiverio hasta que me liberaron, porque se habían equivocado”. “Durante ese tiempo, no vi nada pero oí las torturas, los gritos; en un momento me llevaron a mi, me torturaron. No me quiero ni acordar”. Sin embargo el juez le preguntó que tipo de torturas padeció la testigo. Su testimonio concluyó con la palabra “picana”.

El segundo testimonio, fue el de Claudia Elizabeth Ponce de León, quien tenía diez años al momento del secuestro de su padre. Junto al el relato de su madre Ana María Giacobbe, describieron de manera muy completa el secuestro del cual fue víctima Gustavo Adolfo Ponce de León, la violencia de los secuestradores hacia la víctima y sus familiares. Así, en el medio del silencio de la noche, escuchaban los gritos de Gustavo, “él gritaba su nombre y que lo estaban secuestrando; se escucha solo eso: era imposible no escuchar semejante escándalo” contó Claudia. La casa de la familia Ponce de León fue destrozada y Gustavo sigue desaparecido.

Por último, declaró Liliana Alicia Calvello sobre el secuestro y la desaparición de su marido Eugenio Osvaldo Crístofaro, el 14 de septiembre de 1976. “Hablaron con mi papá que era policía en la época; uno dijo que lo sentía por el nene y por mi; pero ahí le pusieron las esposas y nunca mas supimos nada”, relató la testigo.

Las audiencias siguen el día lunes 11 de mayo a las 10hs.

Poder hablar después de 32 años

Carlos Gaya inauguró la audiencia de hoy con el relato sobre la desaparición, en 1976, de sus dos hermanos Ricardo y Gustavo. La desaparición de los mellizos Gaya había sido objeto del relato de la antropóloga forense, Patricia Bernardi, el jueves 30 de abril. Los cadáveres habían sido encontrados junto con 6 personas más dentro de tambores en el Canal San Fernando.

 “Después de tantos años… éramos 3 hermanos, soy el único vivo; quedó el hijo de un hermano nomás, que ahora es un hombre” así empezó el relato de Carlos. Y añadió “una cosa es leerlo, otra cosa es participar”. El hombre explicó varias veces que tenía ganas de hablar, y de humanizar a sus hermanos, para que eso fuera la historia de unos hombres, y no sólo algo escrito en un papel. Los datos concretos que pudo aportar el testigo no eran muchos, pero sí pudo dar un retrato humano de sus hermanos, de sus vidas en la Argentina de la época. El primer hermano en desaparecer fue Ricardo. Ricardo era policía federal. Luego secuestraron a Gustavo junto con la novia de Ricardo, Ana María Carmen Pérez, que estaba embarazada. La esposa de Gustavo murió en el operativo que secuestó a Ricardo. Desde entonces, “mi padre vivía y andaba pidiendo Habeas Corpus por todos lados. Mis hermanitos eran izquierdistas como yo. A veces sueño que llego y los salvo”, contó Gaya. Recién en los años noventa se pudieron identificar los cadáveres de los hermanos Gaya.

Luego declaró José Luis Bertazzo, sobreviviente del centro clandestino de detención “Orletti”. Allí fue detenido junto con los hermanos Gaya y Ana María, Marcelo Gelman y su mujer quien también estaba embarazada, entre otros. José Luis Bertazzo fue detenido en Orletti des