Secuestros en los hospitales

La audiencia de hoy puso en evidencia lo contaminado que era el sistema de represión de la “dictadura cívico-militar”. El término “dictadura cívico-militar” fue usado varias veces por el fiscal, en esta misma audiencia, a pedido del juez de no referirse más a la palabra “secuestro”. Los sectores represivos habían logrado integrar también a los sectores civiles, como hospitales públicos. La audiencia de hoy se refirió a dos médicos y un enfermero secuestrados en el hospital Ferroviario. Otro médico del hospital Ramos Mejía, el Doctor O’Neill fue secuestrado en su casa, el 8 de septiembre de 1977, como lo relató su esposa Sara Jedlina en la audiencia. Eduardo Miguel O’Neill era presidente de la confederación de médicos residentes y no militaba en ninguna organización política. Luego declaró Armando García Querol, médico, ex alumno del Liceo Militar donde se graduó junto al Tigre Acosta y Chamorro, entre otros. Sin embargo, el médico no seguió el mismo camino que sus compañeros de banco de la segundaria. Por los secuestros que sucedieron en su servicio, el Dr. García Querol fue acusado de “tener un foco guerrillero en el hospital”. Según el testigo, había “ un exceso de seguridad en el hospital: en planta baja, había una persona que tenia funciones de seguridad; había un clima que tenía que ver con eso. El Dr. Estevez fue director del hospital, venia con antecedentes muy duros del hospital Posadas”. En ese clima desapareció el Dr. Daniel Alejandro Ferrari, el Dr. Luis Kipper y el enfermero Jaime Ramallo Chavez. Según el relato de la esposa de Jaime, Mirta Violeta Aranibar, él había sido secuestrado una primera vez el 7 de julio de 1977. A los pocos días, volvieron a buscarlo: “coches estacionados, descontrolados, bajaron personas y se lo llevaron; estaban estacionados frente al Hospital Ferroviario”.

Luego declaró Adriana Cristina Matteucci, una médica que estaba de guardia el día del secuestro. Según su relato “aparecieron 2 personas de civil que dijeron ser de la policía, de la división de toxicología y querían hablar con Dr. Ferrari. Él me dijo “quieren que reconozca mi firma en una receta que supuestamente hice yo, tengo que ir a la comisaría acá a la vuelta”. Yo le pregunté si había hecho la receta: dijo “que se yo”. Hacía mucho frío: yo le dije que no se cambie si iba acá a la vuelta nomás; se fue con estas dos personas de civil y nunca mas volvió: hablé con el jefe de la guardia después de unas horas, intentamos comunicarnos con alguien de toxicología, hablé con mi jefe Armando Querol; él llamo a los padres de Alejandro. La gente que vino a buscar Alejandro no la había visto antes; hacia frío; estaba con la chaqueta médica de mangas cortas y pantalón blanco”.

Estela de la Cuadra declaró sobre el secuestro y desaparición de su marido Gustavo Fraire. Ellos vivían separados, cada uno con un hijo. A veces se encontraban, en las plazas o las confiterías. A partir del 6 de diciembre de 1977, no lo vio mas. Él vivía con el matrimonio Eduardo Torres y Alicia Larcamón y sus hijos. Fueron secuestrados todos en Juncal 1761. La casualidad hizo que la casa quedara frente a la casa de Marta Vazquez, quien vió cómo se armó el operativo. El hijo de Estela, José, y los dos hijos del matrimonio Torres/Larcamón fueron llevados a la comisaría 17, donde los encontró la madre de Alicia. La abuela se llevó a los tres chicos, y Estela puedo recuperar a José unos días después, con la ayuda de su suegro. Estela y su marido militaban en el movimiento sindical de base. Hay siete desaparecidos en la familia de Estela. Alicia Mercedes Torres de Larcamón presenció el secuestro de sus padres, ella fue llevada a la comisaría 17, pero tenía solo dos años y medio en 1977. Treinta años después, declaró sobre la desaparición de sus padres.

El ante último caso evocado en la audiencia de hoy fue el secuestro y desaparición de Juan Carlos Suárez, relatado por el testimonio de su amigo de militancia Luís Francisco Vázquez. Según contó el testigo “Juan Carlos Suarez quedó detenido a disposición del PEN, en el 72, por su militancia política. Fue liberado el 25 mayo 73. Era militante de la juventud peronista. Yo había tenido charlas con él y le había dicho que se fuera del país; él no quería porque su papa tenía 82 años y no quería dejarlo; no sé que me puede pasar pero no lo puedo dejar a mi papa ahí, decía él.” Juan Carlos fue secuestrado en la calle, cerca de su casa. Gritaba “me secuestran, me secuestran. No se supo nunca más nada de él. “Actividad política seguí teniendo, toda mi vida” terminó diciendo Luís Vázquez.

Los últimos testigos declararon por la desaparición de Alicia Cruz Sosa de Rebagliati, Delia Dora Sosa de Cruz y Augusto Gonzalo Rebagliati Suárez. Alicia y Augusto estaban casados y tenían dos hijos. Fueron secuestrados juntos a la mamá de Alicia, Dora Sosa Cruz. Los hijos fueron dejados en el instituto de menores de Moreno. María Cristina Cruz perdió el rastro de su hermana, su madre y su cuñado. Los chicos tenían 4 años (Paula) y 2 años (Alfredo). Contaba que Paula “cuando vino a vivir a casa, y veía en la tele propagandas sobre militares o gente en uniforme, ella que tenia 4 años, decía: así eran los señores que fueron a buscar a mamá, papá y los abuelos; era bastante difícil escucharlo porque el dolor era muy grande”. Lo dijo durante varios meses, y luego dejó de decir eso. “De más grande lo recordó” dijo María. A la pregunta recurrente del juez Castelli “si sabía por qué había desaparecido su hermana” ella contestó: “razones para la desaparición, nunca hay. Ustedes me preguntan si tenían una militancia. Si, si tenían una militancia política en el Partido Comunista marxista leninista”. Y añadió: “Me da cierta alegría poder venir, a pesar la angustia… pero que bueno que haya juicios, no? No eran fantasma, yo tenia una madre, una hermana, un cuñado”.

Por último declaró la hermana de Augusto, María Alejandra Rebagliati de Benegas, quien confirmó haberse enterado del secuestro de su hermano, su esposa y suegra, por una llamada anónima. También confirmó haber ido a buscar a sus hijos en el Instituto de menores de Moreno.

Las audiencias siguen el miércoles 1 de julio de 2009, a las 9h30.

Puesta en escena de la perversión

De vez en cuando, los testigos logran convocar a un público más importante. Y esas veces, se agradece la presencia de los hijos, los amigos, la familia.

La audiencia de hoy empezó con el testimonio de Juan Bedoian sobre la desaparición de su hermana María, en junio de 1977. A la pregunta de los jueces si quería declarar algo más, preguntó él: “Me gustaría saber quienes son los imputados ¿Son de las fuerzas armadas o civiles? Me gustaría saber esto”. La fiscalía se propuso a explicarle después de la audiencia. Días atrás había declarado sobre el mismo secuestro, el portero del edificio, a quien dejaron a la hija de la victima. María y su pareja permanecen desparecidos.

Liliana Aleman declaró sobre la desaparición de su cuñado Alberto Horacio Giusti, el 17 de julio de 1977. Luego de haberlo “atrapado”, fueron a la casa de la testigo a buscar las pertenencias de Alberto. Ella cuenta “estaba esposado y engrillado con una cadena. Nos preguntaron si lo conocíamos. Dijeron que tenían que llevar sus pertenencias. Se llevaron un bolso y una valija. No dijeron nada mas. Después de eso, no supimos mas nada de él”.

María Esther Landaburu declaró sobre la desaparición de su hermana Leonor Rosario, embarazada de 7 meses. Contó que una sobreviviente dijo haber visto a Leonor, embarazada en un centro clandestino de detención y que le habían cambiado la identidad, le pusieron el número de identificación 523.

Elena Isabel de Nicolía declaró sobre la desaparición de su hermana Graciela y su cuñado Gustavo Groba. Ella presenció el secuestro de ambos. Elena militaba en la Federación Juvenil Comunista.

Después declaró Delia, sobreviviente del centro clandestino de detención el Atlético. En un relato muy fuerte, contó el secuestro de Hugo Alberto Scutari Bellizi , su marido y el suyo, la perversión de los que pusieron en marcha el sistema de represión y de los que actuaban en los centros clandestinos. Estuvo detenida 92 días, se comunicaba con su marido a traves de mensajes de tos. A ella la identificaron como H26. Fueron golpeados, torturados, picaneados, llevados al baño haciendo trencito con presos ilegales. “El 20 de septiembre abrió la puerta de la celda un compañero preso que nos llevaba al baño. Me dijo de ir con los de la otra celda, que ahí estaba mi compañero. Sentí la mano de Hugo en el hombro: “Moni, oíme, me llevan a un penal al sur, vos pronto vas a salir en libertad, vas a ir a visitarme y me vas a traer alfajores” me dijo. A la noche, empezaron a llamar compañeros, él tosió, yo tosí y así nos despedimos”, contó Delia. Después de 92 días, le dieron la libertad, en una puesta en escena siniestra. A la pregunta de los jueces “¿por qué se llevaron a su marido”? contestó “habría que preguntarselo a los represores. Esa es una pregunta que habría que hacerle a ellos”. “Mi esposo está desaparecido”.

El hermano de Hugo declaró sobre los trámites que hicieron después del secuestro de Hugo y Delia, y evocó la detención ilegal de la familia en el Olimpo, luego del secuestro de Francisco, su otro hermano desaparecido.

Los últimos testigos declararon sobre la desaparición de Osvaldo Aníbal Ostuni, secuestrado el 29 de septiembre de 1977 cuando volvía a su domicilio. Su esposa Lidia Inés González de Ostuni fue testigo presencial del hecho. “Llegaron después de la medianoche, estaban armados y de civil. Preguntaban por Osvaldo. Cuando él llegó, subieron para dejar el bolso y las llaves del auto. Le pregunté donde tenía que ir a verlo. Me dijeron que a ningún lado, que se lo llevaban un tiempo para investigar, que me quedara tranquila, que no hiciera nada. Me desataron las manos; me quede con los ojos cerrados. Después de un buen tiempo, me di cuenta que ya no había movimiento en la casa. No ví a Osvaldo, nunca mas lo volvimos a ver”. Lidia estaba embarazada de dos meses.

Las audiencias siguen el martes 30 de junio a las 9h30.

Eran diez hermanos, los hermanos Santucho

“¿El PRT era una organización ilegal? ¿Ud. Pertenecía a una organización ilegal?” fueron las preguntas en forma afirmativa que hizo el Dr. Norberto Gilleta, ex juez de la dictadura que rechazaba los habeas corpus de los desaparecidos. Se las hizo a Julio Santucho, hermano de Mario Roberto Santucho, jefe del PRT. Julio Santucho pertenecía al PRT y se había ido a Europa a pedido de la organización en junio de 1976. Su esposa Cristina Silvia de Navajas Gómez que se había quedado en Buenos Aires con sus dos hijos, fue secuestrada junta a Manuela Santucho, la noche del 13 de julio de 1976. Ambas dejaron a sus hijos con la vecina que avisó a la familia. Manuela Santucho y Cristina fueron llevadas junto a Alicia d’Ambra y Carlos Santucho al centro clandestino Automotores Orletti. Julio habló del posible embarazo de Cristina y de los relatos de lo sobrevivientes que compartieron cautiverio con ellas. El testigo evocó también la detencion de su hermano mayor en Paraguay.  Blanca Rina Santucho declaró  sobre el secuestro de su hermana Manuela. Según ella y los relatos de los sobrevivientes fueron trasladadas con Cristina y 21 personas mas, el 21 de abril de 1977. Desde entonces, permanecen desaparecidas. “Mi dolor es un dolor que no cicatriza. Soy querellante en Orletti y voy a continuar hasta que tenga noticias”, terminó diciendo la testigo.

Luego declaró Marcela Lucila Marsenac sobre la desaparición de su cuñado, Néstor José Ledesma, secuestrado en la casa de la familia de su esposa el 23 de abril de 1977. Ella relata “fui a atender la puerta. Se presentó un grupo enorme de gente; en realidad no se presentó nadie; no estaban uniformados y no se presentaron legalmente; tenían armas largas; y preguntaron por Néstor mi cuñado que apareció enseguida; lo agarraron, se lo llevaron a la pieza y empezaron a pegarle. Se escuchaban gritos, lo acusaban, él se negaba. Estuvieron hasta las 2 y media de la mañana”. Siguió “a mi hermana este hecho le quebró la vida. Era muy jovencita y estaba enamorada, un hijo en camino. No se pudo levantar de la cama durante varias semanas. Le dieron medicación psiquiatrica durante todo el embarazo; nunca salio totalmente de esa depresión.”

También declaró una pareja del vecino que vió gente armada en la calle, el día del secuestro de Adriana Claudia Marandet Bobes y Eduardo Ruival.

Por último, declaró Alba Giudice sobre su propio secuestro y detención ilegal en un centro clandestino. Fue secuestrada en su lugar de trabajo en una joyería de Pueyrredón, junto con otros dos colegas y los jefes del lugar. “Pensaban que era montonera” dijo la testigo. A la pregunta del Dr. Norberto Gilleta si era realmente montonera, ella contestó que no. Sin embargo fue detenida tres días, en un lugar donde la golpearon, se escuchaban gritos de gente bajo tortura, donde llegaba gente en estado deplorable de la sala de tortura, donde le cambiaron la identidad por “números y letras”. A los tres días, fue liberada cerca de su casa.

Las audiencias siguen mañana jueves 25 de junio a las 11hs.

Hacer lo imposible

El desarrollo habitual del juicio fue interrumpido por una objeción de la defensa por la pregunta del fiscal a un testigo “Como se enteró ud del secuestro de la victima?”. Según el defensor del imputado Bernardo José Menéndez, no se podría usar la palabra “secuestro”, ya que el uso de esa palabra se refiere a la calificación del hecho. Desde el mes de febrero que empezó este juicio, el fiscal empieza sus interrogatorios preguntado por “el secuestro de tal persona”. Nunca, ninguna defensa había comentado el uso de esa palabra. Sin embargo, para el imputado Menéndez “nunca es tarde para hacer las cosas bien”. Los jueces adoptaron una posición confusa en la cual pidieron a qué se encuentre otro término más adecuado para las próximas audiencias.

El primer testigo, Juan Carlos Vezzulla, declaró sobre el secuestro y la desaparición de su amigo Eduardo Mario Korin llevado de su consultorio, el 20 de diciembre de 1976. El testigo empezó los trámites para conocer el paradero de su amigo y se entrevistó dos veces con el Coronel Roualdes.

Luego declaró Guillermo Rolando Puerta, sobre la desaparición de su novia María José Rodríguez Perie Acosta, y su amiga Silvia Raquel Bertolino Loza. Ellas habían venido a Buenos Aires desde Córdoba y fueron secuestradas en un hotel de la calle Libertad, en 1977. El testigo fue detenido en Córdoba en octubre de 1976 hasta 1982. En la cárcel, conoció a un compañero que dijo haber visto a las victimas en un centro clandestino de detención de Buenos Aires. “Yo trabajé ad honorem en la CONADEP. El capítulo del informe Nunca Más de Córdoba, lo redacté yo. Entre toda la gente que trabajaba, hubo algunos que me informaron que creían que habían sido llevadas a Campo de Mayo”, añadió. Cuando la defensa le preguntó si pudo averiguar si había podido conseguir la denuncia que el matrimonio del hotel intentó hacer en la comisaría luego del secuestro, contestó: “Eso es una de mis culpas, angustia, de no haber hecho lo imposible, que no hice todo lo que tendría que haber hecho para investigar la desaparición y la muerte de María José”. Hacer lo imposible.

Por último, declaró María Moyano, sobre el secuestro y la desaparición de su hermano José Andrés Moyano y su esposa Susana Leonor López. También había sido secuestrada la hija de la portera del edificio donde vivía Susana con su familia, antes de casarse. La testigo contó que Susana hizo una llamada para avisar que estaba detenida por averiguaciones de antecedentes. Sin embargo, no volvieron.

Las audiencias siguen el martes 23 de Junio de 2009 en los tribunales de Comorodo Py 2002.

La Historia y los niños

Era frecuente que los secuestros ocurrieran en presencia de los hijosy de los hermanos. El primer testigo de hoy declaró sobre el secuestro de María Bedoian, en el edificio de Larraya 1740. María y su compañero fueron secuestrados por un grupo de personas armadas. La hija de la pareja fue dejada con portero del edificio, Eduardo Piccardo. El departamento de las víctimas fue saqueado. El portero devolvió la niña a su familia.

En un testimonio muy contundente, declaró Susana Olga Valencia sobre la desaparición de su hermana Isabel y su cuñado, Horacio Edmundo Fernández. Isabel fue secuestrada el 12 de octubre de 1976, en la librería donde trabajaba. Su hijo Camilo, de 7 años presenció el secuestro. Meses después secuestraron a Horacio. El niño también estaba presente en ese momento. Según él, su padre había negociado para que lo dejaran en lo del vecino antes de “empezar el operativo”. Según una vecina, Horacio fue muy violentado, y el departamento saqueado. Susana crió a su sobrino junto a sus cuatros hijos. Según ella: “Camilo esta muy bien y además para mi es importante, es un chico que no odia, que no desconoce la verdad, pero no es resentido. Yo creo que debe tener recuerdos porque cuando se llevaron a mi hermana, él estaba en el baño, patearon la puerta y le apuntaron; le acariciaron la cabeza y le dijeron “le vamos a hacer unas preguntas a tu mama y pronto va volver y él me preguntaba “por qué me mintieron?”.

Susana fue victima de una espera que no termina nunca y de la cual se aprovecharon dos veces, reclamando plata a cambio de la liberación de su hermana: “Alguna vez, vino un hombre que dijo que podia hacer que mi hermana saliera. Me saco mucha plata pero mi hermana nunca apareció. Me hacía quedar todas las noches levantada. Me decía si tenía coche, me decía que la iban a abandonar, que me iban a llamar por teléfono y me iba a decir donde ir a buscarla. Al otro día me llamaba la otra persona para decirme que necesitaba mas plata. Tuve que vender un departamento para darle la plata pero nunca mas apareció”. Añadió, “Yo pagaba el alquiler de mi hermana, porque la idea era que ella y su marido volvieran. Pasé muchos meses pagando el alquiler de una casa vacía”.

Luego declaró Sebastián Barbera sobre el secuestro de su madre Norma Tato y su compañero Jorge Casariegoel 13 de abril. Él tenía cinco años al momento del secuestro de su madre que estaba embarazada. Hace tres años, el hermano de Sebastián recuperó su identidad. El secuestro fue en un departamento cerca del zoológico. 

Luego declaró Cora Dolores Ovejero, sobre la desaparición de su hermano mellizo, David, secuestrado en un operativo de gran magnitud, en pleno día, en el barrio de Caballito. A pesar de todas las averiguaciones, no supieron nunca mas nada.

Por último declaró Héctor Segundo Ovejero sobre la desaparición de Jorge Omar Cazenave en una librería de Santa Fé.

La audiencia siguen mañana Jueves 18 de Junio a las 10hs.

Los desaparecidos del colegio Marianista

Salvo algunos testigos, la mayoría de los testimonios de hoy fueron de hermanos de las víctimas. Adolfo Comez y Luis Carlos Maldacena vivían en el mismo edificio en calle Guayaquil n°4, cuando fueron testigos de un intento de allanamiento en el domicilio de Diego Julio Guagnini Raymundo, secuestrado y desaparecido desde el 30 de mayo de 1977.

Alicia Victoria Degregorio declaró sobre el secuestro de su hermano la madrugada del 30 de marzo de 1977. “Entraron 5 personas fuertemente armadas. Se presentaron como miembros fuerzas conjuntas y preguntaron por mi hermano. Me hicieron levantar, me llevaron al dormitorio de mis abuelos. Nos encerraronallí a mi mama y a mí. Escuchamos como rompían todo en el cuarto de mi hermano y las preguntas que le hacían. Mi mamá preguntaba donde se lo iban a llevar. Una de las personas le llevó el reloj de mi hermano y le dijo: “al lugar a donde va, no lo va a necesitar”. Vimos 2 Fords Falcon atravesado la vereda; vimos cuando lo llevaban a Fernando con un sábana en la cabeza”.

Ese relato fue confirmado por el testimonio de Eduardo Suriani, quien vio cuando se llevaban a su amigo encapuchado, esa noche. Eduardo vio también a Daniel Grieco, esa misma noche, secuestrado en un Ford Falcon. Fernando militaba en su escuela segundaria de los marianistas.

Eduardo María Biancalana también había sido estudiante de la segundaria en el colegio Marianista y militaba en la juventud peronista. Sus hermanos Ana María y Aldo contaron que Eduardo fue secuestrado en un bar en la esquina de la calle Rivadavia y Avenida La Plata. Allí se encontraba con otros compañeros del colegio Marianista.

En total hay 11 desaparecidos de ese colegio.

Las audiencias siguen el miércoles 17 de junio a las 10hs, en Comodoro Py 2002.

No eran ladrones…

“Era gente muy fuertemente armada y con una actitud militarista: profesionales en el sentido militar de la palabra” dijo Antonio Rebolini Grimau cuando describió al grupo de personas armadas que irrumpió en su edificio en marzo de 1977, destruyendo con hacha la puerta del departamento de Carlos Denis.

Luego declaró Oscar Roberto Monteagudo sobre la circunstancias del secuestro y desaparición de su amigo Carlos quien no podía volver a su casa luego del allanamiento del cual fue victima el 25 de marzo. Contó que Carlos decidió presentarse a la comisaría 19, donde declaró durante tres horas. Al salir, caminó pocas cuadras y lo intercepto un Ford Falcon. Según su hermana Liliana, habría sido detenido en Campo de Mayo.

También declararon dos personas sobre el asesinato de Mario Lerner: una vecina del edificio de enfrente ,Gladis Rosa Falbo de Costa Giomi, quien escuchó disparos de armas y recibió la orden de no salir a mirar. Y Omar Santos, el albañil que había tapado los agujeros de bala. 

Eve Iris de Ladman declaró sobre el allanamiento en el estudio donde trabajaba el Dr. Carlos Ocerín. Su hermana Adriana contó el secuestro y la desaparición de Carlos, la noche del 24 de marzo de 1977.

Las audiencias siguen el martes 16 de junio a las 10hs.

F107

Marcelo Daelli declaró hoy sobre su secuestro el 24 de marzo de 1977 y su cautiverio en el centro clandestino de detención “el Atlético”. Ahí, “mi identidad fue cambiada por una letra y un numero; yo era F 107” dijo. Marcelo declaró también sobre el cautiverio de otros compañeros de la facultad de letras y filosofía, entre ellos María del Carmen Reyes y Alejandra Lapacó. “Con absoluta certeza, María del Carmen Reyes y Alejandra Lapacó fueron sometidas a lo que denominaban un traslado entre el 14 y 18 abril; les dijeron que las iban a mandar a una cárcel del Chaco y que les daban una inyección porque iban a viajar en avión”.

También declaró Lisardo Saravia Toledo sobre la desaparición de su concubina Teresa Lajmanovich, que tenía 24 años y era estudiante de la facultad de medicina. Permanece desaparecida.´

Claudia Olga Ramona Allegrini declaró sobre la desaparición de su cuñada María Adelaida Viñas quien desapareció el 29 agosto 1979 en el zoológico. Cuando la secuestraron Viñas dejó a su hija de ocho meses a una pareja de alemanes presentes en ese momento. María Adelaida habría sido detenida en Campo de mayo.

Luego declaró Luis Miguel Barbera sobre el secuestro y desaparición de Jorge Carlos Casariego y Norma Tato de Barbera. Norma estaba embarazada.

Alicia Andrea Corvalan de Berrocal declaró sobre la desaparición de su marido Horacio Berrocal el 21 de enero de 1977. Ese día la llamaron de la empresa de figorificos para decirle que su marido había sido victima de un operativo allí mismo.

Las audiencias siguen mañana Jueves 11 de junio a las 10hs.

Contar lo inentendible

El testimonio de María Fernanda Martínez Suárez inauguró la audiencia de hoy. En un relato de más de dos horas, volvió sobre el secuestro y desaparición de su marido Julio Panebianco. El matrimonio fue secuestrado y llevado al centro clandestino “Club Atlético”. María fue liberada pero su marido permanece desaparecido. Había decidido no declarar más, pero aprovechó esta audiencia para explicar el contexto del secuestro, su cautiverio, su vida después de eso. La locura, el antes y el después, lo inentendible, y lo inexplicable.

Luego declararon los hermanos Pasquinelli sobre el secuestro de Alfredo, secuestrado el 10 de marzo de 1977. Era estudiante de derecho y militante de la juventud peronista. También declaró María Cristina Ficarra sobre la desaparición de su hermano Juan José, 21 años, quien permanece desaparecido.

Por último, declaró Mónica María del Carmen Juan sobre el secuestro y la desaparición de su hermano Julio Cesar Juan el 12 de marzo de 1977. Ella y su ex marido Roberto Angel Diaz presenciaron el secuestro y pensaron que los venían a buscar a ellos. “Después de 32 años es necesario saber, para mi es imprescindible” declaró Mónica. Desde entonces, no se supo nunca mas nada.

Las audiencias siguen mañana a las 10hs.

“Odio ese año”

La audiencia de hoy empezó con el relato de la desaparición de Carlos Alberto Benvenuto. “Se lo llevaron y chau, se acabó” dijo Zulema Haydée Poretti de Bustamante. Carlos permanece desaparecido.

También declaró Carlos Federico Krug sobre la desaparición de su hermano, el 2 de diciembre de 1976, junto con otros compañeros.

Luego declaró Beatriz Elena Bobes de Marandet sobre la desaparición de su hija Adriana y el asesinato de su yerno Eduardo Ruival. Ese año 1977, vinieron a su casa dos veces más. La segunda vez para que fuera a identificar el cadáver de Eduardo, bajo órdenes del primer cuerpo del Ejército. La tercera, para secuestrar a su esposo, quien permaneció quince días, detenido ilegalemente y torturado. Por ello, la testigo explicó “odio el año 1977”. Luego declaro su hija, Marcela, hermana de Adriana. Tenía 13 años al momento de los hechos. Entre otras cosas, contó haber escuchado tiros cuando entraron al cuarto de Adriana y Eduardo y cuando dejaron el departamento. Fue ella quién encontró la mancha de sangre en la habitación del matrimonio.

Por último, declaró Ana María Careaga sobre su detención en el Atlético. Además de las condiciones inhumanas de detención, declaró sobre las personas con quién compartió cautiverio. Contó que estuvo detenida junto a Adriana Marandet de Rubial, Electra Irene Lareu y José Rafael Beláustegui, Liliana fontana y Pedro Sandoval, María Isabel de Guagnini.

El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el martes 9 de junio de 2009, a las 10hs.