Última audiencia

En esta audiencia declararon los últimos cuatros testigos y uno de los imputados, el Teniente Coronel Felipe Alespeiti.

La primer testigo, Ana María Aimeta, declaró sobre la desaparición de su hermana Liliana y su cuñado Néstor España. Liliana fue secuestrada junto a Néstor el 28 de noviembre de 1976.

Luego declaró Juan Omar Di Massi sobre la desaparición de su amigo Mauricio Poltarak, capturado en julio de 1978 en un bar de la calle Las Heras y Agüero. El mozo del lugar declaró, pero dijo no haber presenciado el hecho.

Luego declaró Samuel Melián, el encargado del edificio donde secuestraron al Dr O’Neill.

Finalmente declaró el imputado Alespetiti. Trató de explicar por qué se había ido con retiro anticipado en agosto y no en septiembre de 1976. Además dijo desconocer los hechos por los cuales está imputado.

Los alegatos de la querella empezarán el 1ero de septiembre de 2009.

Ante última audiencia del juicio

La audiencia del jueves 13 debía ser la última de este juicio a Olivera Róvere y los jefes de áreas. Sin embargo añadieron una audiencia el martes 18 para cuatro testigos más y la ampliación indagatoria de los imputados.

Nueve testigos declararon en esta audiencia, empezando con el testimonio de Beatriz Castillo sobre el secuestro y desaparición de su pareja Juan Carlos Risau. Este hecho había sido evocado en el testimonio de los hijos de Risau pero por esta vez declaró un testigo presencial del hecho. En un relato muy detallado y conciso, Beatriz Castillo contó cómo fue detenida en su propia casa hasta que llegó Juan Carlos y se los llevaron al centro clandestino de detención, y también cómo lo buscó después que la liberaran. Juan Carlos Risau permanece desaparecido.

Susana Caride declaró sobre su detención ilegal en Banco y Olimpo donde compartió cautiverio con Guillermo Pages Larraya, Claudia Pereyra, Lucía Tartaglia, Isabel Blanco, Enrique Ghezan.

Pablo Héctor Rieznik declaró sobre su detención junto a Juan Carlos Higa, con quien intercambió una frase que le permite ahora ser testigo del su cautiverio “a vos también te dieron máquina? Mi nombre es Juan Carlos Higa”, contó Pablo.

Luego declaró Juan Carlos Posodente sobre el secuestro del parroquiano Poltarak en el bar “El Chocón”, una pizzería donde solía concurrir para comer.

Luego Claudio Alfonso Manduca declaró sobre el secuestro y desaparición de su madre, en un operativo grande en el que se cortó la calle. La madre de Claudio había militado en el partido radical, pero en esos momentos no tenía actividad política.

Horacio Jansenson declaró sobre el secuestro de su hermana Noemí y su cuñado. Noemí estaba embarazada de tres meses. Ambos están desaparecidos y no se sabe si Noemí pudo continuar el embarazo.

Por último declaró Jorge Eduardo del Rivero sobre el secuestro del matrimonio de Iris Balmaceda y Miguel Harasimiw. El testigo no presenció el secuestro pero vio el estado del departamento donde ocurrió y que fue custodiado por la policía durante una semana luego de que se llevaran a las víctimas. Jorge alquilaba el local de al lado del domicilio y alquila ahora ese departamento.

Última audiencia del juicio, el martes 18 de agosto de 2009.

Si, Menéndez era su nombre

Por primera vez el nombre de un imputado fue citado por un testigo como quien orquestó el allanamiento y secuestro de una victima del juicio. Dolores Cabral declaró sobre el secuestro y desaparición de su hermana Iris Beatriz Cabral Balmaceda y de su cuñado Miguel Harasymiw. La hija de la pareja, Silvia Elida Harasymiw, fue dejada en casa de una vecina que no la quería devolver. En la comisaría 38 le dijeron a Dolores que el operativo había sido ordenado por el coronel Menéndez. Según la vecina, habría sido un operativo conjunto de la policía federal y del ejército. Luego de recuperar a la beba de su hermana, la testigo relató todas las averiguaciones que tuvo que hacer para dar con el paradero de los padres de la “criatura”. En esta búsqueda se encontró con un artículo de prensa mencionando un supuesto enfrentamiento donde habría fallecido Miguel. El departamento fue saqueado varias veces antes de ser devuelto a la familia, por presiones de Dolores. La hija de las victimas, Silvia Elida Harasymiw también declaró sobre la desaparición de sus padres. A la pregunta del juez Castelli si ese episodio había generado alguna dificultad en su vida, contestó “dificultad no, pero a veces me resultaba angustioso, sobretodo cuando iba creciendo y sabia que en los lugares donde los llevaban pasaban cosas muy angustiantes.”

Los hermanos Dario Jorge Giorgieff y Natalia Giorgieff declararon sobre el secuestro y la desaparición de sus padres. Ambos presenciaron el secuestro de sus padres y fueron luego confiados a su abuela materna. Dario explicó que cuando llegó de la escuela, le abrió la puerta un grupo de entre 10 y 12 personas armadas. “Me llevaron al dormitorio, con mis hermanos Natalia y Nicolás; nos encerraron y quedamos ahí; nos dieron de comer; en el transcurso de la tarde, noche, entró un chico mas: Facundo Rios; Facu debía tener la edad de mi hermana y nos relató lo que esta pasando: sus papás vinieron al departamento de mis padres y quedaton detenidos; nos dormimos y luego la puerta del dormitorio estaba sin llave; cuando salimos empezamos a caminar por el departamento, que estaba todo revuelto (…) en el piso del living había 2 charcos de sangre de un metro cada uno; empezamos a pedir ayuda por las ventanas del departamento. La gente pasaba pero no se acercaba; fui hasta la puerta, la abrimos y justo entraba una persona al edificio; era un hombre, le pedimos que fuera al departamento, le contamos lo que había pasado; esta persona empezó a caminar por el departamento con nosotros y ahí nos llevaron a una comisaría, a los 4. Estuvimos bastante tiempo ahí, y después al hospital de niños porque mi hermano tenía hepatitis y mis padres también; estuvimos ahí internados un mes o dos; hasta que vinieron de algún medio periodístico, nos tomaron fotos a cada uno de nosotros; fueron publicadas en un diario, nosotros teníamos otro apellido en ese momento que era Calabria en vez de Giorgieff; la hermana de mi abuela nos reconoció; y vino con mi abuela a Buenos Aires a vernos; mi hermana tenía un año menos; mi hermano 3 años menos”.

También declaró Jorge Mario Vallejo sobre la desaparición de su hermana, secuestrada en una pensión, en la calle Maza al 1200. Fueron testigos el personal de la pensión y la persona con quién compartía la habitación. Antes de su secuestro, Cristina había vuelto a Córdoba para, según el testigo, despedirse de ellos.

Alonso Rogelio Toccheti declaró también sobre la desaparición de su primo pero no supo dar ni la fecha ni la dirección del secuestro que presenció.

Declaró luego Nora Andrea Elvira Gerónimo de Vilela sobre el operativo que secuestró a su vecino Rubén Martinez. Una noche cuando volvía a su casa, en la esquina de la calle Fernandez y Santander, un policía armado le pidió que tome otro camino. Luego se enteró que se habían llevado a su vecino, robado los sueldos de su padre y violentado a la madre de Rubén.

Por último, declaró Norberto Rubén Pereyra sobre el secuestro de su hermana, secuestrada junto a su novio, a la entrada de su casa. Él fue liberado primero. Norberto contó algunas cosas que le había relatado su hermana al salir del centro clandestino de detención.

Las audiencias de este juicio terminan mañana, jueves 13 de agosto de 2009, en el tribunal de Comodoro Py 2002.

Testigos de último momento

La audiencia del jueves 6 de agosto fue la mas larga de este juicio oral que empezó en febrero y está por terminar la semana próxima.

Varios testimonios merecen ser destacados, como el del Teniente General Auel, quien explicó el funcionamiento de la cadena de mando en el ejército argentino. Llamado a declarar por la defensa de Lobaiza, intentó explicar cómo más del 80% de los miembros del ejército no tenían conocimiento de lo que pasaba en los centros clandestinos de detención, los operativos de secuestros y de robos. Explicó que corrían en paralelo dos cadenas de mando: una operativa y otra administrativa. Los jefes administrativos, según él, no tenían conocimiento de lo que hacían sus tropas en los operativos. Luego, el fiscal y la querella orientaron el debate sobre la estrategia militar argentina durante “la guerra civil revolucionaria” según los propios dichos del testigo Auel. Es así que admitió el uso de otras estrategias de guerra enseñadas por EEUU y Francia, y mencionó su apoyo a los presos políticos actuales: los militares que pertenecían al 80% de los que no conocían las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.

Otro testimonio militar fue el de Jorge Mittelbach, sobre el libro que escribió con su hermano “Sobre áreas y tumbas” en la cual describen la división del país por las fuerzas armadas a fin de luchar contra la subversión. El testimonio del testigo fue un algo evasivo pero queda el libro que describe perfectamente la división en zonas del país en esa época, permitiendo esclarecer las responsabilidades.

También declaró Jorge Reyes sobre su detención ilegal en el regimiento Patricios. “Mi casa fue allanada y desmantelada en su totalidad; no quedó nada de nada, se llevaron hasta la comida que estaba en la heladera”. Luego lo trasladaron a un lugar que él identifico como el Regimiento Patricios. Fue detenido entre 10 y 12 días con su madre y una pareja de uruguayos. “Yo quiero pensar que no era la filosofía del ejercito argentino pero no se hubieran podido mantener los secretos hasta ahora si no hubiera sido el ejercito argentino; a cuanta gente que no tenia nada que ver torturaron” dijo el testigo.

Elsa Lombardo declaró sobre su detención en el Banco, junto a Elsa Lombardo y Enrique Ghezan. La testigo pudo declarar sobre las personas con quienes compartió cautiverio: Graciela Irma Trotta, Helio Serra, Jorge Taglioni, Guillermo Pages, Santiago Villanueva y su novia, Susana Caribe, Isabel Cerruti, Ana María Pifaretti y una chica chilena de nombre Cristina.

Además declararon dos médicos del Hospital Ferroviario, donde fue llevado Daniel Ferrari, médico residente. Según uno de ellos, se brindó ayuda médica a un paciente herido, supuestamente perteneciente a una organización dicha subversiva.

También declaró Mario Genijovich sobre el secuestro y la desaparición de su esposa Mónica Goldstein, el 6 de octubre de 1976. Mónica habría sido llevada a la ESMA. Tenían un hijo de cinco años. La misma noche que la secuestraron, cerraron la calle Corrientes y robaron todo lo que estaba en el departamento. Anteriormente, la policía había ido al departamento y le había avisado al testigo que sacara los objetos de valor.

Carlos España declaró sobre la desaparición de su hermano Nestor Julio, abogado en derecho laboral y desaparecido en noviembre de 1976. También declaró Oscar Palmeiro sobre un operativo realizado en su edificio, que resultó en la desaparición de Esther Alvarez de Payer.

El testimonio de María Ines Gadea volvió sobre le secuestro de su hermano Aníbal Eduardo.

Por último, los testimonios de tres policías retirados permitió evocar una vez más la impunidad que reinaba en los operativos que se secuestraba a la gente y robaban lo que podían. Todos los testigos policías admiten que el jefe de la policía era del ejercito pero sostienen que no había ningún vínculo entre la policía y las fuerzas operativas de la dictadura militar.

Las últimas audiencias de este juicio se tendrán el miércoles 12 y jueves 13 de agosto en los tribunales de Comodoro Py.

Testimonios de los sobrevivientes

La ultima audiencia está programada para el 12 de agosto de 2009. Los alegatos empezarían el 25 de agosto.

El testimonio de Isabel Blanco sobre su secuestro y detención ilegal en el Banco y el Olimpo inauguró esta larga audiencia. La testigo relató de manera muy contundente su secuestro, su cautiverio, su vida después y las presiones de las cual fue víctima tras ser liberada. A la pregunta del imputado/defensor, Bernardo José Menéndez, si tenía una actividad política antes de ser secuestrada, contestó que si, que pertenecía a la agrupación Montoneros. Isabel recordó el nombre de la gente con quién había compartido cautiverio. Rindió homenaje al arquitecto Guillermo Ramirez, por su fortaleza y porque ayudaba “a que los compañeros pudieran salir mas enteros”. La declaración de Graciela Trotta completó la de Isabel, siendo ella también detenida en el Olimpo. Graciela estaba embarazada de tres meses cuando la secuestraron en un café de la esquina entre Canning y Santa Fé. Luego secuestraron a su marido y fueron llevados juntos al centro clandestino de detención. Graciela fue liberada al dar a luz el 21 de enero de 1979. Relató ante el tribunal las condiciones de “vida” en cautiverio, las torturas de las cuales fue victima y las que se escuchaba a la noche. Es así, que las canciones de Rafaella Carra – y otros- , puesta en voz alta para tapar el ruido de las torturas son sinónimas que algo mal va a pasar, contó la testigo, y sigue siéndolo más de treinta años después. Otro testimonio de sobreviviente fue el de Dora del Carmen Salas Romero, detenida ilegalmente junto a su concubino Rodolfo Luis Guagnini. La testigo también pasó por el circuito ABO. Contó que al momento de su liberación, había elaborado una clave de comunicación con Luis para que le avise lo que estaba pasando si lograban comunicarse por teléfono. Si usaba la palabra “análisis”, significaba que decía lo contrario de lo que pensaba, y si usaba un diminutivo, era porque algo malo estaba pasando. Cuando Luis la llamó por teléfono la última vez, le dijo “mi análisis es que tenes que quedarte en Argentina; un beso grande para los mas chiquitititos”. No supo nunca mas nada.

A continuación declaró Nora Susana Todaro sobre su secuestro, su cautiverio en la comisaría 45 y en la Superintendencia de Seguridad Federal y luego su detención en la cárcel de Devoto, circuito represivo que empezó el 4 de octubre de 1976 hasta junio de 1977.

Luego Carlos Francisco Brazzola declaró sobre el secuestro y la detención ilegal de él y sus amigos de la facultad, Electra Lareu y Rafael Belaustegui Herrera, el 30 de mayo de 1977. Carlos fue liberado a los pocos días pero Electra y Rafael permanecen desaparecidos. Diana Nora, esposa de Carlos presenció el secuestro y declaró: “No hay un solo día en la vida en que no me acuerde de Electra y José; fue uno de los episodios más traumáticos y terroríficos de mi vida; eran dos personas maravillosas, con valores dificiles de encontrar ahora. Yo realmente los quería mucho porque intentaban luchar por un mundo mejor”.

Además de los relatos de los sobrevivientes, declararon los familiares de algunas víctimas. Ariel Serra Silvera declaró sobre la desaparición de su hermano Helio Hermógenes Serra Silvera y sobre Roberto Omar Ramírez con quien suhermano fue secuestrado.

Elba Esther Ferreti declaró sobre la desaparición de sus dos hijos y su suegra. “Mis hijos eran maravillosos; yo no sé muy bien que hacían, pero ellos me decían que lo único que querían es que todos los chicos tuvieran un plato de comida y un vaso de leche. No se que ideología tenían. Pero eso era lo que me decían siempre; ellos vivían en Capital, en la calle Directorio. Mi hijos desaparecieron el 6 de diciembre de 1977, habían estado en casa para una comida familiar, regresaron a su casa y desaparecieron. Me enteré porque mis nietas fueron entregadas a una seccional y después nos llamaron para retirarlas. Ahí nos enteramos que habían tenido problema con las chicas primero y luego con mi hijo. Mi hija y mi nuera y después mi hijo; eso se lo contaron en la seccional”. Una faja en la puerta del departamento de las victimas indicaba que había sido clausurada por el regimiento de ciudadela. La hija de la victima Manuelita Vega, apoyo el relato de su abuela, con los recuerdos de una nena de tres años presenciando el operativo de secuestro de sus padres. De la misma manera Matías Izaguirre evocó el secuestro de sus padres, Mónica Irma Cassani y Juan carlos izaguirre, y las consecuencias como víctima colateral de los hechos: la ausencia de padres, de documentos de identidad porque se los robaron, el pediatra que no quiere atender a un hijo de desaparecidos, etc.

Ana Inés Higa declaró sobre el secuestro de su hermano Juan Carlos. Fue un operativo violento donde se robaron todo y violentaron a la familia. La policía no intervino. Juan Carlos permanece desaparecido.

Por último declaró Marta Marcelina Irazu Sansinena sobre el secuestro y desaparición de su hijo Diego Castro Irazu. “El 15 de noviembre de 1977, a las 22.45hs, tocaron el timbre en casa, preguntaron por Diego. A mi mamá y a mi nos llevaron a un dormitorio, nos encerraron, y se lo llevaron a él”. Diego era hijo único, estudiaba en Bellas Artes.

Las audiencias siguen el día jueves 6 de agosto a las 9h30.

¿Quién pide zona liberada?

La audiencia de hoy inauguró la última semana completa de audiencias antes del inicio de los alegatos el 25 de agosto de 2009.

Según los testigos del día, especialmente los policías retirados, la existencia de zonas liberadas era de público conocimiento, sin embargo, estos últimos aseguraron no haber participado en ningún procedimiento con estas características. “Dependíamos prácticamente del ejercito pero no recibíamos órdenes directamente del ejército. El jefe de policía era un general, es de dominio publico”, dijo uno. La zona liberada se define según el comisario Alfredo Guillermo Caram como: “no estar en un zona donde uno tendría que estar para no conocer de un procedimiento en esta zona”. Según otro comisario no sucedía nunca que la policía recibiera denuncias de secuestros y de vecinos preocupados por la llegada de un grupo de civil armados a su edificio.

Luego declaró Héctor Guillermo Aranibar, ex policía, sobre la desaparición de su cuñado Jaime Abraham Ramallo. Según el testigo ese día hubo zona liberada, cuando secuestraron a su cuñado a la salida el hospital ferroviario.

El testimonio de Martín José Arrieta, vecino de Mario Depino Geobatista , Stella Pereiro de González y María Barbero, confirmó que los operativos ocurrían con toda impunidad, a pesar de la violencia y el ruido que ocasionaban.

Juan Miguel García Fernández declaró sobre el secuestro de su amigo Marcos Basilio Arocena Da Silva Guimaraes el 9 de julio de 1976, en su casa, en la esquina de Uriburu y Santa Fé. Luego declaró María Oliveira Cezar sobre la desaparición de su hermana Julieta Mercedes. “Mi hermana Julieta fue secuestrada por el gobierno militar el 20 de agosto de 1976, en su casa en av. Libertador y Callao”. El padre de la víctima era muy amigo de los militares, desde la revolución libertadora. Ellos le dijeron que Julieta no iba a volver. La testigo dio un relato completo del secuestro y los trámites posteriores para dar sobre el paradero de su hermana. También declaró Juan Bautista sobre la desaparición de su madre Julia Elena Zavala de Reynal O’Connor.

Candido Alvarez declaró sobre la desaparición de su hermana Esther y su sobrino de 20 años secuestrados el 10 de mayo de 1976 en su casa.

Las audiencias siguen mañana a las 9h30.