Última audiencia del año, rechazo del tribunal al planteo de KAOS

La última audiencia del año comenzó con la lectura de la decisión del Tribunal que rechazó el pedido de KAOS en relación con el control dentro del Hospital Naval. El tribunal consideró que no hay motivos para que los imputados no concurran mas a dicho hospital, ni tampoco para controlar sus visitas y averiguar quiénes permiten a los imputados quedarse en el hospital naval internados por dolor de espalda (caso de Cavallo). Asimismo rechazaron el pedido de control de los traslados de aquellas personas que se encuentran cumpliendo arresto domiciliario. Al finalizar la audiencia, el Dr. Yanzón manifestó su rechazo a dicha decisión pues considera que el tribunal hace una mala interpretación de la ley 24660, y solicitó una revisión de la decisión del tribunal.

En esta audiencia se leyeron las imputaciones por los hechos de la Iglesia de Santa Cruz. Surge de dicho requerimiento una cantidad importante de testimonios sobre la infiltración de Astiz en los grupos de familiares de víctimas en Argentina y en Francia, y las torturas padecidas por ese grupo de víctimas en la ESMA.

El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el 14 de enero de 2010 a las 10h. Luego habrá una audiencia más el 27 de enero, antes de empezar el ritmo normal en febrero de 2010.

9º audiencia:“…nos torturaron, nos secuestraron, violaron a nuestras mujeres, y robaron a nuestros chicos…”

El día 22 de diciembre declararon los Sres. Rufino Almeida, Carlos Cuellar y Pablo Rieznik.
Previamente, el tribunal resolvió que la permanencia o no de los imputados en la sala en la que se lleva a cabo el debate hacía al derecho de defensa en juicio y, por lo tanto, los mismos podían optar por permanecer en una sala próxima conforme al art. 366 del Código Procesal Penal aplicable.
El Sr. Rufino Almeida declaró por su secuestro y desaparición y el secuestro y desaparición de su esposa, Claudia Estévez. En relación a ello, contó que fueron secuestrados el 4 de junio de 1978 y conducidos al CCDT “Banco”; donde permanecieron hasta fines de julio de ese mismo año y luego fueron sometidos a una especie de libertad vigilada hasta 1983.
El Sr. Rufino declaró que fue torturado con picana, que en la primera “sesión” de tortura llevaron frente a él a Pablo Tello, compañero de militancia, a quien luego condujeron al quirófano pues escuchó sus gritos cuando era torturado; también recordó cuando lo torturaron frente a su esposa y los amenazaban con torturarla encima de él.
En otro orden de cosas, hizo referencia a su militancia en el grupo Resistencia Libertaria, y particularmente a su intervención en la militancia gremial como trabajador de la industria textil, ya que trabajaba en Alpargatas.
Asimismo, declaró sobre los compañeros que pudo reconocer mientras estuvo desaparecido en el campo, nombró a “Pacha” Ferreira; a Jorge Marín; Oscar Rubiol, que se encontraba con una colostomía ya que había sido secuestrado de una clínica luego de ser operado; a “Tito” que era Roberto a Ramírez, que estuvo conectado varios días a “Susanita”, nombre que le había puesto “Colores” a la tortura consistente en dejar enchufado con descargas periódicas de electricidad a una persona, por lo de “shock” de Susana Giménez; a Claudio Dávila; a la “Gallega” que era Irma Lecich; a Mario Villani; a Jorge Allega; a la “negra” Caride; a Elsa Ramírez, embarazada, y a su esposo, Hernán Ramírez; a los hermanos Ríos; entre otros…
Por otro lado, reconoció a represores imputados en la presente causa: al “Turco Julián”, que participó en su secuestro; a “Cobani” Miara, que lo golpeó con cadenas y le arrancó el cuero cabelludo a su esposa, entre otras cosas; al “Negro Raúl”; al “Padre”; a “Rolando”; a “Calculín”; a Apestegui; a “Colores”; a “Soler”; Kung Fu; Guastavino; y a “Centeno”. Al respecto, declaró que los conoció por su nombre real posteriormente por las apariciones mediáticas de algunos, reconocimientos fotográficos e investigaciones llevadas a cabo por los organismos de derechos humanos, la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y posteriormente la justicia. Asimismo, luego de ser liberados con su esposa, recibieron visitas periódicas del “Turco Julián” y de “Colores” a modo de control.
En otro orden de cosas, se refirió al “Consejo”, que era un grupo de detenidos-desaparecidos que los represores tenían destabicados y utilizaban como mano de obra esclava. Dentro de este grupo se encontraba Lucía Tartaglia “Ateojitos”, de quien el “turco Julián” comentó en una visita que estaba embarazada.
También hizo referencia a la angustia y el dolor que continua vigente por los compañeros desaparecidos y los hijos apropiados, en relación a ello expresó que “parte del método perverso que aplicaron hoy continúa, hay compañeros que siguen secuestrados…nadie los encontró…nos torturaron, nos secuestraron, violaron a nuestras mujeres, y robaron a nuestros chicos…en qué cabeza cabe…qué les faltó cortarnos en pedacitos y comernos”.
Por último, al ser consultado declaró sobre el sometimiento sexual que sufrieron parte de las compañeras, específicamente por el “Turco Julián” y “Cobani”.
Luego, declaró el Sr. Carlos Cuellar por su secuestro y desaparición y el de su compañera, la Sra. Lea Machado.
Así, el Sr. Carlos refirió que en los ´70 militaba en un movimiento político de izquierda, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). En relación, manifestó que su actividad estaba ligada a la lucha sindical. En este contexto, el 21 de marzo de 1971 lo secuestran de su domicilio junto a su compañera. Luego, los conducen a una dependencia donde son interrogados y torturados y finalmente son conducidos al CCDT “Atlético”. Lea es liberada luego de algo más de una semana y Carlos permanece hasta el 23 de abril del mismo año en el CCDT.
El Sr. Cuellar relató las torturas y vejámenes sufridos en el CCDT, donde era interrogado para que cuente sobre nombres, direcciones, citas con compañeros. En una oportunidad fue torturado en la misma sala con su compañera.
En el CCDT relató que les asignaron letras y números; y según sus dichos pasaron de ser personas a ser cifras.
Entre los represores pudo escuchar a “Pajarito” y a “Colores” pero no los pudo reconocer visualmente porque padece de miopía y estando tabicado no veía si espiaba a través de la venda.
En el CCDT compartió cautiverio con Carlos, su primer compañero de celda; otro Carlos, profesor de la Universidad de Lomas de Zamora; Cafrune; y Pascua o Pascual.
Por último, declaró el Sr. Pablo Rieznik sobre su secuestro y desaparición. El Sr. Pablo relató que estuvo desaparecido entre el 25 y el 31 de mayo de 1977; manifestó que en esa época él era un reconocido dirigente estudiantil que en 1972 había integrado la FUA (Federación Universitaria Argentina) representando a la izquierda. En relación a su secuestro, manifestó que no se trató de un caso individual sino que él representaba a una generación vinculada a la lucha social y política; y efectuó un nutrido relato del contexto social y político de la época, en el que destacó la clase obrera novedosa del país que salía a la calle con nuevas consignas. Por último, expresó que es su deseo que no pase nunca más, no porque aplicamos un código jurídico, sino porque transformamos la sociedad.

En enero de 2010 se llevarán a cabo dos audiencias: una el 11 de enero a las 11 hs., fecha en la que no se recibirán declaraciones testimoniales; y luego el 15 de enero a las 11 hs. ocasión en la que declararán Miguel Guagnini y Emilio Guagnini.

8º audiencia: “no pudieron quebrar la solidaridad”

El lunes 21 de diciembre se dio apertura a la 8º audiencia. La Sra. Delia Barrera y Ferrando declaró por su secuestro, detención y tortura en el CCDT “Atlético” y el de su esposo, el Sr. Hugo Alberto Scutari, quien continúa desaparecido. Ambos eran militantes de la Juventud Universitaria Peronista y Hugo trabajaba en el Banco Nación, era delegado, y estudiante de abogacía.
A Hugo lo secuestraron por la tarde del 5 de agosto de 1977 cuando iba a una cita con un compañero de militancia en Primera Junta (barrio de Caballito); y a Delia la fueron a buscar horas más tarde al departamento en el que vivían con Hugo, de donde la secuestran y desaparecen por más de 90 días.
Delia relató los días en el campo: las torturas con picana eléctrica, los golpes, las patadas y las vejaciones sufridas. En relación a ello, declaró que estuvo detenida con Hugo hasta que el 13 de septiembre Kung fu los separa, y lo lleva a Hugo para otra celda; por lo cual a partir de ese momento se comunica con el mismo tosiendo y sólo puede verlo en una última oportunidad el 20 de septiembre, cuando un compañero destabicado (que utilizaban los represores como mano de obra esclava) la puso con él en la fila para la salida al baño. En ese momento, Hugo le dice que lo van a llevar a un penal del sur en donde lo va a poder ir a visitar, llevarle chocolates, y otras cosas; y las últimas palabras que escuchó de él fueron: “Sé fuerte, no me abandones”. Delia contó que recién al momento de su liberación cuando el represor “Zapatillas negras el violador” le dice que se olvide de todo e inicie una nueva vida con una nueva pareja, se da cuenta de que Hugo no estaba en un penal y que no lo iba a volver a ver.
Por otro lado, declaró que entre las personas que le inflingían las torturas físicas pudo reconocer a “Kung fu”, quien según sus dichos estaba a cargo de ella y su compañero; al “Führer”, que les hacía gritar “Heil Hitler” mientras torturaba; y al “Turco Julián”, quien la golpea con cadenas, entre otras torturas; en el centro pudo reconocer al “Dr. K”, quien la revisa cuando tiene fisuradas las costillas; a “Pajarito”; “Coronel”; Clavel; y al Turco Cobani (Miara).
Asimismo, declaró que estuvo en la leonera con Rolando Víctor Pisoni e Irene Inés Bellocchio, quien lloraba y pedía por su bebé. Que vio a Clelia fontana, quien estaba embarazada de 7 meses; a Pedro Sandoval; entre otros.
Luego, declaró Carlos Pisoni por la desaparición de sus padres Rolando Víctor Pisoni e Irene Inés Bellocchio. Carlos tenía 37 días cuando se llevaron secuestrados a sus padres de su domicilio y fue entregado por una vecina a su abuela, la Sra. Aurora Zuccio de Belocchio, al día siguiente.
Carlos relató aquello que pudo reconstruir por testimonios de familiares y sobrevivientes sobre el secuestro de sus padres y la estadía de los mismos en el CCDT Atlético. Asimismo, relató lo que significó para él vivir sin sus padres y las pérdidas y ausencias sentidas.
Por otro lado, refirió sobre las actividades que realizó junto a sus compañeros como militante de HIJOS; a este respecto manifestó que escrache significa sacar a la luz, que era precisamente lo que pretendían con los mismos: hacer pública la presencia de los represores en los barrios para promover la condena social.
Por último, exhibiendo una foto de los desaparecidos del CCDT Atlético interpeló a los acusados a que declaren donde están los cuerpos de los mismos.
Acto seguido, declaró la Sra. Aurora Zuccio de Belocchio, abuela de Carlos Pisoni, sobre la desaparición de su hija Irene Belocchio y el compañero Rolando Pisoni.
La Sra. Aurora relató que el 5 de agosto de 1977 una mujer le entregó a su nieto en un moisés y le contó que el día anterior había habido un procedimiento en casa de su hija y se la habían llevado junto con su compañero; que ella era vecina y las personas que intervinieron en el secuestro le dieron al bebé y le dijeron que lo entregue a los abuelos. A los días, Rolando, su yerno, se comunicó telefónicamente con ella para saber como estaba el bebé y asegurarse que continúen con el tratamiento médico que tenía indicado.
En otro orden de ideas, refirió sobre las presentaciones de habeas corpus y su ingreso a las Madres de Plaza de Mayo. Asimismo, relató como le cerraron las puertas ciertos sectores de la iglesia a la que estaba previamente vinculada; en este sentido manifestó que su director espiritual el sacerdote Fernando Carvallo ante su pedido de ayuda le dijo que no movería un dedo y que “el que las hace las tiene que pagar”.
Luego del cuarto intermedio, aproximadamente a las 16 hs., declaró la Sra. Emma Ferrario de Toscano sobre la desaparición de su hijo Jorge Toscano, militante del partido peronista, y su nuera Nora Beatriz Bernal.
La Sra. Emma contó que el día 30 de enero de 1978, cuando se llevaron secuestrados a su hijo y a su nuera, ella estaba con ellos y su nieto, hijo de ambos, de tan sólo 20 días de vida; quien quedó a su cuidado. En el operativo pudo reconocer al represor “Soler”.
Posteriormente, relató que su hijo, Jorge, pudo llamarla por teléfono y le preguntó si el bebé tomaba la leche. Luego, cuando Nora ya había sido liberada Jorge se comunicaba telefónicamente a la casa de la familia Bernal. Por otro lado, contó que pudo ver a su hijo en dos oportunidades posteriores a su secuestro pues los represores lo llevaron a la casa de la familia Bernal en lo que vendría a ser una “visita domiciliaria”: una vez en agosto que lo llevaron 3 o 4 personas entre quienes se encontraba “el colorado” y el “turco Julián”; y otra vez el 6 de enero de 1979 cuando Pablo (el hijo de Jorge) cumplía un año de edad; oportunidad en que fue acompañado por el “turco Julián” quien permaneció todo el día con ellos. Ésta fue la última vez que vio a su hijo, ocasión en que pudo sacarle las únicas fotos en las que aparece junto a Pablo.
En otro orden de ideas, declaró sobre el robo de todas las pertenencias del departamento del hijo, en relación a ello dijo “se llevaron hasta la cuna del bebé”; sobre los trámites y presentaciones efectuadas para encontrarlo, resulta de interés la actuación reprochable de la Comisaría 31 que da cuenta de la connivencia entre las fuerzas represivas, pues no sólo no le tomaron la denuncia sino que en clara actitud burlesca le dijeron que para tomarle la misma debía ir a las 50 comisarías de toda la capital previamente.
Por último, declaró la Sra. Mónica Marisa Córdoba sobre su secuestro y desaparición.
En dicho sentido, declaró sobre las circunstancias de su secuestro el 15 de febrero de 1977, cuando tenía sólo 18 años de edad y militaba en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios); contó con detalle la vida en el campo, el CCDT “Atlético”, los abusos sexuales, las vejaciones y las torturas sufridas.
Mónica contó que cuando no estaba siendo torturada permanecía en la leonera con los brazos atados para atrás, las piernas encadenadas y atada a un grillete de la pared; y que en una oportunidad cuando había mucha gente en la leonera se llevaron a todos los hombres menos a un muchacho y a parte de las mujeres; y desde ese día que no volvió a ver a su compañero Hugo Estalisnao Gjurinov, que continua desaparecido.
Por otro lado, declaró que en el centro pudo encontrarse con otros compañeros a quienes reconoció, como “Mara” que era María Elena Garasi, quien se encontraba embarazada de 6 meses y está desaparecida; “Pancho” que era Sergio Horacio Neiros y está desaparecido; “El Negro” que era Daniel Ibarra que continua desaparecido; “Pacha”, que es Adriana Marandet, desaparecida; “Lito” que es Mario Calvo, desaparecido; “Ardilla” que era Ana María Franconetti, desaparecida; Eduardo Franconetti, desaparecido; Daniel Ramos, desaparecido; “Fierrito” que era Roberto Rodríguez Rascado, desaparecido; Hugo Estanislao Gjurinovich, desaparecido; la “Tana” que era Verónica Barrionuevo, desaparecida; María Paula Cáceres de Simonetti y Fernando Simonetti, desaparecidos; “Conejo” que era Gustavo Mendoza, desaparecido; Daniel Ramos, desaparecido; y otros…..
Mónica fue liberada días después el 19 de febrero de 1977, entre sus últimas declaraciones dijo “nos sacaron la alegría” pero “…no pudieron quebrar la solidaridad”.

“Capitán Pernías pide la palabra” (sic)

La cuarta audiencia del juicio oral y público de la ESMA comenzó con la solicitud de los abogados de KAOS en relación a la ausencia de custodia al salir del tribunal del imputado García Tallada, con arresto domiciliario.
Luego, se retomó la lectura de la imputación de Capdevilla, Donda, García Tallada, Pernías y Scheller.
En el medio de la audiencia, al finalizar la lectura de los hechos que se imputan a Pernías, éste dijo: “el capitán Pernías pide la palabra”. El presidente del Tribunal le preguntó si quería que le tomaran declaración indagatoria y el defensor del imputado explicó que ya le había advertido a su pupilo que no era este el momento oportuno para su declaración.

El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el 29 de diciembre a las 10hs.

Represores en filas, siguen escuchando requerimiento de elevación a juicios

La lectura de los requerimientos de elevación a juicio continuó en esta tercera audiencia del juicio oral y público sobre los hechos cometidos en la ESMA. Comenzó la lectura de la imputación a Montes y luego se continuó con la imputación de Acosta, Azic y Astiz. El imputado Coronel, defendido por su hijo abogado Dr. Coronel pidió la suspensión inmediata de la audiencia por encontrarse pendiente la decisión acerca de la integración del tribunal con motivo de varias recusaciones planteadas por las defensas en relación con los jueces Hergott y Farías. Dicho planteo fue rechazado por el tribunal ya que se trata de una cuestión preliminar que aún no corresponde resolver.

El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el día de mañana, 18 de diciembre a las 10hs.

¿Marcos Paz vs. Hospital Naval? ¿A dónde van los represores?

La segunda audiencia del juicio oral y público en la causa ESMA comenzó con la lectura de la decisión del tribunal de solicitar al Servicio Penitenciario Federal toda la información de los traslados de los imputados e ingreso y egreso de las cárceles de Marcos Paz y Ezeiza. Seguidamente, la querella a cargo del Dr. Rodolfo Yanzón solicitó que se controlen también los traslados de aquellos imputados que están bajo arresto domiciliario, los cuales deberán realizarse bajo custodia de alguna fuerza de seguridad. Además, el Dr. Yanzón reveló que el imputado Cavallo hace un mes que se encuentra alojado en el Hospital Naval y no en el Complejo Federal Penitenciario de Marcos Paz como informan desde el Tribunal. El imputado Cavallo obtuvo autorización con fecha del 16 de noviembre pasado para hacer una consulta traumatológica y nunca regresó a la cárcel. Sobre el imputado Gónzalez —ausente el primer día del juicio—, la querella informó que también está indebidamente alojado en el Hospital Naval con un diagnóstico de lumbalgia. La abogada Elea Peliche, integrante del colectivo Justicia Ya! adhirió al planteo y solicitó que se investigue también el estado de salud y los traslados del imputado Azic, alojado en una clínica siquiátrica.

Luego, el tribunal continuó leyendo los requerimientos de elevación a juicio del tramo conocido como “Testimonios A”.

El juicio oral y público sigue mañana a las 10h en los tribunales de Comodoro Py 2002.

7º Audiencia

El martes 15 de diciembre, con la sala llena, se recibieron las declaraciones testimoniales de Carmen Aguiar de Lapacó, María Paula Maroni, Enriqueta Rodríguez de Maroni y María Rosa Gigante. Previamente al inicio de las declaraciones testimoniales, la Defensora Pública Oficial solicitó por pedido de sus asistidos Simón, Cardozo, Falcón, Guglielmineti, y Pereyra Apestegui; que se les permita permanecer en una sala contigua, en igual sentido se expidió la Dra. Corbacho, abogada particular de Miara, Uballes y Rosas. Con lo cual, sólo permanecieron presenciando la audiencia: Rolón, Donocick, Kalinec, Avena y Del Pino.

La Sra. Carmen Aguiar de Lapacó declaró por su secuestro, el de su hija, Alejandra Lapacó, el del compañero de su hija, Marcelo Butti Arana, y el de su sobrino, Alejandro Aguiar Arévalo. Alejandra, su hija, tenía 19 años, era estudiante de antropología y militaba en la Juventud Universitaria Peronista.
En este sentido, relató que el 16 de marzo de 1977 cerca de las 11 hs. de la noche irrumpieron en su domicilio un grupo de hombres armados que la secuestraron junto a los nombrados. De los hombres que participaron del secuestro pudo reconocer a Colores (Del Cerro, quien se encuentra fallecido) y al Turco Julián (Simón, quien se encuentra imputado en esta causa). Luego, a las 2:30 de la mañana del día 17 de marzo fueron trasladados al Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDT) “Atlético”. Allí, relató que les dicen que pierden el nombre y les asignan una letra y un número en su reemplazo. Luego, los llevan a un lugar dividido en cubículos con los pies encadenados y las manos atadas. Dentro del CCDT, a pesar de la música fuerte, escuchó los gritos de las personas sometidas a tormentos, pudo ver a personas con signos de haber sido torturadas, entre ellos a Marcelo que se encontraba muy golpeado y torturado, y a su hija Alejandra. En relación a ella, relató la última vez que pudo besarla y abrazarla, momento en que su hija le dice “mamita, mamita no resisto más la tortura”. Por otro lado, relató el momento de los interrogatorios, los maltratos, golpes, humillaciones y el “infierno” que vivió durante los 3 días.
La declarante fue liberada junto con Alejandro, su sobrino, el 19 de marzo del mismo año. Su hija, Alejandra Lapacó, y su compañero Marcelo Butti Arana, continúan desaparecidos.
En otro orden de cosas, relató también su vida luego del secuestro y desaparición de su hija, las presentaciones de habeas corpus tendientes a encontrarla, las denuncias ante el Ministerio del Interior y su actividad en Madres de Plaza de Mayo, quienes según manifestó fueron su apoyo en su “lucha por amor por su hija, su compañero y sus amigos”.
Luego, declaró María Paula Maroni, hija de Juan Patricio Maroni y María Rosa Gigante, y sobrina de María Beatriz Maroni y Carlos Alberto Rincón. La misma refirió que si bien al momento del secuestro de sus padres ella tenía 11 meses de edad, pudo reconstruir hechos por el relato familiar. Así, relató el secuestro de sus padres de su casa donde vivían con sus abuelos, las persecuciones que sufrieron su familia y, particularmente, su abuela por pertenecer a las Madres de Plaza de Mayo; su niñez que se vio teñida de un triste gris por el dolor de una familia que se quedó esperando por su padre, su tía y su tío.
Por otro lado, revindicó su militancia en HIJOS, como consecuencia de los hechos descritos y ante la inacción del Estado que no les decía dónde estaban sus padres y madres; y las actividades que realizó junto a la agrupación que según sus dichos le “salvó la vida” y “transformó el dolor en acción”.
Por la tarde, declaró Enriqueta Rodríguez de Maroni por el secuestro de su hijo, Juan Patricio Maroni; la esposa de su hijo, María Rosa Giganti; su hija, María Beatriz Maroni; y el esposo de su hija, Carlos Alberto Rincón. Juan Patricio tenía 21 años, era estudiante de sociología y trabajaba en Aerolíneas Argentinas; y María Beatriz tenía 23 años y era trabajadora social.
Enriqueta relató que el 5 de abril de 1977 secuestraron de su casa a su hijo Juan Patricio y a la esposa del mismo, María Rosa; dejando a la hija de ambos de 11 meses (María Paula) a su cuidado y el de su esposo. El mismo día mandan a su hermano a dar aviso a su hija María Beatriz y se enteran que también fue secuestrada de su casa junto con su marido Carlos Alberto. Asimismo, relató sus acciones posteriores tendientes a encontrar a sus hijos y compañeros, su ingreso a las Madres de Plaza de Mayo ese mismo año, las persecuciones sufridas por ella y su familia, como llamados anónimos y pintadas en la puerta de la casa.
Su nuera, la Sra. María Rosa Giganti, apareció el mismo día por la noche y les contó lo que había ocurrido en el CCDT que por lo relatado saben que era el “Atlético”. Sus hijos y su yerno, Carlos Alberto Rincón, continúan desaparecidos.
Por último, declaró la Sra. María Rosa Giganti por su secuestro, el de su esposo, Juan Patricio Maroni y sus cuñados. La misma relató el interrogatorio en el CCDT “Atlético” y su vida luego de esos hechos y sin su compañero. En relación a él, al ser consultada al respecto respondió que “Juan era una persona maravillosa, con ideales, solidario, militante en la JP…el compañero que yo elegí”. Asimismo, dijo que estuvo “mucho tiempo desaparecida” de sí misma y que después de 32 años puede decir que “la desaparición de Juan es irreparable” porque “no hay representación psíquica del desaparecido….es un duelo atípico…uno tiene que elegir cuando desiste de buscarlo”.
La próxima audiencia es el lunes 21 de diciembre a las 9 hs., ocasión en que prestaran declaración testimonial Delia Barrera y Ferrando (9:00 hs.), Calos Pisoni y su abuela Aurora Zuccio de Bellocchio (11:00 hs), Emma Ferrario de Toscano (14:00 hs.) y Mónica Marisa Córdoba (15:00 hs.).

6º audiencia

Durante las audiencias del miércoles 9 y el lunes 14 de diciembre todos los imputados se negaron a declarar procediéndose por lo tanto a la lectura de las declaraciones indagatorias prestadas por los mismos durante la etapa de instrucción. Luego, el mismo lunes por la tarde se comenzó con las testimoniales. La Defensora Pública Oficial solicitó que parte de sus defendidos sean trasladados a una habitación contigua en razón de que no querían permanecer en la sala durante las declaraciones de los testigos. Así, sólo permanecieron en la sala Rolón, Donocik, Kalinec y Avena; y los asistidos por abogados particulares: Uballes, Del Pino, Miara y Rosas.
La primera testigo fue la Sra. María Esther Biscayart de Tello, quien declaró sobre el secuestro y desaparición de sus hijos Rafael y Pablo Daniel Tello (Su hijo Marcelo Tello había desaparecido en Córdoba dos años antes); y el secuestro de sus compañeras, Mariana Patricia Arcondo de Tello (esposa de Rafael) y María del Carmen Rezzano de Tello (esposa de Pablo Daniel).
Los hermanos Tello fueron secuestrados en su lugar de trabajo, un astillero, el 31 de mayo de 1978 y sus compañeras fueron secuestradas horas después en sus casas (quedando los hijos al cuidado de los vecinos). Todos fueron trasladados al Centro Clandestino de Detención y Tortura (CCDT) “Banco”. La Sra. María Esther declaró que al momento de las detenciones se encontraba viviendo en París por lo que se enteró de los secuestros y de los saqueos a las viviendas de sus hijos a través de una carta enviada por un amigo de la familia. En Francia acudió a la Embajada Argentina y a diferentes organismos; durante cinco años los días jueves se presentaba frente a la Embajada junto con otras personas y organismos solicitando una audiencia con el embajador, al igual que las madres de desaparecidos reclamaban en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno en Argentina.
En otro orden de cosas, al ser consultada al respecto relató que sus hijos participaban en la lucha sindical y en la defensa de los derechos de los trabajadores y que esa es la respuesta al “algo habrán hecho”.
Mariana y María del Carmen aparecieron aproximadamente 15 días después del secuestro pero Pablo Daniel y Rafael continúan desaparecidos.
Acto seguido, declaró Marcelo Damián Senra, hijo de Marcelo Walterio Senra quien se encuentra desaparecido. Si bien al momento del secuestro de su padre, él era un niño, pudo reconstruir parte de la historia por lo relatado por su madre y amigos. Así, el Sr. Senra relató que su padre trabajaba en ENTEL y era delegado y, según lo que le manifestaron los compañeros de trabajo, era muy valorado por su trabajo sindical. Por otro lado, manifestó que recuerda la actividad de su madre quien fue la encargada de presentar los habeas corpus y quien se unió a las Madres de Plaza de Mayo.

Primera audiencia en el juicio oral y público por la causa ESMA

En una jornada histórica, que pudo ser reflejada por las imágenes que se les permitió tomar a los medios de comunicación, se realizó la primera audiencia del juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar.

La audiencia comenzó a las 11.30 con la lectura de la acusación por el primer tramo de la mega-causa, en el que se acusa a Adolfo Donda Tiguel por la privación ilegal de la libertad y las torturas a 13 víctimas. Continuó por la tarde con las acusaciones a Oscar Antonio Montes por otros 2 casos.

La sala dispuesta por el Tribunal Oral Federal Nº 5 para llevar adelante este juicio fue colmada por el público, por lo que se tuvo que habilitar también un salón de usos múltiples adicional. Las Madres de Plaza de Mayo pudieron llevar sus pañuelos y el resto de los familiares de las víctimas entraron con sus insignias. Las cámaras de televisión y los fotógrafos pudieron reflejar las imágenes de los imputados al contrario de lo ocurrido con los anteriores procesos a cargo del TOF 5.

En este juicio se encuentran acusados 19 imputados. Estuvieron presentes hoy Jorge Eduardo “Tigre” Acosta, Alfredo Astiz, Juan Antonio Azic, Carlos Antonio Capdevilla, Ricardo Miguel Cavallo, Julio César Coronel, Adolfo Donda Tiguel, Juan Carlos Fotea Dineri, Manuel Jacinto García Tallada, Pablo Eduardo García Velasco, Oscar Antonio Montes, Antonio Pernías, Jorge Carlos Radice, Juan Carlos Rolón, Raúl Enrique Scheller y Ernesto Frimón Weber. En tanto, no se presentaron Alberto González —quien alegó problemas de salud y pidió ser eximido de esta audiencia—, y Néstor Omar Savio y Carlos Orlando Generoso. Tanto Savio como Generoso presentaron constancias médicas sobre su estado de salud y el tribunal deberá evaluar si debe o no continuar el proceso para estos dos imputados.

Este primer juicio por las violaciones a los derechos humanos perpetradas en el Centro Clandestino de Detención más paradigmático unifica tres partes de la mega-causa ESMA: Testimonios A (investigaciones cerradas en la década del ’80, pero que no pudieron llegar a juicio por la sanción de las leyes de impunidad, referidas a hechos padecidos por 79 víctimas), Testimonios B (conocida como “causa Monjas Francesas” o “Iglesia de la Santa Cruz”) y Testimonios C (conocida como causa “Walsh”, porque allí se investiga la desaparición del periodista y escritor).

El TOF 5 está integrado por Daniel Obligado, Ricardo Farías y Oscar Hergott. El Ministerio Público está representado por la fiscal Mirna Goransky, en representación de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las causas por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado, y el CELS encabeza una de las querellas unificadas.

5º audiencia

En la 5ta audiencia del juicio oral y público por los delitos de lesa humanidad cometidos en el circuito represivo integrado por los centros clandestinos de detención Atlético, Banco y Olimpo comenzaron las declaraciones indagatorias.

Los imputados Julio Héctor Simón, Raúl González, Juan Carlos Falcón, Oscar Augusto Rolón, Eduardo Emilio Kalinec, Luis Juan Donocik y Ricardo Taddei; los ex gendarmes Guillermo Víctor Cardozo y Eugenio Pereyra Apestegui; el ex penitenciario Juan Carlos Avena y el agente civil de inteligencia Raúl Antonio Guglielminetti— se negaron a prestar declaración indagatoria aduciendo, en forma coincidente, un expreso consejo de su letrada defensora en ese sentido.

Por la tanto, y de acuerdo a lo dispuesto por el Código Procesal Penal de la Nación, el tribunal procedió a leer las declaraciones que los imputados prestaron oportunamente en la etapa de instrucción. En aquel momento todos ellos negaron su responsabilidad en los hechos que se les imputan aduciendo, en la mayoría de los casos, no haber tenido conocimiento de la existencia de esos centros clandestinos de detención y tortura. Asimismo, y en contradicción con una gran cantidad de testimonios que así lo afirman, negaron haber tenido alguna vez los apodos por los que pudieron ser identificados.

El lunes próximo continuaran la recepción de las declaraciones indagatorias de los otros 4 imputados — los ex policías Samuel Miara, Eufemio Jorge Uballes y Roberto Antonio Rosa, y el ex oficial del Ejército Enrique José del Pino— asistidos por defensas particulares. En esa misma jornada, por la tarde, comenzaran las declaraciones testimoniales que continuaran el martes 15.