Sigue la lectura de las declaraciones indagatorias del imputado Pernías

El tribunal continuó con la lectura de las indagatorias del imputado Pernías, que declaró anterioremente en varias oportunidades. Además, el CELS recibió la información que el imputado Néstor Omar Savio reintegrará al debate.

Se continuará con la indagatoria de Pernías el próximo jueves 8 de abril, a las 10hs.

Continuó la lectura de los escritos que fundamentan la elevación a juicio oral

En la sexta jornada de audiencias continúo la lectura de uno de los tres autos de elevación a juicio oral, donde se incluye la valoración del juez de instrucción acerca de las pruebas recogidas durante la investigación del caso.
Además, el fiscal Félix Crous, precisó las características que deben cumplir las pericias médicas que se realizarán al imputado Ildebrando Pascarelli y ofreció un perito de parte, al igual que una de las querellas.
Finalizada la lectura, el presidente del tribunal dispuso pasar a un cuarto intermedio hasta el martes próximo, 6 de abril, a las 13.

26º audiencia – Declararon Diana Montequín y Miguel Ángel D´Agostino

Diana Montequín relató los padecimientos por los que debió atravesar junto a su familia luego del secuestro y desaparición de su esposo en octubre de 1977. En diciembre, su hermano Mariano Montequín fue secuestrado junto a su pareja, Patricia Villar, y junto a una compañera de militancia en el Partido Comunista Marxista Leninista. Mariano estuvo detenido en el CCD Atlético y más tarde fue trasladado a Banco.

Para Diana, “el plan siniestro y sistemático del aparato represivo” se manifestaba no sólo en el exterminio, sino también en la “sistematización de la sustracción de bienes, el sometimiento sexual, el robo de bebés y la persecución de los familiares y amigos”.

Luego del secuestro de su esposo y de su hermano, Diana dejó a sus tres hijos al cuidado de sus padres y se instaló en Buenos Aires, donde permaneció clandestina durante un tiempo. Su familia fue acosada y perseguida por miembros de las fuerzas de seguridad en reiteradas oportunidades, por lo que decidió ceder a las demandas de los hostigadores y presentarse en el Regimiento 7º de La Plata. En ese momento, quedó detenida de manera ilegal y permaneció desaparecida hasta que, cinco meses después, la pasaron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN). Luego de tres meses en esa situación, fue liberada.

Diana relató que, mientras estuvo detenida, el represor Pedro Durán Sáenz obligó a sus suegros a contratar a Elena Alfaro, una detenida de Vesubio.

Por su parte, Miguel Ángel D´Agostino declaró por su secuestro y desaparición. Miguel fue secuestrado el 2 de julio de 1977 de la casa de sus padres y conducido al CCD Atlético, donde permaneció hasta el 30 de septiembre de ese año.

Al momento de su secuestro, D’Agostino tenía dieciocho años, estaba terminando la escuela secundaria y militaba en la Juventud Guevarista.

Miguel relató los días de cautiverio en el campo, las torturas a las que fue sometido, los traslados, las personas con las que compartió cautiverio y los asesinos que se encontraban en el campo.

Durante los primeros días, estuvo alojado en la leonera y fue sometido a interrogatorios con picana eléctrica. Más tarde, fue trasladado a una celda desde la que, como estaba ubicada cerca de las salas de tortura, pudo escuchar como otros detenidos y detenidas eran torturados. Particularmente, destacó la violencia y la saña que sufrió durante dos días seguidos Elena Codan, militante del PRT-ERP.

También afirmó que compartió celda con Juan Herman, militante de la Juventud Peronista sobre el que se proyectó un fragmento del documental “Juan, como si nada hubiera sucedido”, del director Carlos Echeverría.

Posteriormente, se le exhibieron fotografías de los imputados en las que pudo reconocer al llamado “Dr. K” (Eduardo Emilio Kalinec).

Luego de su liberación, D’Agostino participó en las tareas de reconstrucción que, en un primer momento, se realizaron en el CELS con los pocos sobrevivientes que se conocían y los abogados y que luego se sumaron al trabajo en la CONADEP, a las investigaciones judiciales y al trabajo de otros organismos.

Por otro lado, el imputado Samuel Miara continúa internado en el Hospital Churruca y se dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes 5 de abril a las 9 de la mañana.

Contradicciones en la quinta audiencia

El quinto día de audiencias comenzó con una hora de atraso. Tal como sucedió en la jornada anterior, y como era de esperar, sólo faltó el imputado Pascarelli.

El comienzo del día estuvo marcado por la lectura del escrito presentado por uno de los abogados particulares que defienden a Pascarelli, mediante el cual pedía la separación del acusado, en función de las dolencias que lo aquejan.

Ante este pedido, la fiscalía, con el apoyo del resto de las querellas, solicitó que se someta a Pascarelli a una junta médica interdisciplinaria para que se le realicen estudios precisos que determinen su capacidad o incapacidad para asistir a las audiencias y, en todo caso, permitieran establecer con qué tipo de resguardo debería concurrir. El fiscal también advirtió al tribunal el hecho de que mientras en la sala se está discutiendo sobre las dolencias de Pascarelli, el imputado se pasea por el edificio de los tribunales de Comodoro Py con la más absoluta displicencia, lo cual resulta traumático para las víctimas y familiares.

En respuesta a los pedidos del fiscal y las querellas, el abogado defensor reiteró que hay que considerar que “el movimiento cardíaco de Pasacarelli se genera exclusivamente en virtud del aparatito [marcapasos]” que posee y ello resultaría suficiente explicación para disculpar su ausencia. No obstante, aclaró que esto no lo inhibiría de presentarse a los “importantísimos actos esenciales, por ejemplo las indagatorias”.

Este planteo dejó perplejos a los presentes, en tanto contradice el pedido de separación que los mismos abogados de Pascarelli habían presentado. Como respuesta, el abogado del CELS, Rodrigo Borda, pidió al tribunal que reclamara una aclaración a los defensores. Ante la reiteración delos mismos argumentos, los jueces accedieron al pedido de las querellas y la fiscalía y consideraron desistido el pedido de separación de Pascarelli.

Al mismo tiempo, el tribunal ordenó un nuevo examen médico del imputado. Sobre este tema, las partes tienen hasta el lunes para presentar otros puntos especiales en el pedido de examen (distintos a los expresados en la audiencia) y/o proponer peritos de parte.

A continuación, el tribunal ordenó continuar con la lectura del auto de clausura -la valoración del juez de instrucción acerca de las pruebas recogidas durante la investigación-. Pero la lectura duró menos de un minuto: un ruido ensordecedor, proveniente de los sistemas de audio obligó a una pausa. La interrupción duró casi una hora.

A las 14.30, el tribunal dio por finalizada la jornada y anunció que la próxima audiencia será el martes 30 de marzo a las 10.30.

Scheller declaró y el capitán Pernías pidió que se leyeran sus (25) declaraciones anteriores

Luego de terminar de leer las declaraciones anteriores el imputado Scheller decidió declarar: “Ingresé a la armada en 1958 a los 12 años. Dejé el servicio activo en 1998. No hubo unidad naval a que concurriece como voluntario: la unidad tarea 332 fue un destino más. Siempre fui a dnde se me ordenó ir; La acusación de los fiscales Taiano y Torres me han mantenido en privación de libertad durante 6 años y medio. Los hechos reales de la guerra que se inició en 1970 fueron marginados, tapados y deformados para dar segura condena. Nada dice Torres sobre el contexto nacional histórico de la guerra, iniciada por los mismos que vuelven a la justicia para ser indemnizado”. El imputado Scheller alegó ser un buen ciudadano y criticó la ausencia de independencia de la justicia federal al declarar: “cada vez son mas los ciudadanos que dicen que la justicia no es independiente, especialmente la del fueron penal”. Y agregó “eso lo digo con todo respeto de decisión que tomara tribunal en el futuro”. A continuación, el imputado se refirió a la declaración del fallecido almirante Mendía en 2007, quién relata como el general Videla ofreció la estrategia de descentralización de la lucha contra la subversión que permitiría deshacerse de los grupos terroristas en un año y medio. El imputado Scheller no aceptó preguntas pero reservó la posibilidad de volver a declarar en el juicio. Raúl Enrique Scheller está imputado en Testimonios A y B. Según la acusación es uno de los responsables de los secuestros de la iglesia Santa Cruz.

A continuación, el “Capitan” Pernías (sic), que no responde según él a ningún apodo, precisió que “la defensa técnica me asesoro de que no preste declaración.” Por lo tanto, se empezó a leer en forma cronologíca las declaraciones prestada en sede militar y judicial por el imputan Pernías. En 1987, Pernías declaró “Esta no fue una guerra de esos pocos hombres que aparecen por razones de contrainteligencia inculpados por las denuncias de los terroristas, sino que es un problema de las FFAA contra la subversión el cual yo participé y de la cual me siento honrado de haberlo hecho.” El imputado declaró en su momento ser “un jefe de la armada que ascendió. La armada no es quién me incrimina a mi”. Junto con su camarada Rolón son “chivos expíatorios” por haber dicho la verdad. Pernías explicó no haber torturado nunca en ningún interrogatorio.

El capitan Pernías fue uno de los integrantes del Centro Piloto de París. Antonio Pernías estás acusado por los hechos contenidos en Testimonios A, B y C. El tribunal entró en un cuarto intermedio hasta el miércoles 31 de marzo de 2010, a las 9h, donde se terminará la declaración indagatoria de Pernías. Mientras tanto, el imputado no está incomunicado.

Acosta declara: “No tengo proyecto político, soy un militarcito desde el liceo militar”

Antes que empiece la declaración de Acosta, el tribunal dio a conocer su decisión de no leer las demases declaraciones de Astiz, al considerar que no querer contestar a las preguntas del tribunal no significaba negarse a declarar. Luego empezó Jorge Eduardo Acosta.

El imputado Acosta empezó su declaración evocando su ”terrible” amor por los niños, “hasta el dolor” dijo el imputado. Acosta declaró no haber respondido nunca al apodo de Tigre, Aníbal; santiago y que el único que conoce es el de Gales, que le daban cuando era niño y “chupete” en la escuela naval. A la pregunta del juez si va a declarar hoy, contesta “afirmativo”.
Asimismo, Acosta reconoció haber estado “en el predio de la ESMA desde el 75 hasta el 78 y desarolló “mi actividad anti-terrorista” desde mediado 76 hasta 78”. El imputado Jorge Eduardo Acosta explicó que “la ordenes son para cumplirlas o por lo menos es lo que nos enseñaron a los oficiales o suboficiales”. El imputado invitó a dejar “de leer Página 12 como si fuera la verdad”. “Yo creí que guerra habia terminado. La guerra revolucionaria terrorista que vivimos hasta 83, hoy podría reavivarse hoy. Quiero rendir homenaje a estas victimas” añadió el imputado. También evocó las “victimas inocentes que hasta aparecen como hongos y que algunas no han sido reconocidas”. “No me considero victima, yo soy un combatiente”.
Luego el imputado proyectó un cuadro explicando la cadena de mando de la armada, cuadro preparado por el mismo. Se declaró “absolutamente responble de toda orden que impartí, y si no cumplía orden, se aplicaba el código justicia militar.Y hay antecedentes, hay oficiales que se llevaron cosas de casas del extremismo, pero la casa de los padres de algunas personas no era casas del extremismos y ellos fueron sancionado y les fue aplicado el código de justicia militar.”
Si bien el imputado reclama ser juzgado ante sus pares, también rechaza sus declaraciones anteriores hechas en el fuero militar por haber sido dada en condiciones de coercición y presiones, cuando lo único que quiere el imputado “es decir la verdad en su contexto”. Reconoció que hubo personas detenidas en la ESMA pero decidió no expendirse sobre el tema en esta étapa del juicio. Para eso, el imputado lamentó no tener acceso a una computadora para poder preparar material para el tribunal sobre este tema. Por último, el imputado Acosta concluyó “Yo estoy siendo sometido a una persecución política, jurídica de hace mucho tiempo; confirmo Sr. presidente, niego los hechos, no ratifico mis declaraciones, no voy a contestar mas preguntas y si esa guerra no terminó, espero equivocarme, si no termino, yo estaré del lado que la racionalidad y la proporcionalidad indique… Soy Acosta, oficial de armada argentina, y la alternativa para mi es paz o guerra.”

A continuación, el fiscal evidenció las contradicciones del imputado Acosta pero ese último no explicó el origen de estas contradicciones.

A continuación, el imputado Scheller pidió al tribunal que se leyera todas sus declaraciones anteriores, incluso las declaraciones sin juramento que dio ante el juzgado militar en 1985.
El imputado Scheller procedió a leerlas él mismo, reconociendo entonces el valor legal de estas últimas. En estas declaraciones, Scheller confirma haber secuestrado a Jaime Lazarro Gladstein y interrogado a Enrique Fukman, entre otros.

La audiencia sigue mañana viernes 19 de marzo con la lectura de las declaraciones de Scheller y la indagatoria de Antonio Pernías, a partir de las 9h30.

Declaración de Alfredo Astiz

“Me llamo Alfredo Astiz, soy Capitán de Fragata de la Armada y nací en Mar del Plata el 8 de noviembre de 1951, este último dato para esos eminentes escritores que confeccionaron, según asevera el fiscal, en una “minuciosa investigación”, detalladas biografías de mi persona, equivocándose sin embargo frecuentemente, aun en estos antecedentes tan básicos y fáciles de obtener.”

Astiz explicó qué era el terrorismo, porque “para entender lo que ocurrió en nuestro país en los años 60 y 70 es imprescindible comprender primero qué es el terrorismo”. Dijo que cualquier argentino de esos años podía “sentir” sin dudas lo que era el terrorismo, y de hecho lo vivía y lo padecía día a día. Contó “los principales antecedentes del terrorismo en la Argentina”. Luego, concluyó que “para comprender las obligaciones legales, más allá del deber patriótico que llevaron a los militares a combatir contra el terrorismo, se debe ante todo explicar qué es la “obediencia debida” en el contexto de la guerra contra el terrorismo de 1975 a 1983. Citó varios discursos de Perón que apelaban “al aniquilamiento de este terrorismo criminal”. Criticó la no-aplicación de la regla antigua de la obediencia debida según la cual los más altos mandos de la armada tienen que hacerse responsables por las órdenes que imparten y no los oficiales que los aplican.

Astiz defendió la causa de “los presos políticos en Argentina” ahora, no la de los presos políticos terroristas que describió anteriormente. En un manifiesto político, el imputado consideró que la justicia argentina respondía a fuerte presiones del poder ejecutivo.

En la última parte del texto de 14 carillas, titulada “Qué siento de la justicia argentina”, Astiz dijo que en la Argentina de hoy un preso político es un sujeto al cual se lo priva de todos los derechos pero se hace “una escenografía” que hace pensar que se gozan de esos derechos. Dijo sospechar que los integrantes Tribunal Oral Federal nº 5 saben en su intimidad que todo lo actuado es inconstitucional y que ninguno de los imputados debería estar sentado en los banquillos. Agregó que para justificar su incalificable accionar, los nombrados jueces intentan eximirse de su responsabilidad amparándose en una pretendida obediencia debida, hecho del que “deberán hacerse cargo cuando vuelvan a imperar las instituciones de la república”.
Por último, decidió informar a los presentes que “renuncia a ejercer su defensa, negándole validez a cualquier acto de cualquier naturaleza y especie que se produzca en esta sala”.

El fiscal pidió que se leyera también las declaraciones previas del imputado, argumentado que al negarse a contestar preguntas, el imputado está también negándose a declarar. El viernes pasado, el fiscal había hecho el mismo pedido al respecto del imputado Montes, quien se limitó a negar los hechos. El tribunal decidió resolver mañana.

El imputado Astiz está acusado de haber participado en los secuestros de la Iglesia Santa Cruz, de Rodolfo Walsh, y cinco casos del tramo de Testimonios A. Además, es conocido por haberse infiltrado en el grupo de familiares de los desaparecidos en Argentina y en París.

La audiencia de indagatoria sigue el jueves 18 de marzo a las 11h.

¿Qué le pasa a Pascarelli?

La cuarta audiencia, cuyo inicio estaba fijado para las 15, comenzó 45 minutos más tarde con la lectura del informe médico ordenado por el tribunal, a raíz de los problemas de salud alegados por el imputado, Ildebrando Pascarelli. El informe en cuestión describió las nuevas y viejas dolencias y, en función del “alto riesgo cardiovascular”, concluyó que el acusado “no se encuentra en condiciones clínicas de asistir a las audiencias de debate”.

A la vez, los abogados de Pascarelli presentaron un escrito en el cual el imputado manifiesta conocer los requerimientos de elevación a juicio del fiscal y las querellas y el auto de remisión a juicio.

Al margen de esta declaración, el tribunal dispuso que en el trascurso de la semana un secretario concurra al domicilio de Pascarelli para entregarle copias de los escritos.

La jornada finalizó a las 18.40, cuando el presidente del tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes 23 de marzo a las 9.30.

25º audiencia – Declararon Jorge Allega, Jorge Falcone y Martín Arrieta.

Jorge Allega declaró que estuvo desaparecido entre el 9 de junio de 1977 y el 10 de julio de 1978, y que en ese período pasó por los CCD Atlético – donde compartió cautiverio con su hermano Luis-, Puesto Vasco, Pozo de Quilmes y Banco.

Allega era uno de los detenidos que estaba “destabicado” puesto que al momento de su secuestro era ingeniero y sus conocimientos en electrónica resultaban útiles para los represores que lo obligaban a realizar reparaciones y tareas de mantenimiento en los centros. Por esta razón, Jorge pudo ver a detenidos y represores y cuando se le exhibieron fotografías de la época reconoció a varios de ellos; incluso identificó a “Polaco Chico” (Juan Donocick), uno de los imputados en la causa que se encontraba presente en la sala.

Luego, declaró Jorge Falcone por el secuestro de sus padres, Nelva Alicia Méndez de Falcone y Jorge Ademar Falcone, ambos fallecidos. Falcone relató que en enero de 1978 advirtió que las fuerzas de seguridad los estaban buscando a su esposa y a él, por lo que se exiliaron con su hija.

Falcone trabajaba en el área de prensa de Montoneros y tenía documentos que quería preservar, por lo que solicitó a sus padres que retiraran los papeles de su casa. Al presentarse en el domicilio de su hijo, Nelva y Jorge Ademar fueron secuestrados y trasladados al CCD Atlético donde Nelva sería torturada con picana eléctrica. A Jorge Ademar lo obligaron a presenciar esas sesiones de tortura ya que padecía de una seria afección cardiaca que les impedía picanearlo sin que su vida corriera serio peligro. Finalmente, el 27 de febrero de 1978 fueron liberados.

Por último, declaró Martín Arrieta como testigo del secuestro de su vecina Stella Maris Pereiro de González.

24º audiencia – Declaró la mamá de Marcelo Butti Arana

La audiencia del 15 de marzo de 2010 comenzó con la declaración de Marta Gladys Moya, esposa del Comisario Inspector Jaime Alberto Zamorano durante la década de 1970. Zamorano se desempeñó como jefe de zona de la Policía Federal en Córdoba entre 1977 y 1980 y habría tenido como subordinado al imputado Eduardo Kalinec, a quien Moya declaró haber visto en tres oportunidades.

Luego declaró Alicia Juana Arana por el secuestro y desaparición de su hijo Marcelo Butti Arana. Al momento del secuestro, Alicia se encontraba viviendo en Zarate, por lo que se enteró de la desaparición de su hijo cuando viajó a Buenos Aires y no lo encontró en la pensión en la que vivía. Al no poder ubicarlo tampoco en en el banco en el que trabajaba, se comunicó con la madre de la novia de su hijo, Carmen Aguiar de Lapacó.

Carmen le contó que su hija también estaba desaparecida y que ambos habían sido secuestrados de su casa. Lapacó fue llevada al campo y , antes de que la liberaran, pudo escuchar cómo Alejandra y Marcelo eran torturados.

Por su parte, el imputado Samuel Miara continúa internado en el Hospital Churruca y se dispuso un cuarto intermedio para el martes 16 de marzo a las 9.