Audiencia 43º – Continúan los relatos del horror en el Olimpo.-

El 31 de mayo declararon María Teresa y María Marta Squeri, hermanas de Carlos Alberto Squeri, secuestrado el 11 de octubre de 1978 y detenido desaparecido en el Olimpo. Su otro hermano Norberto estuvo los tres primeros días en el mismo campo y pudo escuchar las torturas inflingidas a Carlos y conversar con él. En la audiencia sus hermanas contaron que Carlos fue llevado a su casa a los 15 días de desaparecido durante un día y se comunicó telefónicamente con su madre para navidad, siendo este el último contacto que tuvieron con él. Cali, como lo llamaban, era militante peronista y permanece desaparecido.

Luego, declaró Nélida Sara López Elasel compañera de Eduardo Martínez, detenido desaparecido del Olimpo. Nélida relató que el 31 de octubre de 1978 mientras se encontraba internada en una maternidad porque había dado a luz a su segundo hijo, Eduardo fue secuestrado y trasladado al CCDT de mención. Contó que sólo tuvieron contacto con él en una oportunidad cuando se comunicó telefónicamente para las fiestas en diciembre del mismo año. No tuvieron más noticias de él hasta que por declaraciones de sobreviviente obtuvieron información sobre sus últimos días. Eduardo militaba en la Juventud Universitaria Peronista y se encuentra desaparecido.

Posteriormente, declaró Enzo Lichieri, detenido desaparecido en el Olimpo durante 25 días (entre octubre y noviembre de 1978). Enzo relató las condiciones en el campo, los interrogatorios, y que compartió celda con un muchacho al que llamaban el “Mormón”.

Hacia el final de la audiencia declaró Cristina Jurkiewicz, quien relató la persecución que sufrió su familia por la militancia política de su madre. Contó que su madre María del Carmen Artero de Jurkiewicz trabajaba junto al padre Carlos Mujica en la villa 31 hasta que fue asesinado y luego comenzó a militar en Montoneros. Con el advenimiento de la dictadura tuvieron que pasar a la clandestinidad. En 1978 María del Carmen vivía con Lucila Révora y Fassano, y Cristina vivía con Roberto Lazarra en otra vivienda. El 11 de octubre Cristina y María del Carmen fueron secuestradas cuando se dirigían a una cita con Cali, compañero de militancia. El mismo día, secuestraron a Roberto Lazarra y a Pablo, el hijo de dos meses de edad de Cristina que había quedado a su cuidado. Todos fueron trasladados al CCDT Olimpo. Cristina relató las torturas a las que fueron sometidos, particularmente contó que su madre había sido muy torturada y que Roberto murió en la sesión de torturas. Así también, hizo referencia a los compañeros detenidos y a los represores que actuaban en el campo. Por otro lado, contó lo que supo dentro del campo de la masacre de la calle Belén en la que asesinaron a Révora y Fassano. Cristina fue liberada a los 15 días y nunca volvió ver a su madre.

Por último, declaró Pablo Jurkiewicz, hermano de Cristina. Pablo relató que el 10 de mayo de 1978 fue secuestrado y trasladado al CCDT Banco donde se encontró con su abuela de más de 70 años de edad que había sido secuestrada el mismo día. Pablo contó que fue interrogado respecto del paradero de su madre y su hermana que habían pasado a la clandestinidad; ante la falta de información montaron una “ratonera” en su casa, es decir, lo mantuvieron dos semanas encadenado a una cama esperando que se presente su madre en el lugar. Luego, fue liberado al igual que su abuela. Finalmente, contó que se enteró que su madre y su hermana Cristina con su bebé habían sido secuestrados en octubre del mismo año.

Durante la audiencia, la Defensora Pública Oficial Blanco se expidió en relación a la ampliación del requerimiento fiscal. En este sentido, planteo una excepción de falta de jurisdicción y competencia, no sólo en relación a los homicidios sino también en cuanto a la privación ilegítima de libertad y tormentos como delito continuado en los casos de los hermanos Jesús e Isidoro Peña, Helios Serra Silvera, Cristina Carreño Araya y Santiago Villanueva, cuyos restos fueron identificados por el Equipo Aregentino de Antropología Forense (EAAF). Ello en el entendimiento de que no se habría terminado la jurisdicción de los jueces de Dolores que intervinieron en las investigaciones por la aparición de los cuerpos en la costa atlántica. El tribunal difirió la sustanciación del planteo para la semana próxima.

Los hijos dijeron presente

El lunes por la mañana se escucharon en el juicio las voces de María Verónica Castelli, hija de María Teresa Trotta y Roberto Castelli (ambos desaparecidos), y de Estaban Soler, hijo de Graciela Moreno y Juan Marcelo Soler Guinard (también desaparecidos).

El crudo relato que realizaron los hijos sobre el derrotero de sus vidas como consecuencia del secuestro de sus respectivos padres fue el reflejo de los alcances que los hechos ocurridos hace ya más de 30 años continúan teniendo.

Ante la mirada atónita de los jueces, Verónica Castelli exhibió al tribunal el libro de cuentos que su mamá le hizo a mano durante su cautiverio. Por su parte, Esteban expuso las cartas que sus papás le mandaban durante su secuestro y un muñeco que le enviaron para la navidad de 1977.

Tanto Verónica como Esteban relataron el momento del secuestro de sus respectivos padres ya que fueron testigos presenciales. “Una tarde, nos tiramos con mi abuela a dormir la siesta y, en forma de cuento, me contó que a mis papás se los habían llevado”, relató Esteban y aclaró que, hasta ese momento, la historia oficial de la familia era que sus padres se encontraban de viaje. Esteban contó que, momentos después del secuestro de sus padres, fue separado de sus hermanos y afirmó que le resultó muy difícil recuperar el contacto con ellos años más tarde.

La mamá de Verónica, María Teresa, fue llevada embarazada al CCDT y tuvo a su hija en cautiverio. Luego, la beba fue robada y dada en adopción. Verónica relató los periplos que tuvo que sortear para poder encontrar a su hermana, que recuperó su identidad recién el 25 de julio de 2008. “Estoy muy feliz de haber encontrado a mi hermana, pero lo que hicieron con mi familia es irreparable: hay 31 años que no viví con mi hermana y no tengo manera de recuperarlos”, afirmó Verónica y agregó: “No crecimos juntas, no tuvimos la vida que teníamos que tener y eso es irreparable. Por El Vesubio pasaron otras embarazadas y hay familias a las que se les siguen sumando 32, 33 años; esas personas que están sentadas ahí, siguen sin decir dónde están esos chicos”. Luego, mirando a los ojos a quien fuera el jefe del campo al momento del secuestro de sus padres, Pedro Alberto Durán Sáenz, pidió por los cuerpos de sus papás: “Me gustaría que Duran Sáenz y sus secuaces me lo dijeran, porque yo necesitaría saber dónde están los restos de mis padres”.

La próxima audiencia será en miércoles 2 de junio a las 10, momento en el cual se escuchará el relato de Susana Reyes, sobreviviente del Vesubio.

“Ellos son los traidores”

El viernes 28 declararon dos testigos. Comenzó el Carlos García, sobreviviente de la ESMA, secuestrado en octubre de 1977. García describió el trato inhumano al que fue sometido durante su detención clandestina y dio detalles de como a él y a otros detenidos a quienes se llamó “La Perrera” fueron obligados a armar la estructura de cubículos del sotano, por sus conocimientos en el rubro de la construcción y otros oficios.

En el marco del trabajo esclavo que realizaba, pudo ver cuando ingresaron los denidos en la iglesia Santa Cruz a la ESMA y cuando fueron trasladados. “Había un solo bañito, querían hacer uno grande, querían entregarlo urgente, trabajamos toda la noche. Eran muy cuidadosos con las cosas, pero esta se le escapó, ahí vi el traslado…”. García fue obligado a trabajar también fuera de la ESMA, en la gráfica APUS, hasta que dejó el país en 1981.

También declaró Marianela Galli, hija de Mario Galli y Patricia Susana Flynn y nieta de Felisa Violeta María Wagner de Galli, quienes permanecen desaparecidos. Marianela pasó tres días en la ESMA, en el sector Capuchita, tras el secuestro de sus padres y su abuela. Luego la llevaron a la casa de su tía, pero como no encontraron a nadie la dejaron con el portero, con una carta escrita a máquina de parte de su mamá. El portero, como no estaba su tía, la llevó a la comisaría nº 11. Allí se abrió una causa por abandono contra su mamá, que no prosperó. Días después recibió un llamado de su padre en la casa de su tía. En ese momento la mámá le cuenta que estaba embarazada. “Ojalá disfrutes del embarazo”, le dice su tía. Y su mamá se largó a llorar, antes de cortar la comunicación.

Contó que su madre trabajaba en una fácbrica como docente de adultos, y que padre era un marino de la promoción de Cavallo, Suárez Mason (h) y Astiz, entre otros. “Desde 1971 la educación estaba basada en la doctrina de la seguridad nacional, ya los entrenaban para reprimir”, dijo. Su padre es expulsado de la fuerza en 1974, por buscar que la Armada tenga un rol democrático. Luego colaboró con Rodolfo Walsh en la agencia ANCLA.

Al final de la declaración, Marianella dirigió a los presentes un mensaje contundente: “Respetemos las reglas democráticas, que no se repita nunca más… Mis padres eran unas excelentes personas, mi abuela también, mi papá era un patriota y no un traidor… los represores lo torturaron un montón… a ellos les digo, que son ellos los traidores…”.

“Los vejámenes formaban parte de una norma”

El jueves declararon dos sobrevivientes de la ESMA : Osvaldo Rubén Cheula y Silvia Wikinski. A Wikinski le pusieron el número 347. Por ese número llamaban a los detenidos al momento de los traslados. Wikinski contó “No teníamos idea sobre nuestro destino, no eramos dueños para decidir cuándo ir al baño o cambiarnos la ropa, no sabíamos cuál era la acusación.” Y a la pregunta del juez Hergot sobre las sesiones de tortura contestó “Justamente no importaba si había preguntas o no, los vejámenes formaban parte de una norma! Los captores no se los veía forzados; parecía que lo disfrutaban, era una constante. Parecía que les causaba placer a los captores.”

Osvaldo Rubén Cheula había sido secuestrado en dos oportunidades y llevado a la ESMA. La primera vez, fue secuestrado en la facultad de arquitectura donde había ido a visitar unos compañeros de estudio. En ese momento el testigo estaba haciendo su servicio militar y por lo tanto había suspendido la carrera de arquitectura. También había sido secuestrado su padre.

Antes de empezar con las declaraciones de los testigos, los abogados de las defensas pidieron la recusación del juez Hergot alegando su falta de imparcialidad.

“Temía por mi familia”

El testigo sobreviviente Horacio Peralta declaró hoy sobre su cautiverio en la ESMA que comenzó el 26 de agosto de 1976 cuando fue secuestrado junto con su novia Hebe Lorenzo torturada como él y también detenida en la ESMA, hasta que la pasaron a disposición del Poder Ejecutivo en una comisaría, acusada de prostitución. El testigo relató que luego de la sesión de tortura en el sótano, “me llevan a los altos de ese lugar donde había mucha más gente. Escuché esa primera noche muchas voces de una familia. Toda una familia completa, madre y padres e hijos que hablaban muy fuerte, se calmaban unos a los otros… escuché la voz de una señora con voz más pausada, que se imponía y trataba de calmarlos. Esa señora era la madre de Dante Gullo. Allí arriba pasa el tiempo. No sé cuánto. El tiempo se medía por las comidas o las necesidades del baño. El baño es una manera de decir, en realidad era un balde que había que pedir para hacer necesidades, lleno de pis y caca… un mate cocido por las mañanas, sándwich de carne al mediodía y una taza de caldo.”

El testigo estaba bajo la responsabilidad de una persona apodada Dante. Antes de ser liberado, lo llevaron a una casa, donde quedó engrillado hasta su liberación. “Antes de liberarme, en conversaciones con Dante, me dice que no dependía de él que me liberaran. Me dice que debo responder ante dos personas que van a venir a interrogarme y que para el futuro deberé trabajar para ellos: TIGRE ACOSTA Y PUMA, y me interrogan en ese sentido. Me dicen: “Tenemos una garantía que sabés cuál es. Si claro, mi familia. Y luego se van.”

Dentro de la ESMA, Peralta vió al hermano gemelo de Dante de apodo Serra.

Una vez liberado, Peralta se refugió en París, donde tuvo la ocasión de ver al Tigre Acosta con su familia, paseando en Montmartre, en 1978.

A continuación declaró Luis Salvador Bianco sobre la desaparición de su hermana Alicia y luego la desaparición de su madre el 8 de diciembre de 1977 en la Iglesia Santa Cruz. María Eugenia Ponce de Bianco era una fundadora de Madres de plaza de mayo. Su cadáver fue hallado en diciembre 1977 en la costa de Santa Teresita y identificado recién en el 2005, luego de haber permanecido en una fosa común en el cementerio de General Lavalle.

El TOF 5 autoriza las declaraciones por videoconferencia y rechaza los planteos de las defensas

La audiencia de hoy empezó con la decisión de los jueces sobre la posibilidad de usar el método de videoconferencia para las declaraciones de algunos testigos residentes en el exterior. Esa resolución no fue aceptada por las defensas que se oponen argumentando una violación del derecho a la defensa. El sistema funcionará a partir del 9 de junio. Para el tribunal, este medio es compatible con los principios de inmediación y defensa en juicio y garantiza la percepción directa de las partes, se reproduce de manera instantánea y confiere además una facultad de repreguntar (que no cubre el exhorto). Además, las audiencias tendrán lugar dentro de la jurisdicción del tribunal como ser las sedes de las embajadas designadas aunque no realice en la sala de Comodoro Py. Asimismo, la resolución destaca que de esta forma se ahorra en términos de costos de desplazamiento.

A continuación declaró el primer testigo Victor Aníbal Fatala, sobreviviente de la ESMA quien fue secuestrado en noviembre de 1978 hasta febrero de 1980. Relató su secuestro y cautiverio en la ESMA, la caída del grupo Villaflor, la presencia de Cavallo, Astiz, Scheller, Jerónimo, Fragote, y esa amenaza que le dio un oficial apodado “Mariano”, cuando lo torturaron por primera vez: “vos o salís, o te vas para arriba”.

La tesigo Laura Reborrati fue secuestrada y llevada a la ESMA en julio de 1976. El año pasado, volvio y pudo comprobar y reconocer que había sido secuestrada allí. La testigo relató su cautiverio en la ESMA y su liberación.

Mañana, las audiencias empiezan a las 9h en Comodoro Py 2002.

Audiencia 42º -“Pasar por el infierno deja huellas, deja heridas abiertas, únicamente se curan con justicia” Jorge Paladino sobreviviente del Olimpo.

El 19 de mayo comenzó declarando Jorge Paladino sobreviviente del Olimpo, quien permaneció desaparecido desde el 2 de octubre al 2 de diciembre de 1978. Jorge contó que en un principio estuvo alojado en el sector de incomunicados y que luego fue trasladado a los “tubos” (celdas) del sector que llamaban de población donde pudo tener más contacto con compañeros y represores. Posteriormente, luego del traslado masivo al exterminio del 6 de diciembre de 1978, contó que fue asignado a tareas en el sector cocina y pasó a formar parte del “Consejo”* por un tiempo. En esa condición pudo ver a compañeros y represores, y episodios del horror a los que eran sometidos los secuestrados.

Acto seguido, declaró Porfirio Fernández sobreviviente del campo de concentración Olimpo. Porfirio fue secuestrado el 9 de septiembre de 1978 y conducido a la comisaría 5º en donde permaneció durante unos días y luego fue conducido al Olimpo en donde estuvo aislado hasta su liberación el 1º de octubre del mismo año. Dentro del campo pudo reconocer a algunos compañeros, particularmente se refirió a Cristina Carreño Araya, la joven chilena del PC que fue muy torturada y se encontraba en pésimo estado de salud física y psíquica.

Luego, declaró Alberto Próspero Barret Viedma quien en 1978 estuvo desaparecido en el Olimpo desde el 29 de septiembre al 2 de octubre. Alberto fue fuertemente torturado físicamente con picana eléctrica, golpes y cadenazos, por lo que debió permanecer en la enfermería por un tiempo debido a las múltiples lesiones que presentaba. Supo que entre las personas que lo torturaban se encontraban Miguel (Del Pino) y Cacho, a quien describió como “un miserable y siniestro torturador”. Dentro del campo pudo escuchar torturas físicas, violaciones y asesinatos. Luego, contó que fue trasladado a los “tubos” donde compartió celda con Jorge Taglioni; pudo ver 3 o 4 embarazadas, entre las que recordó a la Anteojito (Lucía Tartaglia) y a la Pato; jugó al ajedrez con Pequi (Irma Niesich), entre otros relatos. Alberto había sido deportado, por su militancia política, a Argentina en 1960 desde Paraguay y para la fecha de su secuestro en su taller trabajaban o frecuentaban exilados paraguayos perseguidos por el Dictador Alfredo Stroessner (y por los que había recompensa en algunos casos).

Luego declaró Alicia Pes por el secuestro y desaparición de su esposo Sergio Víctor Cetrángolo el 2 de octubre de 1978 quien habría sido conducido a la sede del CCDT Olimpo. Alicia relató que el mismo día del secuestro de Sergio un operativo irrumpió en el domicilio en el que se encontraba con sus hijos y varios días después la casa fue ocupada nuevamente pero por otro grupo de tareas que la secuestró y la condujo a la ESMA, en donde permaneció desaparecida por 10 días. Posteriormente, se entera que durante esos días su esposo había sido “prestado” a la ESMA y en donde fue visto por un compañero sobreviviente, y que luego fue “devuelto” al Olimpo en donde permaneció hasta su traslado al exterminio.

Alicia y Sergio militaban en la Juventud Peronista (JP) y luego de permanecer dos años en la clandestinidad habían comenzado a encontrarse con sus familiares y amigos, y habían establecido residencia y trabajo permanente; en ese contexto fueron secuestrados por diferentes grupos de tareas. Sergio continúa desaparecido.

Hacia el final de la audiencia, declararon Estela De la Cuadra, por el secuestro y desaparición de su esposo Gustavo Fraire Laporte y de otros compañeros de militancia del PCML de La Plata vistos en el CCDT Banco; luego declararon María Isabel y María Victoria Prigione Greco; por el secuestro y desaparición de su papá Armando Prigione, su mamá Dora Greco, y su tío Juan Héctor Prigione con su pareja, Ana María Arrastía. Ambas relataron la reconstrucción de la historia de sus padres; Armando fue visto en el CCDT Banco en donde oficiaba de médico y desde donde habría sido trasladado; y Dora dio a luz a María Victoria en la ESMA y luego de unos días fue trasladada. Ambos militaban en el frente de salud del PCML y continúan desaparecidos.

Se dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes 31 de mayo a las 9 hs.

*El Consejo era un grupo de secuestrados que eran obligados a efectuar trabajo esclavo en diferentes sectores del CCDT ABO y que para ello se encontraban “destabicados”, es decir sin vendas en los ojos.

Audiencia 41º – Declaró Miguel Guagnini y Susana Stremiz.-

El martes 18 de mayo declaró Miguel Guagnini por su secuestro junto a Pablo Rieznik y su posterior traslado al Club Atlético. Contó que su hermano Diego con su mujer María Isabel Valoy y su hermano Luis Rodolfo fueron secuestrados y desaparecidos.

También declaró Tránsito Elpidio Marín, encargado del edificio en donde vivía Laura Lía Crespo al momento de su secuestro y dió cuenta de la existencia del operativo que se la llevó.

Luego declaró Norberto Rubén Pereyra por el secuestro de su hermana Claudia Pereyra y el de su compañero Edgardo Zecca. Ambos estuvieron cautivos en el Banco, desde donde Edgardo fue liberado. Claudia permaneció secuestrada también en el Olimpo hasta su liberación el 9 de noviembre de 1978.

Por la tarde, declararon María Rosa Migone de Tornay y Huri Elizabeth Tornay de Álvarez; esposa y hermana respectivamente de Jorge Alberto Tornay Nigro, secuestrado el 1º de septiembre de 1978. Jorge permaneció en cautiverio ilegítimo en el Olimpo, era ingeniero químico y militaba en Montoneros; continúa desaparecido.

Hacia el final de la audiencia declaró Susana Stremiz, secuestrada el 1º de octubre de 1977 junto con su pareja Osvaldo Alonso. Ambos fueron trasladados al CCDT Club Atlético desde donde fueron liberados el 8 de octubre del mismo año. La pareja militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en la localidad de Mar del Plata y debido a las persecuciones sufridas habían tenido que mudarse a Buenos Aires donde finalmente fueron secuestrados.

Declaró Guillermo Lorusso

El relato de Guillermo Lorusso comenzó con un repaso histórico sobre su actuación y la evolución de su partido en tiempos anteriores al golpe de 1976, y continuó con el momento de su secuestro ocurrido en su casa durante la madruga del 19 de agosto de 1978. La violencia de la detención, el saqueo de su casa y el robo de su auto fueron narradas en detalle, y refirió que junto a él también fue secuestrado Raúl Contreras.

Describió que cuando llegó al Vesubio lo esposaron a una pared junto a su compañero de secuestro y entonces escuchó los gritos de quien más tarde sabría que era Ernesto Szerszewicz. Luego de torturarlo, a Szerszewicz lo tiraron delante suyo y el “paraguayo” lo pateó, insultó y se puso de pie sobre su garganta y testículos por ser judío.

Desnudo, atado de pies y manos, la picana por las partes más sensibles, golpes, insultos y amenazas formaron parte de la narración de su tortura física, aunque remarcó que “lo que era una tortura era estar en el Vesubio” y la angustia que implicaba decir algo que concordara con lo que buscaban y que eso no implicara a nadie.

Respecto de los guardias, indicó que los golpes y malos tratos eran continuos, y que el hecho de pedir ir al baño era dramático, por lo que ello implicaba (golpes, vejámenes, etc.)

También contó que en las pocas oportunidades que tuvieron para ingerir lo que los guardias llamaban comida, pudo ver en los platos y jarros de aluminios un sello del ejército.

Comentó que los guardias, cuando no estaban los integrantes de la patota, hacían con los detenidos lo que querían, pero que llegó a escuchar quejas por parte de los guardias a partir de un cambio de orden en el campo, “porque no podían hacer con las mujeres lo que quisieran”.

El testigo expuso sobre lo que podrían ser los criterios para decidir los traslados. Al respecto indicó tres criterios: el primero estaba dado por el orden de llegada: “Primero que entraba, primero que salía”. El segundo criterio, tenía que ver con las particularidades de cada detenido: su estado físico y posición dentro del campo (puso los ejemplos de Luis Pérez, muerto a patadas por los guardias, Mauricio Poltarac, trasladado por su mal estado físico, y el de Luis Miguel Díaz Salazar, trasladado a partir de su situación en el campo luego de que su pareja perdiera el avanzado embrazo producto de las torturas). Por último, Lorusso explicó que el tercer criterio estaba dado por la jerarquía de los secuestrados y su posible influencia sobre el resto “separar a los ideólogos, a los que eran el ejemplo”.

Lorusso fue liberado con Watts septiembre de 1978, dentro de uno de los grupos del proceso de legalización a las que fueron sometidos unos 35 secuestrados.

Contó cómo luego de su liberación colaboró con las organizaciones de DDHH en la búsqueda y denuncia de lo que ocurría en aquellos momentos, y cómo en las distintas marchas y concentraciones las madres de los desaparecidos creían ver a sus hijos a lo lejos, justificando la distancia diciendo que no se acercaban para no ponerlas en peligro, que simplemente querían mostrarse para que supieran que estaban vivos y que volverían con ellas cuando todo haya terminado.

La última audiencia de la semana será mañana miércoles a las 10, momento en el cual darán su testimonio Ana María Si Salvo y Eduardo Kiernan, secuestrados en marzo de 1977.

Audiencia 40º – Declararon Isabel Fernández Blanco, Enrique Ghezan y Elsa Lombardo.-

El día lunes 17 de agosto declararon Isabel Fernández Blanco, Enrique Ghezan y Elsa Lombardo; sobrevivientes de las sedes del CCDT Banco y Olimpo; militantes del área federal de prensa de Montoneros.
El 28 de julio de 1978 Isabel Fernández Blanco fue secuestrada junto con su hijo Nahuel de dos meses de vida cuando se dirigía a una cita con una compañera de militancia, “Lala”. Ambos fueron trasladados al Banco, donde Isabel fue torturada físicamente con golpes y picana eléctrica, y luego fueron conducidos a la casa donde vivían, de donde secuestraron a su marido Enrique y a su compañera de militancia Elsa Lombardo. El pequeño Nahuel fue dejado en casa de sus abuelos maternos.
Dentro del CCDT Banco fueron torturados físicamente y aislados. Tanto Isabel como Enrique relataron las condiciones de vida en el campo, los compañeros y represores que pudieron ver o reconocer; y el traslado en agosto al Olimpo.
Dentro del campo supieron que estaban a cargo del Grupos de Tareas 2 (GT2) el cual estaba comandado por Miguel (quien sería el imputado Del Pino). Elsa fue liberada el 23 de agosto de 1978.
Por otro lado, Isabel contó que en el Olimpo se encontraba embarazada y pudo saber que había otras compañeras en su situación: Lucía Tartaglia, la Anteojo; Cuca, que luego supieron que era Marta Muñoz; Marta Vaccaro; Graciela Trotta; e Irma Niesich, Pequi ( Cuca y Pequi pierden sus embarazos dentro del campo).
Por último, relataron como se vivió en el campo el episodio de la calle Belén y el traslado masivo de detenidos al exterminio del 6 de diciembre de 1978.
Isabel y Enrique fueron liberados el 28 de enero de 1979 y siguieron siendo controlados hasta el ´82.