“Habíamos ido a una reunión feliz con Rodolfo y volvíamos con una viuda, una huérfana y dos nietos que habían perdido a su abuelo”

Hoy declaró Jorge Pinedo, quien era yerno de Rodolfo Walsh al momento de su desaparición. Jorge evocó al escritor con quién mantenía una relación entrañable. Recordó que el 26 de marzo de 1977 iba junto con Patricia Walsh y Lilia Ferreyra camino a la casa de Rodolfo en San Vicente para presentarle a su primer nieto varón. Al llegar al lugar encontraron la casa bombardeada. En el jardín había una gran cantidad de objetos dispersos y marcas de explosivos en el pasto. Rodolfo no estaba. “Sabíamos que algo muy grave había sucedido”, narró Pinedo. “Habíamos ido a una reunión feliz con Rodolfo y volvíamos con una viuda, una huérfana y dos nietos que habían perdido a su abuelo. Eso lo comprendimos inmediatamente.”

A partir de ahí empezaron las averiguaciones por el paradero del periodista y escritor. El día que fue secuestrado, Rodolfo Walsh llevaba con él los papeles de la compra de la casa de San Vicente. Los documentos estaban a nombre Norberto Freyre, identidad que usó en su investigación por el libro Operación Masacre. Pinedo explicó que para esa época, Rodolfo Walsh sabía que su situación estaba comprometida y que lo estaban buscando.

El testigo evocó también el allanamiento en su casa en el año 1976 y la muerte de Victoria, la hija de Rodolfo. Recordó también el saqueo de la obra literaria de Walsh, y de sus escritos inéditos que fueron vistos en la ESMA por algunos sobrevivientes. Terminó su declaración advirtiendo sobre la responsabilidad de los imputados, quienes serán recordados por sus hijos y sus nietos como genocidas. “Ellos aún tienen la oportunidad de romper el silencio y decir dónde están los desaparecidos, dónde están sus hijos y dónde está la obra de Rodolfo Walsh”, concluyó.

Las audiencias siguen el próximo 3 de febrero a las 10hs.

Los hermanos mellizos de la armada

La primer testigo, Yamila Horane, declaró sobre la desaparición de sus padres, Gabriel Horane y Raquel Bulit, junto con el grupo de la Iglesia Santa Cruz. Ella tenía 7 años al momento de su desaparición. El 8 de diciembre de 1977, se iba a pasar las vacaciones de verano con sus abuelos paternos en Junín. Ese mismo día, Raquel y Gabriel fueron secuestrados a la salida de la Iglesia Santa Cruz. Al principio, los abuelos de Yamila no le contaron nada. Cuando llegó la hora de empezar las clases, su abuela le dijo que se iba a tener que quedar en Junin y empezar las clases allá. “Me genero un momento de angustia muy importante pero no me sorprendió porque mi mamá ya me había hablado de esta posibilidad, que a ellos se los podían llevar”, explicó la testigo y agregó: ” Mi mamá me contó que había estado detenida dos días y la habían largado, mi mamá se sentía mirada, observada, perseguida. Era algo que yo esperaba, lo entendí.”

Yamila contó que su abuela comenzó a viajar a Buenos Aires desde Junin para intentar hallar a su hijo. El primer abogado que la ayudó y presentó el habeas corpus fue Luis Zamora. El mismo abogado quién le estaba pidiendo a Yamila que cuente ante el tribunal lo que había sucedido con sus padres. La testigo contó como conoció a varios sobrevivientes de la ESMA quiénes de manera espontánea le contaron haber sido detenidos juntos con Gabriel Horane. Muy pronto su abuela le dijo que sus padres habían sido víctimas de los vuelos de la muerte.

Los testigos siguientes fueron citados por la defensa del imputado Pablo Eduardo García Velazco.

Sergio Araoz de Lamadrid ocupaba el cargo de jefe del departamento exterior del servicio de inteligencia naval en el año 1977. En esa circunstancia, declaró haber conocido al imputado Pablo Eduardo García Velazco, en los pasillos del quinto piso del edificio Libertad. Se refirió también al hermano mellizo del imputado Miguel Ángel García Velazco diciendo “Eran mellizos pero eran diferentes de cara. Recordaba a Pablo Eduardo García Velazco como cara de galleta”. El hermano mellizo de Pablo Eduardo también pertenecía a la armada y era aviador naval.

Ante la pregunta del fiscal Pablo Ouviña, sobre la razón de su certeza de haber conocido al mellizo Pablo García Velazco en los pasillos del quinto piso, y no a Miguel Angel, contestó el testigo: “no sabría decir porque. A él (Pablo Eduardo) lo he visto mucho más que al hermano. Su cara se me refresca en más oportunidad que el hermano.”

Al momento de identificar las fotos de los mellizos, el testigo declaró “eran bastante más parecidos de lo que yo pensaba. Al final no eran tan distintos”. En cuanto al imputado García Velazco, el testigo declaró: “Lo vi en alguna ocasión en el edificio Libertad pero intercambiamos saludos cordiales. ”

Por otro lado José Roberto Rosales, capitán de corbeta retirado, declaró haber sido jefe directo de Pablo Eduardo García Velazco en el año 1977. Según ese testigo, habría sido el aviador naval Miguel Angel García Velazco quién habría actuado en la ESMA en el año 1977. Sin embargo, el testigo insistió mucho sobre la condecoración que recibió el imputado Pablo Eduardo a pedido de Massera y a cuya ceremonia no fue invitado a pesar de ser el jefe del condecorado. Supo de la actuación de Miguel Angel en la ESMA por los vínculos con su hermano, ya que conocía toda la familia que vivía en el mismo edificio. A la diferencia del hermano mellizo quién era, según el testigo, el único que actuaba en la ESMA, el mellizo Pablo Eduardo vivió toda su vida con su madre y no se caso nunca.

En cuanto a los otros imputados, el testigo se refirió a Juan Carlos Rolón como “un compañero y amigo”, mientras que “Astiz no era amigo mío. Era oficial conocido mío. A los oficiales de la armada los conozco a todos”.

Varios sobrevivientes declararon anteriormente sobre la presencia de los mellizos García Velazco en la ESMA. Miguel Angel García Velazco está procesado y detenido en otro tramo de la causa ESMA.

Las audiencias siguen el 27 de enero e 2010 a las 10.

“Me quedé sin hijos”

Con una entereza y una lucidez admirable, Soledad Davi, con sus 88 años y una historia de vida trágica a cuestas, inauguró la audiencia de testimonios. Soledad comenzó su relato con la muerte del menor de sus dos hijos, Eduardo, quien fue asesinado durante la masacre de Trelew el 22 de agosto de 1972. A partir de entonces Jorge, el mayor de sus hijos, comenzó a participar en política. Una madrugada de agosto de 1976, una patota de quince personas se presentó en el domicilio de Soledad en busca de su hijo. “Estuvieron treinta horas”, relató, y describió las humillaciones a las que fueron sometidos. Ella logró contactar por teléfono a su hijo Jorge para avisarle que no fuera y de ese modo frustró el operativo. En consecuencia, Soledad comenzó a participar de las rondas de las Madres de Plaza de Mayo y también empezaron las amenazas de muerte.

Finalmente, el 12 de mayo de 1977 una patota encontró la casa en la que Jorge vivía con su compañera Irma Sayago y el hijo mayor de ella, Pablo Miguez – Pablito-. Ese día fue secuestrado el hijo de Soledad, Jorge Capello, junto a su familia. Desde ese momento “me quedé sin hijos”, reveló Soledad y su voz se quebró. Jorge, su compañera Irma y Pablito continúan desaparecidos.

Soledad contó que el hijo menor de la pareja, Eduardo, se salvó del secuestro porque ella lo estaba cuidando en su casa. Eduardo tenía 2 años y su nombre se lo debe a su tío muerto en Trelew. Él fue criado por su abuela Soledad y hoy estuvo presente en la sala para acompañarla.

Víctor De Gennaro, histórico dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), fue el otro testigo del día. Relató cómo se enteró del secuestro de Jorge Watts y graficó el plan sistemático de persecución del que fueron objeto los trabajadores. A pesar de ello, “durante todos esos años los trabajadores resistieron”, explicó De Gennaro. También resaltó la importancia de la lucha y los testimonios de los sobrevivientes en el proceso de memoria, verdad y justicia. Además remarcó la ofensa a la que fueron sometidos durante tantos años por el sólo hecho de estar vivos: “cuando se los llevaron ‘por algo será’, cuando volvieron ‘por algo será’”.

Las audiencias testimoniales continuarán el 2 de febrero a las 10 con Gabriela Fernanda Taranto y Diana Montequín.