El último alegato

Al inicio de la cuarta y última audiencia, el abogado Solari anunció que se iba a referir a la situación de cada uno de sus defendidos. Advirtió que en ningún caso existe evidencia directa sobre la participación de los imputados en los delitos por los que han sido procesados y que los testigos, al ser indagados sobre los hechos y responsabilidades, respondían con evasivas –“creo que sí”, “me suena”, “me enteré por otros”-.

Sobre Scheller, dijo que dos testigos se refirieron a él como el que “usaba bigotes rectos”. “Pero mi defendido nunca usó bigotes, ni derechos ni torcidos”, dijo Solari. Agregó que no está probado el papel de Scheller, ni cuándo ni cómo hizo lo que dicen que hizo, con quiénes, etc. Por eso pidió su absolución. Al abordar el caso de Rolón, señaló que el fiscal no lo identifica en el requerimiento de la causa de Rodolfo Walsh y que su incriminación se da por puras conjeturas de un testigo. También recordó el carácter de rotativo que tenía dentro de la armada, condición que, según él, fue corroborada por varios testimonios a lo largo del proceso.

De Savio, el abogado aseguró que no hay pruebas que lo involucren con ninguno de los hechos investigados. Advirtió que su defendido nunca fue identificado por el alias de Pantera ni de Norberto y que desconoce quiénes participaron en el secuestro de siete personas en la Iglesia de la Santa Cruz. Luego habló sobre Cavallo; mencionó que su extradición desde México carecía de objeto procesal, ya que el delito de torturas había prescripto. “Está siendo juzgado injustamente”, dijo Solari.

El defensor señaló que ambigüedad también caracterizó a los testimonios que se refirieron sobre González. Agregó que los testigos que estuvieron en la época de los hechos de la Santa Cruz no mencionan a su defendido porque, en efecto, éste se encontraba de licencia en Brasil, por lo que le corresponde a las acusaciones probar lo contrario. Sobre Pablo Eduardo García Velazco, Solari hizo énfasis en cómo el imputado a sido confundido permanentemente con su mellizo. Afirmó que nunca estuvo en la ESMA, nunca se casó, no es aviador y no se ha identificado con ninguna de las características que le han atribuído.

Al finalizar, Solari dijo que sus defendidos son perseguidos políticos. Luego, sorpresivamente, presentó su renuncia. El TOF asignó a la defensora oficial Daniela Mazza como representante de los imputados; sin embargo estos no aceptaron la designación por lo que la audiencia entró en cuarto intermedio hasta el jueves, 29 de septiembre.

Alegato de Solari parte II

Solari continuó con los alegatos, en esta oportunidad haciendo referencia a las figuras jurídicas aplicables a la causa –caducidad, amnistías, cosa juzgada y prescripción- y la influencia de la obediencia debida militar.

Sobre la caducidad penal, el abogado señaló que el único de sus defendidos que fue llamado a indagatoria antes de que entrara en vigencia el plazo establecido en la ley de punto final fue Scheller. Frente resto de los imputados que representa, la acción habría caducado el 22 de febrero de 1987. Al abordar el tema de las amnistías, Solari hizo un largo recuento sobre todas las oportunidades en las que el poder ejecutivo ha hecho uso de esa figura. Señaló como ejemplo principal la amnistía general que otorgó Nicolás Avellaneda a los revolucionarios de 1874. Comparó esa situación con la ley de obediencia debida de Alfonsín, a quien criticó de “insincero” por no haber nombrado esa ley por lo que era: una amnistía.

Posteriormente agregó que tanto la ley de punto final como la de obediencia debida fueron válidas y que sus efectos se deben seguir aplicando a sus defendidos. Solari mencionó el caso del capitán Paul Aussaresses, acusado por graves crímenes cometidos en la llamada Batalla de Argel. El militar no fue procesado en Francia ya que esa jurisdicción concluyó que las normas que establecen la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad no pueden aplicarse irretroactivamente porque de hacerlo violarían el principio de legalidad, dijo el abogado. Luego se refirió a los representantes de las monjas francesas: “Para su patria, amnistía; para la Argentina, ninguna amnistía”, sentenció.

Después de un cuarto intermedio, Solari continúo su alegato, esta vez para abordar lo que él considera el “tema más espinoso” en el juicio: la obediencia debida militar. Según el abogado, el código de justicia militar indica que es el superior jerárquico el que responde por las órdenes dadas y el subordinado sólo sería responsable en caso de excesos pero bajo el título de cómplice, no de autor.

Para Solari, durante el juicio a todos los procesados se les ha dado una doble atribución: como autores y como cómplices. “¿De dónde surge tal embrollo jurídico? -se preguntó el abogado-. De la causa 13. Ahí la corte estableció que los superiores eran responsables como cómplices necesarios, figura aplicable solamente a los subordinados. En ese sentido, la imputación que cabría a mis defendidos es la de ser cómplices de los cómplices necesarios”. Luego señaló que las acusaciones durante el juicio se han concentrado nada más en demostrar si los procesados estuvieron más o menos contemporáneamente en la ESMA para la época en la que se cometieron los delitos investigados. “Pero las acusaciones no han demostrado el exceso en el cumplimiento de una orden, única figura válida para condenar a mis defendidos. No lo han hecho, señor presidente. No lo han hecho”, agregó Solari.

En la parte final del alegato, Solari hizo referencia a la supuesta poca credibilidad de los testigos, quienes según Solari fueron “entrenados para mentir”. Para el abogado, aceptar como verdad cualquier cosa que digan los testigos sería un acto ingenuo. Para el defensor, las personas que dieron su testimonio durante el juicio fueron los traidores y de ahí su interés por mentir. “Mienten por militancia, mienten para no evidenciar que estuvieron incursos en los delitos montoneros, mienten porque no quisieron suicidarse aunque unos pocos fanáticos lo hicieron”, dijo Solari. Agregó que ninguno de los torturados mostró señas de la tortura y que, además, entre más pasa el tiempo más han ido recordando, lo cual va en contra de lo que según él, ha ido descubriendo la neurociencia.

La próxima audiencia es el jueves 22 de septiembre a las 9:30.

Alegato del defensor privado Alfredo Solari

El 9 de septiembre, empezó el alegato del defensor de Nestor Omar Savio, ALberto Gonzalez, Pablo García Velazco, Ricardo Cavallo, Enrique Scheller, Juan Carlos Rolón. El defensor privado presentó, una defensa política principalmente.

El alegato siguio los días 12 y 14 de septiembre y seguirá el lunes 19 de septiembre a las 12.00.