Javier Mignone declaró por el secuestro de su hermana Mónica

En la audiencia del lunes 30 de septiembre en la causa ESMA Unificada (ESMA III), declararon Javier Mignone, hermano de Mónica e hijo de Emilio, uno de los fundadores del CELS, y Rodolfo Ojea Quintana, por la desaparición de su hermano y su cuñada. Es la primera vez que se juzga la responsabilidad de los represores por los hechos que tuvieron por víctima a Mónica Mignone y algunos integrantes del Movimiento Villero Peronista (MVP), su grupo de militancia, en ese centro clandestino.

Monica Mignone                                                        Mónica Mignone

Javier, que en aquel momento tenía 19 años, presenció el operativo que tuvo lugar en el departamento de la familia Mignone el 14 de mayo de 1976. El grupo de tareas estuvo allí durante 30 minutos aproximadamente, hasta que se llevaron a Mónica. Javier recordó que apenas se retiraron él fue hasta el balcón del departamento que quedaba en el tercer piso, sobre la avenida Santa Fe, y desde allí logró ver al menos dos autos:

“Eran Falcon, tirando a oscuro. Veo que la introducen a Mónica al auto, en el asiento de atrás, con dos individuos, uno a cada lado de ella. Había otro vehículo que salió también y después se fueron rápidamente.”

Las gestiones nacionales e internacionales en la búsqueda

La familia realizó numerosas gestiones para ubicar a Mónica, pero nunca pudieron encontrarla. Unos años después obtuvieron información sobre los vuelos de la muerte. Javier agregó:

“Suponemos que Mónica y sus compañeros terminaron en el Océano Atlántico. Nunca tuvimos evidencia de los cuerpos. De hecho, unos años después, mis padres fueron a una playa de la costa atlántica porque habían aparecido unos cadáveres, a ver si era Mónica o sus compañeros. Y aparecieron cadáveres de personas que habían sido detenidos-desaparecidos.”

Pocos días después del secuestro casi simultáneo del grupo de los siete jóvenes al que pertenecía Mónica, otras personas que también realizaban trabajo social en la villa del Bajo Flores fueron detenidas en un nuevo operativo. “Estos hechos permitieron ver la magnitud de lo que estaba sucediendo; había un plan sistemático, aunque en esa instancia aún no era tan claro”, comentó Javier.

Grupo

Emilio Mignone había trabajado durante 5 años en los Estados Unidos y se puso en contacto con algunos conocidos para iniciar denuncias internacionales. Logró obtener apoyo desde Washington por parte de la organización WOLA (Washington Office on Latin America). A nivel local, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que también integraba Emilio, recopiló unos 4000 casos inicialmente. Esa información permitió una articulación con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual realizó una visita al país “recién en 1979”, aclaró Javier. Y luego agregó: “mucha de la documentación de la Comisión es gracias a lo que se aporta desde la APDH y otras entidades después. En muchas de ellas estuvieron mis padres muy vinculados, como a Madres de Plaza de Mayo. Mi madre, Chela Mignone, era una madre fundadora”.

Poco tiempo después se creó el CELS, para poder trabajar en concreto con ciertas denuncias y empiezan a prepararse casos para llevar ante la justicia. Además de sus fundadores Augusto Conte, José Westerkamp, Boris Pasik, Alfredo Galleti, Carmen Aguiar de Lapacó, Emilio y Chela Mignone, luego empezaron a participar abogados jóvenes, como Luis Zamora y Marcelo Parrilli.

Por el trabajo y las gestiones para documentar y buscar a los familiares detenidos-desaparecidos sufrieron numerosas intimidaciones. Javier recordó que había mucho temor y presumían que tenían la el teléfono “pinchado”.

Luego de la publicación del documento “Paralelismo Global”, en el que se explica el funcionamiento del sistema represivo, fueron allanadas las oficinas del CELS y detuvieron a la mayoría de sus miembros, entre ellos Emilio Mignone y Marcelo Parrilli. Poco tiempo después, Javier recordó otra amenaza “alrededor de esa época voy a sacar el auto y el freno se hunde. Lo habían cortado y habían puesto arena en el tanque de nafta. En otra oportunidad, el auto estaba a una cuadra del departamento de policía. Entro y veo el vidrio roto, habían revuelto la guantera. Otra intimidación.”

El Paralelismo Global (1981). Haga clic en la imagen para acceder al documento.

Fotoparalelismoglobal
Por último, Javier finalizó su testimonio con las siguientes palabras:

“Quiero agradecer al Estado argentino y al tribunal porque se está haciendo un proceso de justicia limpio. Y es triste que haya un grupo de imputados que actuaron con cobardía y siguen sin dar información de lo que hicieron con los detenidos-desaparecidos. Quiero rendir homenaje a Mónica, mi hermana, Mónica Quinteiros, María Esther Lorusso, Beatriz Carbonell, Horacio Perez Weiss y tantos miles de desaparecidos. Es importante que este tribunal esté dando defensa a los imputados. Ellos no dieron defensa a los detenidos-desaparecidos.”