“Durante años fui hermano de mi padre e hijo de mi abuelo”

En la audiencia del pasado 7 de noviembre brindó testimonio Norberto Carlos Berner por el secuestro y desaparición de su padre Ernesto Eduardo, en la causa ESMA Unificada que juzga los crímenes de lesa humanidad cometidos en ese centro clandestino de detención.

Ernesto Eduardo Berner, alias “Popo” o “Mariano”, fue secuestrado el 11 de enero de 1977 cuando tenía tan sólo 22 años. En la audiencia, Norberto contó que su padre nació en Castelar, donde transcurrió su infancia, siempre signada por un fuerte compromiso social, el cual reafirmó al comenzar sus estudios de abogacía en la Universidad de Buenos Aires en 1972. En ese contexto, Ernesto se acercó a la Juventud Universitaria Peronista (JUP) donde militó activamente hasta 1976, cuando se incorporó a la estructura de finanzas de la organización Montoneros.

ErnestoBerner

Ernesto Eduardo Berner

En esos años conoció a Isabel Teresa Cerutti, la mamá de Norberto, con quien comenzó a convivir. El 10 de enero de 1977 fue la última vez que sus padres se vieron, durante el festejo de cumpleaños de Isabel, quien estaba embarazada. Al día siguiente Ernesto fue secuestrado.

La reconstrucción de los hechos

Norberto explicó que logró reconstruir paulatinamente su historia personal y los hechos posteriores al secuestro de su padre a partir de distintos relatos y colaboraciones. Entre ellos, los dichos de Miguel Ángel Lauletta, ex detenido-desaparecido en la ESMA; los comentarios de su madre; las numerosas gestiones realizadas ante organismos de derechos humanos; los aportes del Equipo Argentino de Antropología Forense, en particular por la permanente colaboración de Carlos “Maco” Somigliana; y la sentencia de la causa seguida en España contra Adolfo Francisco Scilingo, donde se probó el secuestro y cautiverio de Ernesto en la ESMA.

Por medio de estas fuentes pudo conocer que el secuestro se produjo en una “cita cantada” en el barrio de Almagro o de Flores, en el contexto de numerosas “caídas” sucesivas de integrantes de la estructura de finanzas de Montoneros. Luego su padre permaneció en cautiverio en la ESMA por un breve período de tiempo y habría sido asesinado en un “vuelo de la muerte”.

A partir de la desaparición de Ernesto, sus compañeros de militancia Lucila Révora y Enrique De Pedro (alias “Quique”) asumieron el cuidado de su madre embarazada, hasta la muerte de “Quique”. Al narrar estos hechos, Norberto resaltó su profundo agradecimiento a ambos.

Luego de permanecer algún tiempo más al cuidado de otros compañeros, Isabel comenzó a vivir en la casa de sus padres, donde también se encontraba su hermano, Juan Carlos Cerruti. Por cuestiones de seguridad, Norberto explicó que su nacimiento tuvo lugar en el domicilio particular de un médico, en el barrio de Parque Chas y agregó: “Yo nací el 23 de agosto de 1977, así que nunca conocí a mi padre fuera de la panza de mi vieja”.

El secuestro de Isabel y Norberto

Isabel intentó mantener el contacto con la familia paterna de su hijo. En julio de 1978, en una de las visitas a la abuela Rebeca Celina Benfield, quien había sido chupada días antes por una patota del centro clandestino conocido como “Atlético-Banco-Olimpo (ABO)”, Isabel y Norberto, con tan sólo 11 meses de edad, fueron secuestrados y trasladados a “Banco”. Norberto permaneció en el centro clandestino por un día, mientras que su abuela y su madre siguieron cautivas hasta enero de 1979.

Norberto fue llevado a la casa de sus abuelos maternos. Sin embargo detalló que el grupo de tareas que lo secuestró junto a su madre y días antes a su abuela, actuaba en el mismo centro clandestino en el que terminaron sus días los padres de Claudia Poblete, apropiada por el Teniente Coronel (r) Ceferino Landa, unos meses antes. Al respecto, reflexionó: “son las dudas que le deben quedar a todos los sobrevivientes, ‘por qué no a mí’”.

Con excepción de dos visitas que los represores le permitieron hacer a Isabel, en un contexto “amenazante”, recién pudo reencontrarse con su madre al cumplir los 17 meses. “En esos años mi abuela Teresa ponía la foto de mi viejo y de mi vieja para que yo los viera y los saludara”, narró conmovido.

Su infancia 

Durante sus primeros años de vida, Norberto fue inscripto legalmente con el apellido de su madre a la espera de conocer el destino de Ernesto, y con esa identidad comenzó el jardín de infantes. Sin embargo, su maestra lo llamaba por sus dos nombres para evitar que se acostumbrara a escuchar un apellido distinto al de su padre.

Mientras cursaba la escuela primaria, y luego de un arduo debate, su abuelo decidió reconocerlo como hijo propio para que pudiera llevar el apellido de su padre: “durante años fui hermano de mi padre e hijo de mi abuelo”, explicó Norberto.
Pero el derrotero no terminó allí. Una vez recuperada la democracia, su madre realizó incontables gestiones para conocer el destino de Ernesto. Por su parte, Norberto se incorporó a la organización H.I.J.O.S. como un signo de resistencia contra la impunidad y para “romper ese cerco de que esto era algo que me había pasado a mi solo”, explicó. En este contexto surgió la necesidad de recuperar su identidad legalmente, para lo cual inició “una tarea titánica desde lo humano, lo personal y lo familiar, para conseguir hacernos el ADN”.

En 1999 se realizaron los análisis correspondientes en el Banco Nacional de Datos Genéticos y en 2001 recibió el resultado. Finalmente, en septiembre de 2003 obtuvo la sentencia que determinó que efectivamente es hijo de Ernesto Eduardo Berner. “El Estado represor me obligó a hacerle un juicio de filiación a mi padre y a mi abuelo para recuperar mi identidad”, concluyó.

“El Plan Cóndor es la única explicación del traslado de mi madre a Uruguay”

- ¿Podría decirnos la fecha y lugar de nacimiento? –preguntó el presidente del tribunal.

Esa pregunta tan simple, que se hace a todos los testigos de un juicio, no tiene una respuesta cierta para muchas personas. El pasado 29 de octubre, el Tribunal Oral nº 1 escuchó el testimonio de Macarena Gelman, quien relató los hechos que pudo reconstruir a lo largo de los años sobre la desaparición de sus padres Marcelo Gelman y María Claudia García Iruretagoyena, y el secuestro de su tía Nora Gelman. También habló sobre su nacimiento en cautiverio en Uruguay.

Contó que el 24 de agosto de 1976, un grupo de hombres armados ingresaron a la casa en donde vivían sus padres, ubicada en Gorriti 3868 en la ciudad de Buenos Aires. Minutos antes, ese mismo grupo había entrado a la casa de su abuela, Berta Shubaroff, y se habían llevado a su tía Nora y a un amigo de ella, Luis Eduardo Pereda, que se encontraba en el lugar.

19850824 La Voz.tifNota publicada el 24 de agosto de 1985 en La Voz.
Fuente: Archivo institucional del CELS

Si bien su padre había pertenecido a la Unión de Estudiantes Secundarios y su madre aparentemente estaba vinculada a una unidad básica, en ese momento se encontraban alejados de la militancia debido al reciente secuestro de varios de sus compañeros. Tanto Marcelo como María Claudia habían acompañado a los padres de dos amigos –Guillermo Binstock y Norberto Morresi- a recorrer comisarías y otros lugares en donde pudieran encontrarse, así que estaban al tanto de las acciones represivas que se estaban ejecutando.

La coordinación

Marcelo y María Claudia –quien ya tenía siete meses de embarazo- fueron llevados al centro clandestino de detención Automotores Orletti. En ese mismo lugar estaban Nora y su amigo, quienes habían sido secuestrados en el mismo operativo y fueron liberados unos días después. Varios testigos secuestrados en ese mismo lugar han podido reconocer a los padres de Macarena. A través de sus relatos se pudo establecer que Marcelo habría sido “trasladado” a su destino final a mediados de septiembre, mientras que María Claudia habría sido llevada a Uruguay alrededor del 6 o 7 de octubre.

“Mi mamá estaba en un centro clandestino de detención junto a numerosos secuestrados uruguayos y con presencia de fuerzas de seguridad de Uruguay. En ese lugar hubo una coordinación y me parece imposible que se hayan llevado a mi mamá sin que haya participado también esa coordinación del Plan Cóndor”, dijo Macarena.

Gracias a los testimonios de varios sobrevivientes uruguayos que estuvieron en el centro clandestino Automotores Orletti y que fueron llevados luego a su país de origen, se supo que María Claudia permaneció detenida en el Servicio de Informaciones de Defensa (SID). Una noche escucharon a unos militares llamar por teléfono y pedir una ambulancia porque estaba en trabajo de parto y habría dado a luz en el Hospital Militar de Montevideo.

“Ellos dijeron que habían visto a una mujer embarazada que no era uruguaya y que luego escucharon el llanto de un bebé –contó Macarena-. Eso se confirmó con el testimonio de Julio César Barboza Pla, personal civil del Ejército del Uruguay que trabajaba como guardia, quien relató que una noche sacaron a mi madre con su beba y que alguien dijo ‘A veces hay que hacer cosas embromadas’”.

Macarena pudo estar junto a su madre cerca de dos meses. Esa noche en que las vieron salir podría haber sido la última en la que estuvieron juntas. No hay certeza sobre las razones por las que ella apareció en una canastita frente a la casa de Ángel Tauriño, un policía retirado. Pero Macarena asegura que eso no pudo ser casualidad. Su padre de crianza, como ella lo llama, falleció en 1989 y ella supo de su identidad en el año 2000, cuando su madre de crianza se lo contó.

La verdad y la justicia

Juan Gelman se encontraba en el exilio cuando su hijo y su nuera fueron secuestrados. Antes del golpe de 1976 había sido declarado un objetivo por parte de la Triple A y, una vez tomado el poder por las fuerzas armadas, el Batallón 601 expidió una orden de captura y muerte en su contra. En 1978, Gelman recibió una información en el Vaticano sobre el nacimiento de su nieto o nieta. Desde entonces dio inicio a una intensa búsqueda.

Una vez llegada la democracia, Berta Schubaroff, madre de Marcelo, interpuso una demanda por la desaparición de su hijo y de María Claudia, la cual fue incorporada al expediente “Rodriguez Larreta, Enrique, sobre privación ilegítima de la libertad”. Esa causa se inició en 1984 a raíz de una de las primeras denuncias sobre la acción conjunta de fuerzas armadas de Argentina y Uruguay durante la dictadura y el funcionamiento del centro clandestino Automotores Orletti. Actualmente forma parte de la prueba documental del Plan Cóndor.

19860423 TiempoNota publicada el 23 de abril de 1986 en Tiempo.
Fuente: Archivo institucional del CELS

En 1989, el cuerpo de Marcelo Gelman fue identificado por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Había sido enterrado como NN en el cementerio municipal de San Fernando. Su cuerpo había sido puesto en un tambor, cubierto con cemento y arrojado a un canal del Delta del Tigre.

Hasta ahora continúa en Uruguay la búsqueda del cuerpo de María Claudia en cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 2011 condenó al Estado uruguayo por estos hechos.

Artículos publicados en Página/12 sobre el caso Gelman

19871028 Pag12Nota de Horacio Verbitsky, publicada el 28 de octubre de 1987 en Página/12.
Fuente: Archivo institucional del CELS

19881012 Pag12Nota publicada por Jorge Lanata el 12 de octubre de 1988 en Página/12.
Fuente: Archivo institucional del CELS