Condenaron a prisión perpetua a dos de los acusados

El Tribunal Oral Federal Nº 5 de la Capital condenó hoy a prisión perpetua a Carlos Gallone y Juan Carlos Lapuyole, ex comisarios de la Policía Federal, y absolvió a Miguel Ángel Timarchi.

En la causa conocida como Masacre de Fátima, el Tribunal Federal Oral Nº 5 de la Capital condenó hoy a prisión perpetua a Juan Carlos Lapuyole, comisario inspector retirado de la Policía Federal y ex director de Inteligencia de la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) y a Carlos Gallone comisario inspector retirado de la Policía Federal y ex jefe de la Brigada de Superintendencia de Seguridad Federal (SSF) por los delitos de privación ilegitima de la libertad y homicidio cometidos contra veinte hombres y diez mujeres que fueron secuestrados por fuerzas dependientes del Cuerpo I de Ejército en 1976. En la misma resolución, el tribunal decidió absolver a Miguel Ángel Timarchi, comisario inspector retirado de la Policía Federal, imputado en la misma causa.

Las 30 víctimas fueron apiladas y dinamitadas en un camino vecinal cercano a la localidad de Fátima en Pilar. Antes fueron atadas, vendadas y recibieron disparos en el cráneo desde una distancia menor a un metro. Está comprobado que la mayor parte de ellas padeció su cautiverio en el centro clandestino que funcionó en la Superintendencia de Seguridad Federal, unidad perteneciente a la Policía Federal Argentina.

El Centro de Estudios Legales y Sociales expresó su conformidad por las condenas a Lapuyole y Gallone y adelantó que apelará la absolución de Timarchi ante la Cámara de Casación.

Para Gastón Chillier, director ejecutivo del CELS, “la decisión del tribunal constituye un paso adelante en el proceso de justicia por los crímenes del terrorismo de Estado y demuestra que este proceso se esta llevando adelante en el marco del respeto al debido proceso”.

Comienzan los alegatos de los acusados

El comisario inspector retirado de la Policía Federal y ex jefe de la Brigada de Superintendencia de Seguridad Federal (SSF), Carlos Gallone, será el primer acusado por la Masacre de Fátima que presentará su alegato ante el Tribunal Oral Federal Nº 5. La presentación de Gallone comenzará mañana, a las 10.30. El miércoles será el el turno de Juan Carlos Lapuyole y el jueves alegará Miguel Ángel Timarchi. 

Hace dos semanas se conoció el alegato del fiscal y de la querella, a cargo del CELS. Ambos coincidieron en responsabilizar a los tres acusados por las privaciones ilegales de la libertad y homicidios doblemente agravados de las treinta víctimas de los hechos ocurridos el 20 de agosto de 1976 y pidieron que los tres sean condenados a prisión perpetua.  

La semana próxima se realizarán las réplicas de los alegatos y la sentencia del Tribunal se conocería a mediados de julio.

El fiscal pidió que sean condenados a perpetua los tres ex policías imputados

El fiscal de la Unidad de Asistencia en Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, Félix Crous, presentó hoy su alegato ante el TOF Nº 5 y pidió que se condene a prisión perpetua a los imputados en la causa por la Masacre de Fátima.

Crous responsabilizó a los tres ex miembros de la Policía Federal, Miguel Timarchi, Carlos Gallone y Juan Lapuyole por las privaciones ilegales de la libertad y homicidios doblemente agravados de las treinta víctimas de los hechos ocurridos el 20 de agosto de 1976.

El alegato del fiscal duró casi cuatro horas y sintetizó distintos testimonios que ratifican los episodios ocurridos durante el cautiverio de las víctimas en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Superintendencia de Seguridad Federal y su posterior traslado a Fátima, donde fueron fusiladas y sus cuerpos dinamitados.

A partir de esta exposición, Crous consideró que existe un “cuadro probatorio irrefutable” respecto de la responsabilidad de los acusados y remarcó el valor de los testimonios que permitieron conocer el funcionamiento del centro clandestino de detención ubicado en el tercer piso de la ex Coordinación Federal.

“No hubo persona que haya estado en ese infierno que no hubiese sido sometida a torturas, violaciones, vejaciones y condiciones de vida inhumanas e indignas”, detalló el fiscal.

Tras el alegato de hoy, el Tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes 24 de junio para escuchar el alegato de la defensa de Gallone, en tanto el miércoles 25 y el jueves 26 serán los turnos de Lapuyole y Timarchi, respectivamente.

El CELS presentó su alegato y pidió prisión perpetua para los tres ex policías federales acusados

Los abogados querellantes del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Carolina Varsky y Santiago Felgueras, ratificaron su acusación contra los tres ex policías federales imputados en la causa por la Masacre de Fátima y pidieron una pena de prisión perpetua.

El CELS presentó hoy sus alegatos ante el Tribunal Oral Federal Nº 5. Durante casi dos horas, Varsky y Felgueras relataron los hechos ocurridos en la noche del 19 al 20 de agosto de 1976, cuando treinta personas que se encontraban detenidas ilegalmente en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Superintendencia de Seguridad Federal fueron trasladadas hacia la localidad de Fátima, donde fueron ejecutadas y sus cuerpos dinamitados.

El CELS acusó a Juan Carlos Lapuyole, Carlos Gallone y Miguel Ángel Timarchi como autores penalmente responsables de los delitos de “privación ilegal de la libertad agravada” y “homicidio doblemente agravado”, en treinta oportunidades.

Entre las pruebas citadas por la querella resultaron fundamentales las declaraciones brindadas a lo largo de este juicio por los familiares de las víctimas y los sobrevivientes del centro clandestino de detención que funcionó en la Superintendencia, así como, el documento “Autocrítica policial”; el primer testimonio que menciona a los imputados Gallone y Lapuyole. Se trata de la declaración que brindó el inspector de la Policía Federal Rodolfo Peregrino Fernández -ayudante del ministro del Interior de la dictadura, general Albano Harguindeguy desde el golpe del 24 de marzo de 1976 hasta enero del ’77- ante la CADHU en 1983.

Otro dato mencionado por la querella y que involucra directamente a Timarchi fue la referencia al libro del corresponsal del Washington Post, John Dinges, en el que da cuenta de la actividad de Timarchi en el marco del terrorismo de Estado y su participación en el crimen de los uruguayos Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz ocurrida en el año 1976. La información revelada por Dinges, fue también publicada en el diario Clarín por el periodista Daniel Santoro, en el año 2004.

En el alegato de los abogados querellantes también se destacó el testimonio brindado por el ex policía Armando Luchina, quien señaló, entre otros, a los tres imputados como partícipes de la Masacre de Fátima. Luchina recordó a Lapuyole entre los jefes de Superintendencia, y se refirió a Gallone y Timarchi como responsables de las brigadas que secuestraban personas, las llevaban al centro clandestino y también las sacaban de allí con destino desconocido.

Para el jueves 12 está previsto el alegato del fiscal, Félix Crous. Los días 24, 25 y 26 de junio será el turno de los defensores y luego se realizarán las réplicas y dúplicas. La sentencia se conocería en la segunda semana de julio.

Comienzan los alegatos

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentará mañana a partir de las 10.00 hs. su alegato ante el Tribunal Oral Federal Nº 5. La audiencia es pública y se realizará en el subsuelo de los Tribunales de Comodoro Py 2002.

Para ingresar es necesario acreditarse previamente el mismo día, con DNI, en la secretaría del TOF Nº 5 que se encuentra en el sexto piso.

En la última audiencia, un sobreviviente de la Superintendencia habló de la noche de la masacre

Francisco Loguercio, un ex detenido desaparecido de la Superintendencia de Seguridad Federal, fue el único testigo que declaró hoy ante el TOF Nº 5 en el marco de la última audiencia por la masacre de Fátima. Loguercio relató cómo fue la selección de las víctimas de la masacre.

El testigo, que había sido trasladado al centro clandestino de la Superintendencia apenas una semana antes, contó que la noche de la masacre uno de los guardias lo obligó a ponerse de pie sacudiéndolo por la ropa y preguntándole a gritos su nombre y apellido. Cuando Loguercio respondió, el policía lo devolvió de un empujón al suelo. Su compañero, “un chico entrerriano”, no tuvo la misma suerte: los guardias lo llevaron. Loguercio volvió a verlo un rato después. El secuestrado apenas mantenía el equilibrio y los policías obligaron a Loguercio a darle su ropa y sus zapatos. En ese intercambio, su compañero le contó lo que había pasado: “Me inyectaron”, le dijo. Poco después volvieron a llevarlo y Loguercio ya no volvió a verlo.

El testigo reveló además cómo fue el episodio del diario, al que durante este juicio también se refirieron otros ex secuestrados de la Superintendencia. Loguercio explicó que al otro día de la masacre un secuestrado pidió “un papel para ir al baño” y los guardias le entregaron un hoja de papel de diario en la que figuraba la noticia del hallazgo de los cuerpos en Fátima. Los secuestrados no tardaron en comprender que todo coincidía: “Empezamos a contar quiénes estaban y a quiénes se habían llevado y calculamos que serían unas 30 personas”, detalló Loguercio.

El testigo refirió además que en la Superintendencia fue torturado “tres o cuatro veces”, durante la primera semana que pasó allí antes de la masacre. Luego recordó que las torturas fueron más espaciadas, pero aclaró: “La palabra infierno no alcanza para ilustrar toda la situación”.

Con el testimonio de hoy se cerró la última audiencia del juicio oral por la masacre de Fátima. El próximo martes 10 de junio la querella presentará su alegato.

Entre los imputados en esta causa se encuentran los oficiales de la Policía Federal Carlos Gallone, Juan Carlos Lapuyole y Miguel Angel Timarchi, quienes están acusados por los asesinatos de 30 personas, cometidos el 20 de agosto de 1976. Permanece prófugo el oficial Luis Alberto Martínez y falleció impune el comisario Carlos Vicente Marcote.

Uno de los fundadores del Equipo Argentino de Antropología Forense reveló cómo fueron asesinadas las víctimas

Luis Fondebrider, miembro fundador del Equipo Argentino de Antropología Forense, relató en la audiencia de hoy los resultados de las pericias que permitieron reconstruir los asesinatos e identificar a las víctimas de la Masacre de Fátima.

Durante su presentación en la decimosegunda jornada del juicio, Fondebrider mostró una serie de fotografías que fueron exhibidas en pantallas ante el Tribunal. Las imágenes mostraban los cráneos de algunas de las víctimas, la mayoría de ellos con dos o tres impactos de bala. “Casi ninguno tenía solamente un disparo”, detalló. Si bien aclaró que no es un experto en balística, Fondebrider afirmó que los disparos habían sido realizados a una distancia mínima y aseguró que los impactos no se correspondían con munición de armas de guerra, sino con balas de armas “cortas”.

La investigación del Equipo -realizada en dos etapas, entre 1985/86 y 1997- reveló que las víctimas presentaban sus cráneos “explotados y multifragmentados” por los disparos y demostró que las ejecuciones se realizaron antes antes de que los cadáveres fueran dinamitados.

Fondebrider relató las características del trabajo de exhumación realizado en el cementerio de Derqui, en el partido de Pilar, donde habían sido enterrados los cuerpos. Allí, los profesional del Equipo reemplazaron a los “sepultureros y bomberos” que antes realizaban ese tipo de tareas e implementaron por primera vez en Argentina técnicas de arqueología forense, que posibilitaron la identificación de los cadáveres.

En la audiencia de hoy declaró también Alejandra Godoy, una vecina del lugar, que aseguró que durante la noche se escucharon ruidos y una explosión. “Mi padre creyó que había sido el horno de ladrillos”, relató. Al día siguiente en “el callejón”, como conocen los vecinos la zona en la que se dinamitaron los cadáveres, “había soldados y no dejaban pasar a la gente”.  Al relato de Godoy se sumó el de Alberto Zorzi, que trabajaba en una fábrica cercana al lugar de la masacre. Zorzi aseguró que ese día vio “cuerpos tirados en la ruta y un hoyo en el medio”.

Por su parte, el testigo Juan Carlos Losada, quien se desempeñaba como subinspector en Pilar en el momento de los hechos y realizó el sumario tras el hallazgo de los cadáveres confirmó que poco tiempo después se produjo un “extravío” de los juegos de fichas dactilares de las víctimas que se encontraban en la jefatura policial y en el sumario judicial. Sin embargo, durante la investigación posterior se logró recuperar una copia de esas fichas que había quedado en el registro civil.

Familiares de víctimas relataron su secuestro

En la audiencia de hoy, declararon Manuel Suanes y Carlos Dormal, cuñados de dos de las víctimas de la masacre: Conrado Alzogaray y Ricardo Herrera Carrizo, respectivamente. Ambos confirmaron la detención ilegal de sus familiares y dieron detalles sobre los secuestros.

Suanes fue detenido junto a su cuñado, en la madrugada del 16 de julio de 1976 y lo llevaron encapuchado hasta un lugar, donde fue golpeado y torturado. “A mí la única declaración que me tomaron, fue a golpes”, afirmó el testigo.

Por su parte, Dormal, también confirmó el secuestro de su cuñado y explicó que, a pesar de que no pudo ver el procedimiento, se enteró a través de su suegra. “Una fuerza de personal uniformado, entró a su casa, y secuestró a mi cuñado”, precisó.  

El último testigo de la audiencia fue Julio Blanco, quien se desempeñaba como policía en la comisaría de General Pacheco, bajo cuya jurisdicción estaba ubicada la fábrica Bendix, de donde fueron secuestradas varias de las víctimas de la masacre. Blanco dijo que en esa dependencia sólo había “detenidos comunes” y negó haber tenido noticias de los crímenes de Fátima.

“Imágenes de Auschwitz” en la Superintendencia de Seguridad Federal

En la audiencia de hoy, el ex sacerdote irlandés Patrick Rice relató su cautiverio en la Superintendencia, durante 1976, ratificó que allí funcionaba un centro clandestino de detención y mencionó las condiciones inhumanas en que vivían los secuestrados. “Parecían imágenes de Auschwitz”, comentó Rice, que había llegado al país en 1970, en el marco de una misión. El testigo fue secuestrado junto a Fátima Cabrera, su actual esposa, quien también declaró ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº 5.

Rice relató que en un primer momento estuvo secuestrado en la Comisaría 36 donde fue torturado. Luego lo trasladaron encapuchado y en el baúl de un auto hasta la Superintendencia. Allí tomó contacto con otros secuestrados quienes le relataron cómo los policías habían seleccionado “con una lista de nombres” a las víctimas de la Masacre de Fátima. El ex sacerdote atribuyó su liberación a la intemediación de la embajada de Irlanda.

Por su parte, Cabrera brindó una extensa declaración en la que dio cuenta de su secuestro junto a Rice y de las torturas a las que fue sometida. Además, indicó que en cuanto llegó a la Superintendencia, sus compañeros de cautiverio le contaron lo que había ocurrido con las víctimas de Fátima. “Eso provocaba temor cada vez que se abría la puerta”, señaló.

El último testigo de la audiencia de hoy fue Rolando Héctor Astarita, quien también logró sobrevivir al secuestro y las torturas en la Superintendencia y se encontraba allí en el momento de la Masacre. Astarita recordó haber visto a una de las víctimas de Fátima -Roberto Elizondo-, en el momento del traslado. “Estaban contentos porque les decían que se iban a un penal”, relató. Días después comenzaron a escuchar que los policías se referían a algunas de las víctmas con frases como “está en el cielo” o “está volando”. Astarita ratificó que los secuestrados asesinados en Fátima fueron seleccionados a partir de una lista donde figuraban “con nombre y apellido”.