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6 de agosto de 2010

Testimonio de tres mujeres sobrevivientes

Los tres testigos de hoy tienen en común que son tres mujeres sobrevivientes de la ESMA. Dos de ellas estuvieron embarazadas y en la ESMA. La audiencia empezó con el testimonio muy conmovedor de Adriana Clemente quién pudo brindar un testimonio muy preciso a pesar de los “muchos años tratando de olvidar”. Adriana recordó las condiciones de detenciones, encapuchados, esposados y con grilletes, los abusos de los guardias en los baños, “el olor de la capucha ensangrentada, seguramente por otro detenido”.
Cuando Adriana se da cuenta que está embarazada, le pregunta al médico encargado de confirmar el embarazo: “yo le pregunte que iba a pasar. Acá nacieron muchos chicos dijo. le pregunte si iba a ser normal mi hijo por todo lo que había pasado hasta ese momento. Mi vida fue esa panza, ese embarazo. Me llevaron a un interrogatorio de nuevo porque yo nunca había hablado del padre. El “gordo Daniel” me llevo a una habitación arriba, y me dijo “ahora empieza todo de nuevo, vos no entregaste nada, todos acá entregan algo. No vas a salir sin entregar algo, aunque sea un amigo tuyo”. Nunca tuve una actitud desafiante yo, y eso me ha pesado mucho a través de los años. Tuve una actitud de adaptarme y protegí todo lo que pude a los que estaban afuera”. La testigo trajo una foto que le saco otro detenido cuando estaba detenida en la ESMA y una carta que escribió para su hijo y que pudo entregar a su madre por si le pasaba algo después de dar luz.

Ante la mirada del imputado Ricardo Cavallo, la testigo recordó que él había sido su responsable en la ESMA y que podía decidir sobre la vida o la muerte de la testigo.

Luego Adriana fue sacada de la ESMA poco antes de la visita de la CIDH y dio luz a un varón en una maternidad fuera de la ESMA. Cuando la llamaron para volver a trabajar a la ESMA después del parto, ella pidió que por favor no la separaran de su hijo.

En su relato muy conmovedor Adriana se refirió a los otros detenidos que vio en la ESMA, como los chicos de Tren Lauquen y el grupo Villaflor, por ejemplo.

Al final de su declaración Adriana pidió que se haga justicia y declaró “a mi me da mucha vergüenza estar viva… y me cambie la condición cuando entré con un presidente a la ESMA. Deje de tener vergüenza de estar viva”, refiriéndose a la visita del presidente Kirchner a la ESMA en el 2005.

A continuación declaró Marta Remedios Alvarez sobre su cautiverio en la ESMA desde junio de 1976 hasta 1983. Marta Alvarez es secuestrada junto con su marido Adolfo Kilman, quién permanece desaparecido. Según Whamond, Kilman había sido llevado a una granja de recuperación en el Sur. Mientras está detenida, embarazada en la ESMA, Marta está obligada a trabajar con grilletes, y esposas y a la noche le ponen una sola cadena y una bala de cañón de 25 kilos. Marta es llevada al Hospital Naval para el parto pero sufre muchas complicaciones. Pudo estar tres meses con el bebe en la ESMA antes de que lo entreguen a su madre. Marta estuvo obligada a trabajar en la Cancillería en la época del mundial de 1978. Luego fue pasada a trabajar a una empresa de publicidad creada y dirigida por los marinos de la ESMA. Recién pudo dejar de trabajar ahí en enero de 1984.

La testigo explicó el rol del imputado Acosta en ese “proceso de recuperación” y declaró “Acosta lideraba ese tipo de cosa- hacer campaña para Massera, erradicar a la subversión y ponerse en la política para que Massera siga teniendo su partido y siga gobernando. Trabajo y nos uso a todos nosotros para este proyecto. Acosta dice que va a haber un grupo de sobrevivientes, de recuperados. Que las mujeres tengan que recuperar el lado femenino. Nos compran cosméticos, nos acompañaba a comprar ropa. Eso no garantizaba que uno fuera trasladado” y se refiere al caso de Inés Cobos que fue trasladada el 5 de enero de 1977.

Por último declaró Graciela García sobre su detención en la ESMA desde octubre de 1976 hasta diciembre de 1983. Graciela García se refirió a los otros compañeros de cautiverio que tuvo y las condiciones de detención. Explicó que fue obligada a trabajar en la cancillería y luego el Ministerio de Bienestar social hasta el regreso de la democraci.

La testigo también se refirió a los abusos sexuales sistemáticos en la ESMA de parte de varios miembros del grupo de tarea.

En cuanto a la posibilidad de declarar anteriormente, Graciela explicó: “intente en 83 o 84 cuando comenzó Conadep”, pero le tenía terror. “Yo tuve que dormir con luz muchísimos años. Cuando fue lo de la Conadep, una amiga me ofreció su casa y vino alguien de la Conadep. Se había dicho que había tres copias de microfilms y que Vildoza probablemente tenía un bebe apropiado. Yo no podía firmar nada. Pero la Conadep pedía firmar su declaración. Ese fue mi primer contacto. Al tiempo me acerque a equipo de antropólogo y ayudar a elaborar la lista de desaparecidos me permitió armarme lo mas posible y pararme como persona y poder testimoniar. En mi caso me llevo bastante tiempo reconstruirme.” Concluyó la testigo.

Las audiencias siguen el 18 de agosto de 2010 a las 9h30.

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