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18 de agosto de 2010

“Ustedes abren una puerta. Un preso común se para delante de una puerta y espera que se la abran.”

El sobreviviente Martín Gras declaró hoy sobre su cautiverio de casi dos años en la ESMA, empezando con su ingreso al “sistema concentracionario del grupo de tarea (GT) 33.2”. A lo largo de su declaración, el testigo explicó en varias oportunidades el sistema de funcionamiento del grupo de tarea, cómo se creó en oposición al Servicio de Inteligencia Naval y las ambiciones político-personales de Massera.

Antes de su cautiverio en la ESMA, el testigo había estado detenido en varios centros del pais bajo la dictadura de Lanusse. Declaró “ustedes abren una puerta. Un preso común se para delante de una puerta y espera a que se la abran. Todo lo que estoy contando no es comparable a un día a la ESMA”. Para Martín Gras, abogado y docente universitario, los captores eran dueños de la vida de los secuestrados y su objetivo primero era “la disolución de la personalidad del detenido. La técnica central era la absoluta falta de ejercicio de voluntad del secuestrado. El último detenido en la cárcel tiene algún derecho. El centro de concentración es reducir a la persona a un sistema de pre-humanidad. Una persona que te dice y está convencido “en relación a vos, yo soy dios y decido todo”.

Martín Gras contó como se enteró que el traslado de los detenido significaba la muerte, si bien esta palabra nunca era mencionada por los integrantes del grupo de tarea ni otro grupo represivo. Gras se desmayó cuando se enteró de eso. Según Gras, la ESMA era un centro de exterminio y de trabajo esclavo.

Para terminar, Gras evocó una conversación que tuvo con un represor de la ESMA que le pregunto si iba a declarar si llegaba a haber un Nuremberg argentino. El testigo le dijo que si, que siempre iba a decir la verdad.

Las audiencias siguen mañana a las 10h30. Acreditación en el TOF 5, sexto piso.

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