cels40 siglo21

Derechos Humanos en la Argentina

INFORME 2019

Lenguaje
no binario

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Desde hace años escribimos con la idea presente de que el lenguaje no es neutral e intentamos evitar el sexismo. Este año, después de distintos procesos, el masculino genérico se tornó primero incómodo y luego inaceptable. Este es nuestro primer informe anual escrito íntegramente en lenguaje no sexista y no binario. más>menos<

En mayo de 2008, cuando editamos el decimotercer Informe anual incluimos por primera vez una nota en sus páginas iniciales: “En este libro se ha procurado evitar el lenguaje sexista. Sin embargo, a fin de facilitar la lectura no se incluyen recursos como ‘@’ o ‘-a/as’. En algunos casos, en los que no se ha podido evitar pluralizar en masculino, deseamos que se tenga en cuenta esta aclaración”.

Durante diez años, sostuvimos estas dos oraciones en cada uno de los Informes. Pero mientras tanto, en otras publicaciones y escritos comenzamos a abandonar la regla que habíamos enunciado y a incluir “las y los”, arrobas y cruces. No fue con sistematicidad ni con manuales de estilo, ni como resultado de discusiones grupales o decisiones unilaterales, ni con un propósito normativo: ocurrió a medida que el masculino genérico se tornó primero incómodo, y luego inaceptable, para muches de quienes escriben y de quienes leen.

Llegamos así a principios de 2019, el comienzo del año en el que se cumplen cuarenta de la fundación del CELS. En las primeras versiones de este ejemplar, evitamos la mayor cantidad de términos en masculino genérico. Para esto, dimos muchos rodeos de estilo: de repente el texto se había llenado de “personas que migran”, de “personas pobres”, de “personas encarceladas”. Aun así, todavía quedaban les jueces: utilizar un “personas que trabajan de juzgar” sonaba excesivamente elusivo del problema al que nos enfrentábamos. Aquella regla que enunciamos en 2008 ya no nos servía. Decidimos entonces incorporar “las y los funcionarios”, “las y los familiares”. El texto se llenó de artículos. Sin embargo, el masculino genérico seguía allí, y oscurecía la comprensión de los procesos y de los problemas. Los adjetivos con su presencia arrolladora volvían a masculinizarlo todo.

El texto y sus tropiezos con las palabras llegó a les editores de Siglo XXI. Pocos días después, nos propusieron que esta edición estuviera escrita en lenguaje no sexista y no binario. La decisión, que en abstracto parecía compleja, resultó tan fácil de tomar como sencilla de implementar. Encontramos otra voz, una capaz de enunciar sin negar con su forma lo que se propone develar con su contenido.