El spyware (software espía) es un tipo de software malicioso que interfiere en el funcionamiento normal de un dispositivo (computadora, tablet, teléfono móvil) para recopilar información sin alertar a la persona usuaria y después la envía a otra entidad no autorizada. Esto quiere decir que funciona de manera subrepticia y, muchas veces, ilícita. Su uso se ha incrementado en los últimos años a partir de la expansión de la encriptación de comunicaciones. En la actualidad, la mejor forma de conocer el contenido de una comunicación no es interceptarla, sino espiarla en su punto de inicio o final, es decir, en los dispositivos. Esto transforma al spyware en una herramienta de investigación… pero también, con preocupante frecuencia, de espionaje ilegal.
Así, mientras algunos actores (fabricantes, gobiernos, fuerzas de seguridad, agencias de inteligencia, funcionarios judiciales) ponderan sus virtudes y sobre todo su necesidad, al mismo tiempo el spyware demostró ser una amenaza de primer orden para la privacidad y los derechos humanos. Representa un riesgo enorme por su profunda capacidad invasiva y de acceso indiscriminado a información personal y sensible, que además sigue operando sin que la víctima lo note. Su uso ilegal implica una forma de ataque dirigido, distinto de otras formas de vigilancia que son masivas. Por ello, las personas que están más en riesgo son aquellas que por distintas razones están políticamente expuestas: opositores o disidentes políticos, legisladores, periodistas, activistas.
Desde Vía Libre, CELS, Democracia en Red y O.D.I.A. elaboramos este documento de análisis con el que buscamos alertar sobre las debilidades que en Argentina nos ponen en un peligro real de pasar a engrosar la lista de países donde el spyware se utiliza para la persecución política y la vulneración de derechos básicos.
Las empresas y gobiernos afirman que el uso del spyware se limita a delitos graves, como terrorismo o criminalidad organizada. Sin embargo, la cantidad de casos de uso ilegal de esta herramienta en países tan diversos como Arabia Saudita, Italia o Estados Unidos, y en nuestra región México, El Salvador, Perú o Colombia, muestran que una vez que estas herramientas son adquiridas por los Estados resulta muy difícil evitar su despliegue en prácticas de inteligencia ilegal, aún en países con una institucionalidad sólida. Por ello algunas organizaciones de la sociedad civil sostienen la necesidad de aplicar una “moratoria”, es decir, una prohibición temporal de uso de estas herramientas hasta que se puedan desarrollar salvaguardas que anulen o minimicen los riesgos asociados a ellas.
En la Argentina, si bien existen rumores nunca confirmados sobre su circulación local, hasta el momento no se registraron casos de uso legal ni ilegal de spyware. Pero al mismo tiempo, una serie de factores estructurales y coyunturales elevan el nivel de riesgo de que la utilización ilegal del spyware se difunda en el país.
En este informe presentamos los siete principales factores de riesgo que identificamos en nuestro país, con el objetivo de proponer acciones preventivas que puedan fortalecer capacidades del Estado y la sociedad civil para controlar el uso de estas tecnologías sumamente invasivas. Además, el documento incluye un apartado final que titulamos “¿Cuándo preocuparse?”, con indicaciones para identificar el posible uso de spyware en sus dispositivos y recomendaciones de prevención.
Tecnologías de vigilancia, control democrático y protección del espacio cívico
El documento que acá presentamos y puede descargarse más abajo fue elaborado por esta alianza de organizamos como parte del proyecto “El camino del espionaje en Argentina: proteger el espacio cívico y reforzar la capacidad de la sociedad civil”, financiado por The Spyware Initiative (New Venture Fund, Ford Foundation). En ese mismo contexto, en junio de 2026 organizamos en Buenos Aires un conversatorio regional sobre tecnologías de vigilancia, control democrático y protección del espacio cívico. En este video se puede ver el debate compartido en el panel abierto realizado durante el evento con Lucía León (Hiperderecho), Paul Aguilar (Social Tic), Luis Fernando García (Citizen Lab) y Bea Busaniche (Vía Libre).
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