En esta declaración de la FIDH que suscribimos, advertimos que la crisis climática es una amenaza directa e inmediata para los derechos humanos en todo el mundo y exige que los Estados asuman compromisos concretos y urgentes.
Nos encontramos en un presente sin medidas efectivas y ante el incumplimiento de los compromisos asumidos en anteriores conferencias de la COP. También ante la persistencia de un modelo económico que da prioridad a los intereses corporativos por sobre la protección de las personas y del planeta.
En esta declaración subrayamos que las políticas climáticas deben centrarse en la justicia social y en la equidad, para garantizar una transición justa que proteja los derechos de las comunidades más afectadas por la degradación ambiental y los desastres climáticos. La FIDH y las organizaciones que acompañamos este documento insistimos que los derechos humanos deben ser el eje de toda decisión en la COP, incluido el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, de las mujeres y de quienes defienden el ambiente.
Reclamamos responsabilidad a los países del Norte Global por su papel histórico en la crisis, un financiamiento adecuado para la mitigación y adaptación energética, y mecanismos de rendición de cuentas efectivos para las empresas. Solo mediante un enfoque basado en derechos humanos será posible enfrentar la emergencia climática sin reproducir desigualdades ni violaciones sistemáticas de derechos de las poblaciones.

