Mariano Ferreyra: fue comprobado el pacto de encubrimiento 

En octubre de 2010 Mariano Ferreyra fue asesinado en una protesta por mejores condiciones laborales. El crimen tuvo un gran impacto político y generó conmoción en muchos sectores. La sentencia condenatoria por las maniobras para encubrir el crimen de Mariano dio por probado el tráfico de influencias y el intento de sobornos.

Después de quince años el Tribunal Oral Federal N° 8 dio por probada la maniobra de encubrimiento del homicidio de Mariano Ferreyra. Este juicio permitió reconstruir las relaciones de un sector de Comodoro Py con operadores históricos vinculados a la SIDE, la Unión Ferroviaria y poderes políticos para influir sobre las decisiones de la justicia federal. Para llegar a este día la causa recorrió durante años todo el sistema federal y más de una decena de jueces se excusaron de actuar.   

El Tribunal Oral Federal N° 8 condenó hoy a 5 años de cárcel al exjuez Octavio Aráoz de Lamadrid y a 3 años a Luis Ameghino Escobar, prosecretario administrativo y uno de los que manejaban el sistema informático en la Cámara de Casación. Absolvió por prescripción al contador de la Unión Ferroviaria (UF) y vicepresidente de Belgrano Cargas, Ángel Stafforini, hallado culpable como partícipe secundario de cohecho activo. Y absolvió a la directiva de Belgrano Cargas, Susana Planas. Otros de los involucrados en esta trama, el ex secretario general de la UF, José Pedraza, y el espía Juan José Riquelme, fallecieron antes del juicio. En este proceso, al igual que sucedió con el del homicidio de Mariano, acompañamos y representamos a su familia.

Los hechos

A Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, lo asesinó una patota de la Unión Ferroviaria el 20 de octubre de 2010, durante una protesta de trabajadores tercerizados del Ferrocarril Roca que reclamaban su pase a planta permanente y el fin de la precarización laboral. El crimen conmocionó a muchos, y tuvo un gran impacto político. Por el crimen fueron condenados agentes de la Policía Federal e integrantes del sindicato, entre ellos, Pedraza. Pero mientras se investigaba el homicidio se descubrió un plan para lograr la impunidad de Pedraza. Ese plan se había puesto en marcha prácticamente desde el día del asesinato

Pedraza y Stafforini le ofrecieron dinero al espía Riquelme y a Aráoz de Lamadrid para que movieran sus influencias en la Sala III de Casación. Ese tribunal lo integraba Eduardo Riggi, un viejo conocido al que pretendían influenciar. 

Riquelme, siendo agente de la SIDE, trabajaba para Pedraza. También era operador del sector militar y eclesiástico dentro de la agencia de inteligencia, que apostó a construir vínculos de camaradería con la justicia federal de Comodoro Py y, particularmente, con Riggi y otros funcionarios judiciales afines. Es decir, esta comunidad ideológica y de negocios se sostenía con favores y operaciones políticas. Cuando Mariano fue asesinado todo apuntó a la responsabilidad de José Pedraza, que puso en marcha sus recursos para eludir la justicia. Se probó en el juicio que no sólo Riquelme, sino también Aráoz de Lamadrid cobraba de la empresa Belgrano Cargas y de la Unión Ferroviaria. Esta trama de relaciones era previa al crimen.  

Riquelme y Aráoz de Lamadrid esperaron a que la situación procesal de Pedraza fuera apelada ante Casación para entrar en contacto con Ameghino Escobar, quien iba a manipular el sorteo de la causa. Este funcionario fue el que digitó el sorteo para que cayera en el sala de Riggi. Riquelme articulaba todas las partes. Hablaba en Comodoro Py, informaba a Pedraza o a sus asistentes de lo que sucedía. 

Pedraza pagó a través de Stafforini al menos 50.000 dólares. Con todas las condiciones dadas para que Riggi interviniera de la manera que habían planeado, ese mismo día el juzgado de instrucción allanó el estudio de Aráoz de Lamadrid y alertó, así, a todos los involucrados de la existencia de la investigación. A pesar de que todos los imputados señalaban a Riggi como quien iba garantizar la impunidad de Pedraza, fue sobreseído del proceso y por eso no se pudo investigar su participación. Este juicio dejó en claro que había mucho más para investigar sobre la participación del ex juez y los ahora condenados. 

Qué dejó el juicio

Durante todos estos años hubo enormes demoras y resistencias para que avance la investigación, con jueces que las permitieron y muchos otros que se excusaron por tener relaciones cercanas con quienes fueron juzgados. La existencia de operadores que hacen negocios y trafican influencias, las relaciones de parte de Comodoro Py con sectores de la inteligencia nacional, la posibilidad de manipular el sorteo de las causas judiciales, los vínculos familiares, de amistad y alianzas políticas entre quienes forman parte de ese Poder Judicial y la cadena de favores que arman son un secreto a voces. Sin embargo, pocos están dispuestos a no ser parte de esa estructura de poder, a decir lo que hay que decir, a investigar en serio y a defender a quienes buscan justicia. 

Este juicio sirvió para que salieran a la luz estos pactos subterráneos y que no quede ninguna duda sobre la necesidad de desarmarlos.


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