El cuidado es un derecho humano autónomo. Eso opinó la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 7 de agosto y la resolución fue el mejor impulso para todos los debates que se llevaron adelante la semana siguiente, entre el 12 y el 15, en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe realizada en México. Junto con diversas organizaciones y referentas de los feminismos de nuestro país, fuimos parte del encuentro organizado por CEPAL y ONU con un objetivo principal: que los Estados y las sociedades pongan foco en las políticas de cuidados. Además, denunciamos la situación regresiva en la Argentina y desde el CELS propusimos un evento paralelo sobre un tema que nos parece fundamental: la salud sexual y reproductiva.
A partir del diagnóstico regional y, en particular la situación de Colombia, México y Argentina, en el evento planteamos la importancia de sostener la lucha por los derechos sexuales y reproductivos como ejes ineludibles del derecho al cuidado. También analizamos especialmente el contexto en nuestro país, donde están en riesgo las políticas de cuidado conquistadas con un plan de desmantelamiento implementado por el gobierno de La Libertad Avanza con medidas de ajuste conservadoras y autoritarias. Concluimos en la necesidad de fortalecer las redes existentes entre las organizaciones feministas, las organizaciones sociales y las cuidadoras comunitarias, entre otras colectivas. Destacamos la tarea fundamental de las acompañantes y socorristas para el acceso a los derechos sexuales y reproductivos. Y a su vez como todos esos lazos son claves en las tres dimensiones: el derecho a cuidar, a que nos cuiden y el autocuidado.
La reciente Opinión Consultiva de la Corte IDH que reconoce el derecho al cuidado como derecho autónomo fue un eje central del debate también en el evento paralelo, ya que plantea que los Estados deben asegurar tiempo, recursos y espacios para cuidar y recibir cuidados, así como para el autocuidado. Sobre la salud sexual y reproductiva, eso supone garantizar información y servicios que permitan tomar decisiones libres e informadas sobre embarazo, parto y maternidad. También que para eso sea contemplada la corresponsabilidad social y familiar, para evitar que los cuidados recaigan exclusivamente en las mujeres o se sostengan en estereotipos de género.
Sobre lo tratado en la conferencia, evaluamos como grandes avances algunos puntos específicos (12 y 13) del Compromiso de Tlatelolco firmado en México, los cuales se enfocan en la autonomía política, económica, sexual y reproductiva como parte de una sociedad del cuidado.
Del evento paralelo realizado el 15 de agosto participaron Cecilia Ibañez García, del Centro por los Derechos Reproductivos (Colombia), Karla Flores Celis, cofundadora de Colmena Consultoras (México) y Lucía de la Vega, nuestra compañera argentina del CELS y la Cocina de los Cuidados. También Sonia Ariza Navarrete, de CLACAI, estaba convocada y no pudo asistir. La moderación la llevó adelante Edurne Cárdenas.
