La Policía de la Ciudad mató a dos personas en Lugano y Constitución

Las dos recibieron disparos a quemarropa. Estos casos muestran la incapacidad policial para actuar sin violencia en conflictos vecinales.

En la última semana de 2025, efectivos de la Policía de la Ciudad mataron a balazos a dos personas. Gabriel González, de la Villa 20 de Lugano, fue baleado en Navidad por un policía cuando intervenía en una supuesta pelea familiar. Tres días después otro efectivo de la Ciudad intervino en una pelea entre dos hombres en el barrio de Constitución. El policía disparó tres veces su arma reglamentaria. Producto de los disparos Víctor Vargas perdió masa encefálica y murió unos días después en el Hospital Ramos Mejía.

En el caso de Gabriel, las imágenes tomadas por los vecinos muestran cómo un grupo de policías le está pegando con bastones. Las imágenes son claras: Gabriel estaba desarmado y con las manos en alto cuando Gastón Miño, efectivo de la División Unidad Táctica de Pacificación VI, bajó de una camioneta y le disparó directamente al pecho. Gabriel se desplomó y quedó tendido en el piso. También Nelly Portillo, su esposa, fue herida de bala, detenida e incomunicada en el hospital por “resistencia a la autoridad”. Otros dos vecinos también fueron detenidos.  

Las pericias mostraron que los perdigones que mataron a Gabriel son de plomo y que el disparo fue realizado a tan corta distancia que la lluvia de proyectiles no alcanzó a abrirse causando así una herida mortal. También Gabriel presenta lesiones de disparos de balas de goma. Miño, que prestaba servicio en la Comisaría Vecinal 8A, fue detenido en el partido de San Martín acusado de homicidio agravado.  

En el caso de Víctor Vargas, la Policía de la Ciudad lo mató en una calle de Constitución cuando discutía con otra persona. El agente salió de un local y disparó tres veces su arma de fuego reglamentaria. Producto de los disparos Víctor perdió masa encefálica y murió unos días después. Víctor nació en Formosa y era padre de un adolescente. Vivía a pocos metros de donde fue fusilado. No tenía un trabajo estable y sobrevivía realizando changas.

También en este caso, los agentes mostraron su incapacidad de manejar la situación sin escalar los niveles de violencia. A pesar de la repetición de las formas de intervenir y la gravedad de los hechos, el gobierno de la Ciudad intentó instalar versiones de los casos en las que las víctimas habían atacado a los policías.

Estos dos casos son la muestra de la incapacidad policial para actuar sin violencia en situaciones en las que ningún efectivo está en peligro.